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Me gustaría compartir un artículo muy curioso de la mano de Carlos Maribona, dedicado a todos aquellos que no podemos vivir una experiencia así. Que junto a sus palabras y nuestra imaginación, la vivamos. Carlos Maribona - Gastronomía 01 de julio de 2012 Imagínese sentado en una mesa alta junto a otros siete comensales. Los camareros le sirven un plato de moluscos que le trae todo el sabor del mar a la boca. Hasta ahí, todo normal. Pero de pronto, sobre la mesa, aparecen proyectadas imágenes de un fondo marino, con cientos de peces en movimiento. Simultáneamente empieza a escuchar el sonido de un mar bravío. Y a notar una intensa humedad en el ambiente de la sala. Mientras, en unas pantallas gigantes se proyecta un vídeo de olas batiendo en la costa. Incluso le dan un sazonador que contiene aromas salinos. Ese sencillo plato de moluscos, que está muy rico por cierto, se convierte así en un espectáculo multisensorial, en el que todos los sentidos intervienen en el acto de comer. Estamos en el nuevo PACO RONCERO TALLER, un espacio único que el cocinero madrileño ha diseñado no sólo como un laboratorio de investigación sino como un espacio en el que algunos afortunados comensales podrán vivir una experiencia única. No es un restaurante ni un espacio comercial. Simplemente un lugar exclusivo donde se servirán comidas, pocas, para patrocinadores o gente muy especial dispuesta a pagar por esa experiencia (habla Roncero de al menos 1.000 euros por cabeza, vinos incluidos). El diseño y la tecnología de vanguardia al servicio de la gastronomía. A muchos puede parecerles un asunto excesivamente snob o elitista, probablemente tengan toda la razón, pero les aseguro que la experiencia que yo he disfrutado allí esta semana les dejaría con la boca abierta. Para empezar, la entrada no se hace por la señorial puerta del Casino de Madrid. Los invitados son convocados en un modesto bar de la calle Aduana, a espaldas de la de Alcalá. Allí les recoge un encargado para introducirles por la puerta de servicio del Casino, en el portal de al lado. Para empezar, ese punto clandestino y un tanto canalla, la puerta de atrás, recorriendo zonas que nunca están abiertas al público, ni siquiera a los socios de la entidad. Tras una puerta, los comensales, un máximo de ocho, acceden a una sala de estética futurista, con grandes pantallas que bajan del techo, juegos de luces que cambian, sonidos diferentes, aromas, temperaturas... Un sofisticado sistema en el que se han incluido materiales cerámicos avanzados, aluminio de aeronáutica, tecnología de alta precisión e ingeniería derivada de la industria del cine. Allí les espera Paco Roncero, que será su anfitrión durante el tiempo que permanezcan en la sala. En una de las paredes, una oleoteca con muestras de 216 aceites de oliva diferentes, todos españoles, que se pueden catar. Los invitados se sientan en "Hisia", una mesa alta inteligente fabricada en keraon, material cerámico de altas prestaciones, y se disponen al juego. Roncero ocupa la cabecera y dirige todo. La sala ofrece la posibilidad de generar atmósferas cromáticas, de controlar la temperatura y la humedad relativa, de aromatizar el ambiente y de ofrecer experiencias visuales y acústicas adaptadas. Como primer sonido de fondo, un corazón que late. Le sigue un homenaje al agua: virtual sobre la mesa, que se oye, que se huele (aromas de tierra mojada) y que se siente (humedad ambiente). Y otro al aceite de oliva, uno de los ingredientes que más ha investigado Paco Roncero. Diseño y tecnología, y por encima de todo, la gastronomía, son las claves de esta experiencia. Comidas o cenas que se servirán muy de cuando en cuando ya que su preparación es muy laboriosa, y el equipo necesario para la puesta en escena, muy numeroso. Dos cocineros, el director de sala, Alfonso Vega, con dos camareros, y la sumiller, María José Huertas. Además, una persona en las bambalinas ocupada de que todos los "trucos" vayan apareciendo en su momento. La idea de Roncero es hacer un menú por temporada, cuatro al año, con platos experimentales en algunos casos, compartidos con el restaurante La Terraza en otros. Empieza la sucesión de platos. Cada uno tiene su música o sonido ambiental, y su juego de imágenes. En algunos se proyecta también, antes de servirlos, un vídeo con los pasos de su elaboración. Incluso la mesa cambia de temperatura en función de los platos: fría para los snacks, más caliente para los guisos. Un conjunto de detalles que hacen de la comida una experiencia totalmente diferente. Cuanto menos, interesante. Y la comida no se descuida. El menú es muy atractivo, con algunos platos de alto nivel, en la línea marcada por Roncero en los últimos tiempos. Empezamos con una cata de tres aceites: arbequina de Castillo de Canena, picudo de Valderrama, y koroneiki de La Boella. En láminas de obulato echamos un poco de cada uno de ellos y lo mojamos en un vasito con jarabe de azúcar. Curiosa comparación entre ellos, apreciando los matices diferentes que ofrecen con el dulce. Entre tanto, en la mesa se proyecta, a modo de mantel, un plato y unos cubiertos, con luces que indican dónde colocar los vasos y otros objetos. A Roncero, discípulo al fin y al cabo de Adriá, le gusta empezar siempre con un cóctel. Para cada dos comensales se presentan unas jarritas con agua de tomate, vodka y aliño (salsa Perrins, tabasco). Se mezcla todo en un vaso especial que se coloca en un punto predeterminado. Como por arte de magia se ponen en marcha una especie de aspas (tal vez un imán) que hay en ese vaso y que lo mezclan todo de manera automática. Resultado, un bloody mary muy fresco y bien batido. Tras el cóctel de bienvenida, los snacks, todos para comer con la mano. Bizcocho de remolacha y yogur; excelente masa de kikos (obulato) con guacamole; bombón de maracuyá y coco, para limpiar; una huevera de plástico con huevos de maíz (azúcar la cáscara, crema de maíz con consomé ahumado dentro); el espectacular cornete de panceta ibérica (de nuevo el obulato, ya ven que se le saca mucho partido) relleno de tartar de ostras, uno de los platos del menú; fresas (coulis de fresa en su capa exterior) con helado de parmesano; y filipinos de chocolate blanco con foie, espolvoreado con cardamomo. Con este último, un vídeo nos enseña el proceso de elaboración. Algo que vemos con frecuencia en los congresos gastronómicos, aunque luego nos quedamos sin probarlo. Llega el momento de los platos calientes, las tapas, y la mesa sube unos grados su temperatura. No me entusiasma en absoluto el risotto de yogur, servido en tarrito, con comino, aceite y piel y puré de limón. Demasiado cítrico. Pero sí me gusta, y mucho, la moluscada que les contaba al comienzo de este artículo. Sabor a mar, sonido, humedad, imágenes, aromas... Gran plato también la versión del ramen, esa popular sopa japonesa. En el plato panceta a baja temperatura, huevo escalfado y verduras. El caldo se sirve por encima. Y, al lado, una jeringuilla que contiene una emulsión de aceite de variedad hojiblanca y anguila con la que el comensal se hace unos "fideos" a su gusto ya que la emulsión cuaja en contacto con el caldo. En tercer lugar un plato complejísimo, que sólo se puede preparar en ocasiones como esta. Se trata de una paella cuyos granos se hacen uno a uno con jeringuilla a partir de caldo de azafrán, jugo de paella y aceite de oliva. Podemos ver el proceso, de nuevo, en las pantallas. Luego se trata como un arroz normal, que se emplata en la sala. Y hablando de emplatar, un inciso. Ya saben que por fin la Real Academia Española (de la Lengua, no la de gastronomía) se ha dignado incluir este término en su última ampliación del Diccionario, junto a otros como sushi o sabadiego. Años y años empleando esta palabra (¿hay otra para describir esa función?) y resulta que lo hacíamos indebidamente. Qué cosas. Tras el paréntesis sigo con la paella, que viene a ser un arroz deconstruido. A cada comensal se le pone delante una almohadilla blanca sobre la que se coloca el plato. Se pincha y exhala aromas de sarmiento mientras se proyecta sobre ella la imagen de un fuego (foto inferior). Curioso, muy complejo, bueno de sabor pero falto de textura. Terminamos la parte salada con una miniburger de liebre. De nuevo nos muestran la elaboración. Sólo el lomo del animalito mezclado con hígado de pato. Está buenísima. Al lado, un consomé de la misma liebre servido en copa, con unas gotas de armagnac. Otro recuerdo de El Bulli. Adriá lo empleó, con gran éxito, en sus dos últimas temporadas. De postre, aromas de Madrid, un homenaje a la repostería de la capital con música de chotis e imágenes de la ciudad. Se trata de una cúpula hecha con caramelos violeta que cubre una sopa caliente de vino tinto reducido sobre una crema fría de orujo, barquillos y madroño. Agradable contraste frío caliente. Y como remate, una base de chocolate sobre la que cada cual vierte a su gusto unos pralinés de almendra de diversos colores, imitando un juego creativo que se muestra en las pantallas. Divertido. Al vino se le da también mucha importancia. Por eso estará siempre presente en estas comidas María José Huertas, la competente sumiller del Casino de Madrid. Ella elige los vinos para el menú, los explica a modo de cata e incluso realiza algunas actividades poco habituales. Por ejemplo decantar a la luz de una vela, al estilo tradicional. Para este menú que les he narrado nos sirvió champán André Clouet en magnum; blanco Valdesil (se encienden unas luces especiales para poder apreciar su color); penedés tinto Sot Leftriec (decantado con vela), y oloroso Matusalem. Como les decía, una experiencia única, que se puede criticar por elitista o por snob, pero que hay que conocer. La tecnología y el diseño como potenciadores de todos los sentidos que aplicamos a la hora de comer. Hay que felicitar a Roncero, que ha trabajado mucho y durante largo tiempo en este proyecto que, para él, era un sueño. Y al patrocinador que lo ha hecho posible, la Guía Repsol, con la colaboración de HP, Land Rover y NH. No será fácil conocerlo, pero inténtenlo. Creo que vale la pena. P. D. Recuerden que estamos en Twitter: @salsadechiles

Fuente: cuinaremrelaxa.blogspot.com.es

Después de un programa con altos y bajos, con la amable presencia de Karlos Arguiñano en una prueba en la que por fin se lucieron los concursantes. con una prueba grupal en la que una vez más volvieron a estrellarse y provocó duras críticas del jurado de expertos que comió sus platos, parecía que hoy hablaríamos aquí sobre si estaba o no justificada la rabieta que pillaron los concursantes por ello. Pero de pronto, apareció ese trocito de plástico, apenas un centímetro cuadrado que abrió la caja de los truenos y desató toda las polémicas y rencillas latentes en el grupo. Este fue el gran protagonista de la noche ¿Qué preferirías tu, un gran plato con un trocito de plástico o un mal plato sin plástico? Yo lo tengo claro, si el plato de Antonio Arrabal estaba mucho mejor que el de Eli, pienso que el jurado acertó en su decisión. El cuadradito de plástico revela un fallo de atención, ni siquiera un fallo técnico, quizás sea intolerable en el contexto de un restaurante de lujo pero es incluso comprensible en un concurso y sometido a una fuerte presión. En mi opinión no es equiparable a encontrar un pelaco en el plato (problema serio de higiene) o dejar la comida a medio hacer (fallo técnico), y hay que reconocer, por mal que me caiga el tipo, que su plato estaba mucho mejor concebido y ejecutado que el descontrol que preparó Eli después de dar varios palos de ciego. PRUEBA DE PRESIÓN: CON ARGUIÑANO TODO ES MÁS FÁCIL Por fin una prueba plácida para nuestros siete sufridos supervivientes. En esta ocasión, contaron con el gran Karlos Arguiñano como padrino. Debo reconocer en este punto la enorme simpatía que siento por este hombre que siendo fiel a su estilo ha sobrevivido en primera línea durante años y años sin desfallecer y, al menos en apariencia, divirtiéndose con lo que hace. Arguiñano, sonriente, mira como trabaja el ganador La prueba consistió en realizar platos con distintos cortes del cerdo, todos ellos bastante agradecidos, y así, entre lo afable del invitado y lo sencillo de la prueba, todos los concursantes realizaron platos bastante decentes. Quizás el mejor momento de la prueba fue la cata, donde Arguiñano desplegó toda su simpatía y desparpajo y, en mi opinión, se comportó como un invitado ejemplar, alabando con entusiasmo la calidad de los platos y minimizando los pequeños errores que cada uno hubiera cometido. Fue más un amigo que un jurado (el jurado exigente vino después) y dejó a todo el mundo satisfecho y con una buena sonrisa. Catando el plato de Begoña Pero como sólo podía ganar uno, el afortunado fue Miguel, que celebró el hecho como si hubiera ganado la Champions League, parece que se sacó alguna espinita el muchacho... Arrabal, feliz por el éxito de su "brodel" PRUEBA GRUPAL: ¿DONDE ESTÁ BÁRBARA? Para la prueba grupal se desplazaron a la finca del marqués de Griñón, una gran hacienda donde este hombre elabora, según parece, vinos y aceites de calidad excepcional. La fragoneta de Top Chef llega a la chabola Griñón. Crisis, what crisis? Los equipos ya venían formados desde el plató, por una parte Antonio Arrabal, Eli y Begoña, y por otra, Javi, Antonio Canales y como castigo, Bárbara, siempre la última en ser elegida. Es un calvario que tiene que pasar la mujer semana tras semana, pero a estas alturas tiene difícil solución, creo que cualquiera que se viera en el papel de capitán también la elegiría la última. El planteamiento de la prueba era de primeras un reto difícil. Por una parte, seis cocineros de alto nivel (se supone) son llevados a una cocina desconocida sin siquiera saber con que producto cuentan, para preparar en tan solo 90 minutos un menú que deslumbre a un jurado superexigente. Por otra parte, al jurado, formado por reputados cocineros con estrellas y soles de todos colores, por el eminente crítico gastronómico José Carlos Capel, por Miguel (inmunizado en la prueba anterior) y por los anfitriones del evento (no precisamente acostumbrados a las salchichas de paquete y el puré maggi), se les vende la burra del alto nivel de los participantes y la excelencia de sus elaboraciones (no olvidemos que esto está grabado antes de emitirse el primer programa) y se les pide que sean exigentes con los concursantes. Coctel explosivo, pasó lo que tenía que pasar.... La dinámica de trabajo del equipo liderado por Javi fue mucho más correcta que la del equipo contrario. Desde el principio el jefe tomó el mando, propuso los dos platos del menú, escuchó ideas, repartió el trabajo y, sobre todo, mantuvo muy a raya a Bárbara que estuvo totalmente desconocida. Dócil y obediente, hizo todo lo que se le mandó sin soltar una pamplina y cuando se quedaba sin tarea ya estaba ofreciéndose para lo que fuera. Canales también asumió bien su condición de segundón y aguantó muy bien sin sulfurarse por nada. En el otro equipo, Antonio y Begoña asumieron tácitamente una jefatura conjunta, relegando a Eli al papel de pinche, sin escuchar sus ideas y sin dejarle ningún tipo de iniciativa, cosa que hizo que la menorquina fuera calentándose paulatinamente. En cuanto a los platos elegidos, volvió a pasar lo mismo que en las anteriores pruebas grupales. Nulo riesgo, uno propone algo y los demás asienten como si todos estuvieran locos por que otro asumiera la autoría intelectual del plato elegido (me imagino que para sacarse la culpa si resulta una porquería). Así, el equipo de Javi preparó una crema de queso con cositas variadas flotando de primero y una carne con salsa de encurtidos y patata machacada de segundo. Los otros optaron por un ravioli relleno en medio de una salsa de un color verde rarito y una merluza rellena y rebozada acompañada de ¡¡¡patata machacada!!!. El jurado, que venía con unas expectativas altísimas no tuvo piedad. Lo único que medio se salvó fue la crema de queso, pero el ravioli estaba duro y todos coincidieron en señalar el bajo nivel del plato en general. Los segundos fueron aún peores, empezando por la presentación. A ninguno les gustó, se habló de platos setenteros, faltos de imaginación, mal ejecutados e incluso se llegó a decir que eran dignos de un bar de menú del día. Miguel, que en principio participó de las críticas, en seguida rompió una lanza en favor de sus compañeros (por el tema de la presión, los nervios y tal) y nada más terminar fue a chivarles que el jurado se había cebado con ellos y que había estado a punto de levantarse. El que peor lo encajó fue Antonio Arrabal, que después de cinco programas pavoneándose de esto y de aquello y mirando por encima del hombro a más de un rival, resulta que ahora se molesta porque un jurado exigente lo ponga en su sitio. Es cierto que quizás hubo frases algo despectivas y sólo por respeto a los compañeros de profesión no tendrían que haberse pronunciado, pero no es menos cierto que lo que hay detrás de eso es el hecho constatable de que estos cocineros se quedaron muy lejos del nivel que se les presupone y esa es la única lectura que deberían de haber hecho los concursantes. Escudarse en que el jurado ha sido poco respetuoso es desviar la atención a un aspecto secundario que nada tiene que ver con la competición que se está juzgando. De todos modos resulta irrisorio escuchar a Arrabal decir que el cada día en su restaurante da la vida por esta profesión que tanto le gusta (sin duda, y lo hace bien seguro) y que no tiene nada que demostrarle a estos señores. Yo le preguntaría, señor Arrabal, ¿para qué te presentas entonces a Top Chef si no tienes la necesidad de demostrar nada a nadie?. Incoherencias de discurso que se ponen de manifiesto dependiendo de por donde sople el viento.... Al final, en medio del cabreo generalizado y expresado a los jueces por boca de Arrabal, el equipo que se llevó el gato al agua fue el liderado por Javi, eso si, por un solo voto de diferencia. así pues, la eliminación tendría que dirimirse entre Eli, Begoña y el propio Antonio Arrabal. PRUEBA DE ELIMINACIÓN: EL PLÁSTICO DE LA DISCORDIA En la prueba final, el protagonismo fue para el aceite de oliva. Apadrinados por el cocinero Paco Roncero, los tres candidatos a marcharse tendrían que preparar un plato en el que el aceite de oliva tuviera un papel especialmente destacado. Eli era la máxima favorita a la eliminación, y desde el principio se notó que lo sabía. Estuvo tan nerviosa que se enroló en una preparación complicada que nunca había hecho y que además no sabía hacer. Intentó preparar esferas de aceite de oliva, pero tuvo que abandonar la idea cuando Paco Roncero le dijo que eso no se hacía así. Ante la falta de tiempo e ideas optó por preparar un extraño bacalao al pilpil, cuya salsa tardó una eternidad en salir, con una cococha sequerona encima y con la incomprensible adición de un pegote de alioli y un trocito de pan finito. Begoña si dio en el clavo, y lo hizo porque ella suele tener buenas ideas y se ciñe a lo que sabe hacer. Así, preparó una ensalada en homenaje a su abuelo, con un aliño fuerte y con una sorpresa escondida en los tomatitos cherry. El jurado no tuvo dudas, fue el mejor plato y le libró del momento tan temido de la elección del expulsado. El plato que preparó Arrabal, una especie de canelón de gambas, era complejo y con un aspecto delicioso, un plato que él dominaba a la perfección y que ejecutó de manera magistral. Pero toda su seguridad se volvió canguelo cuando apareció...un centímetro cuadrado de film transparente. En vez de rebozar, Antonio plastificó En esta ocasión, la dirección del programa introdujo una novedad que les salió de cine, puso una tele en la sala de espera de los concursantes para que vieran en directo la cata del jurado. Como digo la jugada les salió perfecta, porque fue en ese momento cuando la cosa se lió. Eli, que sabía que había hecho el peor plato, se sentó junto a Bárbara, su único apoyo, para ver cómo la eliminaban, el talante de Begoña y Antonio era el de quien se sabe ganador... El primer plato que probó el jurado fue el de Arrabal, y no habían pasado dos segundos cuando Chicote descubrió el dichoso plástico. En ese momento todo cambió. Bárbara se olvidó de la prudencia y empezó a calentar la oreja de Eli, "ya estás salvada", "el jurado no va a dejar pasar esto"... Eli de pronto se volvió a ver dentro. Eli celebra de este feo modo el hallazgo del plástico Por su parte Antonio no daba crédito a lo que veía, los gestos y comentarios del jurado decían a las claras que el error era gravísimo y que le podía costar la expulsión. Arrabal viendo cómo se cuece su expulsión Sin embargo el plato de Antonio resultó estar delicioso, mientras que el de Eli era al parecer lo que prometía, un plato hecho de prisa e improvisando elementos porque no había una idea previa. En ese momento llegó la deliberación del jurado, se apagó la tele de los concursantes y Bárbara sacó a pasear su bocaza y las ganas de que se salvara su amiguita, asegurando que el plástico era un error gravísimo y que el jurado no lo iba a pasar por alto. Antonio no respondió, convencido de que era verdad, pero Miguel saltó al cuello de Bárbara, acusándola de no tener sensibilidad con Antonio. Llegaron entonces los momentos pantojiles, los golpes en el pecho, "Antonio es mi hermano", aseguró Miguel, y un reto-amenaza que quedó en el aire, "estoy deseando batirme contigo para eliminarte". Bárbara no se calló, e hizo bien, "me pides a mi sensibilidad cuando ninguno habéis tenido la más mínima sensibilidad conmigo". Y es que después del acoso sistemático al que ha sido sometida Bárbara resultó ridículo ver a Miguel pedir sensibilidad con Arrabal, que ha tenido con ella la sensibilidad de una cucaracha....  La cosa estaba calentita para la decisión, y el jurado optó por primar la calidad del plato frente al fallo de atención de Antonio. Miguel se tomó su venganza y lo celebró de esta manera tan "sensible", dejando a Bárbara como la que se tragó el paraguas. Miguel celebra la eliminación de Eli Bárbara con la cara de Samantha Vallejo Nájera A la hora de manejarse en la vida hay un principio fundamental que es el de no escupir hacia arriba, porque todo lo que critiques de alguien acaba cayendo sobre ti si te comportas del mismo modo. Si te parece mal la falta de sensibilidad no puedes responder a ella con la misma falta de sensibilidad, porque automáticamente todo lo que criticabas es aplicable a tu conducta. Bárbara es una bocazas, pero Miguel se comportó como un niñato de barriada, muy lejos de lo que se puede esperar de un adulto medianamente templado. Eli ha pasado por el programa sin pena ni gloria, y en mi opinión, ha sido justamente eliminada, pero se han quedado heridas abiertas entre los participantes muy difíciles de cerrar, veremos a ver que pasa en los próximos días.... Esta imagen empieza a ser un clásico ¿Y AHORA QUÉ? El programa está entrando en su momento decisivo, pienso que cualquiera que tuviera que apostar lo haría por Bárbara como primera candidata a la eliminación, pero yo sinceramente no me fio porque ha demostrado saber aguantar la presión mucho mejor que otros y tener más vida que seis o siete gatos. Del programa de hoy salen reforzados Begoña, Canales y sobre todo Javi. Ninguno de los tres participó en la gran gresca y trabajando fueron los más profesionales. Arrabal puede haber salido muy tocado del programa de hoy y hay que ver como puede afectarle en próximos programas. Una posible sorpresa podría ser la eliminación prematura de Miguel, un tipo que va muy bien delante de la cámara pero que si no controla su nerviosismo puede acusarlos en pruebas donde la tensión esté a flor de piel. OTROS ENLACES QUE QUIZÁS TE INTERESEN Top Chef 1.1: Aprovechando el terreno trillado Top Chef 1.2: ¿Para qué cocinamos? Top Chef 1.3: el día en que el karma abandonó a Hung Fai Top Chef 1.4: Uno y uno no siempre suman dos Top Chef 1.5: Sopor y sorpresón

Fuente: cocinarconciencia.blogspot.com

Un pequeño bocado para los amantes del foie, así que estos mini bombones son ideales para preparar con antelación y tenerlos listos para cuando vengan los invitados, aunque nosotros no esperamos a los invitados, y nos comimos unos cuantos este pasado domingo haciendo el aperitivo, jaja Podéis utilizar el molde que tengáis de silicona para desmoldar sin problemas, yo he utilizado uno de filipinos, aprovechando que el nombre de la receta era así, pero para que lo veáis he utilizado otro molde de mini que queda también genial en uno de mini bombones, que casi me gustan más por el mini tamaño de bocado..vosotros elegís. Ingredientes Azúcar glas 2-3 semillas de cardamomo ** 125 gr de foie micuit 2 cucharadas de leche 3 cucharadas de nata 1 c/c de Brandy Una pizca de sal ** 250 gr. de chocolate blanco Nestlé Preparación El día anterior mezclamos las semillas de cardamomo con el azúcar glas y reservamos. Retiramos de la nevera el foie unos 30 min. antes de utilizarlo y lo mezclamos con el resto de ingredientes hasta que nos quede una crema. Reservamos Deshacemos el chocolate troceado al baño maría o en el microondas modo descongelación, para que no se queme. Rellenamos con el chocolate los huecos del molde, damos un par de golpes secos sobre la encimera (eliminamos las burbujas que nos pueda quedar) y giramos para eliminar el exceso de chocolate. Introducimos unos minutos en el congelador para que endurezca. Rellenamos con la crema de foie (sin llegar al borde), volvemos a introducir unos minutos en el congelador. Con más chocolate derretido, cubrimos hasta el borde y guardaremos en el congelador. Una hora antes de comer, los retiramos del congelador y guardamos en la nevera y la crema esté líquida a la hora de comer. En el momento de servir, espolvoreamos con el azúcar glas aromatizado con el cardamomo y a disfrutar del bocado. NOTAS: podéis ver en el vídeo , que Paco Roncero rellena con la crema de foie el molde, lo congela y posteriormente congelado, los cubre con el chocolate fundido, pero yo lo he probado a hacer y se me derretía el foie, así que opté por hacerlo de estar forma que me han quedado bien. Receta de Paco Roncero Esta entrada es para el reto " [email protected] " , donde cada uno hemos preparado un "Aperitivo para Navidad", no os perdáis sus ricas creaciones: Carmen , Eri , Neus , Silvia , Miquel , Gemma , Ana , Dolorss , Montse

Fuente: migrandiversion.blogspot.com.es

Todos recordamos cómo, hace tan solo tres semanas, un tropezón de Montse en los pasillos del Makro, provocado por el carrito que manejaba su compañero de equipo Álex, provocó el cabreo de la supernova Michelín y sus sospechas de que el incidente no había sido fortuito (pese a que las imágenes demuestran claramente que el ecuatoriano no tuvo culpa). Esta semana, como recordatorio del incidente, se volvieron a encontrar los mismos elementos de esta escena Álex, carrito y Montse, pero en este caso sobre una pista de atletismo. nos temimos lo peor. Montse mira con razonable recelo la llegada de Álex con el carrito, ante la fría mirada de Roncero Y como en aquella ocasión, ellos dos fueron los protagonistas del programa de ayer. Terminaron la prueba de equipo acusándose mutuamente de haber arrastrado al grupo a la prueba de eliminación (y ambos tenían su parte de razón) y se volvieron a encontrar frente al jurado en el momento de la decisión final, Esta vez Montse se llevó el gato al agua y doblegó a Álex. La fría despedida de la catalana dejó un cierto aire de revancha en el ambiente, como si ella, con su carrito imaginario, hubiera provocado que Álex, por fin, mordiera el polvo. Montse, con gesto altivo, sujeta un carrito imaginario en la despedida de Álex PRUEBA DE FUEGO: FIABILIDAD ALEMANA (COMO WOLKSWAGEN) Prueba técnica, para variar, para hacerse con la inmunidad. Concretamente limpieza y corte correcto de un solomillaco de ternera y ejecución de tres piezas en tres puntos de cocción diferentes: poco hecho, al punto y muy hecho (en caso de empate, ganaría el más rápido). Viendo la carnicería que han hecho estos individuos con diversos pescados, se me antoja una irresponsabilidad dar a cada uno una pieza de no menos de 50€ y un cuchillo afilado. El solomillo fue el protagonista inicial de la prueba (después ganaron los fartons) Me gusta que de vez en cuando metan este tipo de pruebas, creo que demuestra mucho más de la capacidad de un cocinero que, por ejemplo, colocar centros de mesa o organizar a los camareros. Se agradeció la explicación técnica que dio Roncero, pero le faltó remangarse y limpiar y cortar él mismo la pieza, se ve que todos los efectos especiales los agotó en el Sublimotion. La prueba incluía una nueva prerrogativa del jurado, la posibilidad de eliminar de la prueba a los candidatos mostrándoles una tarjeta roja si los veían cometiendo alguna tropelía con esa pedazo de carne. Si Tresaco Gracia o Brito Arceo levantaran la cabeza... Ninguno de los concursantes, salvo el trío de favoritos, Marcel, Mela y Sergio, se parecía haber limpiado tal cosa en su vida, pero el sorpresón lo dio Montse, que fue la primera eliminada. Debe ser que en su exmichelinoso restaurante tiene un chicuco que se encarga de esas cosas, porque su corte en diagonal tenía pinta de ser un disparo al aire para ver si acertaba por casualidad. Montse masajea la carne segundos antes de su eliminación A Montse la siguió Mari Paz, que "olvidó" que tenía que limpiar toda la pieza; Oriol, por sacar un tournedó de la parte equivocada; Luca, por romper en dos la cabeza del solomillo y Álex, cuya expulsión fue mas que rigurosa, por dejar 3 miligramos de carne pegada a un tendón que había desechado. Freestyle fileting El caso es que a la fase de plancha sólo llegaron los tres gallos anteriormente mencionados, y como la velocidad era un factor que podía decantar la contienda, Sergio decidió tomar la iniciativa con la cocción. La verdad es que resultó sorprendente y por momentos bastante repugnante la utilización excesiva de las manos en el programa de ayer, tanto en esta prueba como en la de grupos. ¿Realmente era necesario que Sergio manejara las piezas de carne en la plancha con todos sus dedazos en vez de con algún utensilio? ¿No podía Chicote medir el tamaño de los filetes de otra manera que envolviéndolos con su manaza?. Me pregunto qué tipo de cosas nos perderemos detrás de las paredes de la cocina de un restaurante. Manotazo va... ...y dedazo vien Pues eso, que, valiéndose de sus dedazos, Sergio terminó el primero de todos, la inmunidad era golosa y bien valía la pena el riesgo. Pero, a juzgar por las imágenes, sus piezas confirmaron el dicho popular que reza: "vísteme despacio que tengo prisa", y por muchas vueltas que les diera en la sartén, al final, sus tres preparaciones estaban menos hechas de lo que debían. Sergió pone sus huellas dactilares en su primer filete, que aun mugía Con el cántabro en la calle, llegó el duelo final entre la fiabilidad de Marcel y la ruda versatilidad de Melatrufan. El teutón lleva cierta ventaja porque ha metido sus filetes en el horno y, para rebajar tensiones, hace al valenciano un chascarrillo sobre la paella. Mela, tocado en lo más sagrado, responde de su particular manera: "ten cuidado, a ver si vas a comer fartón del bueno", frase gloriosa que queda archivada para la historia. Los dos sacaron las piezas del horno a la vez, y por mucho que se empeñara Alejandro, no se puede acortar el tiempo. Melatrufan se tuvo que rendir a la evidencia al ver el corte de las piezas de Marcel. Lo había clavado, que buena oportunidad perdió de acordarse de los fartons en ese momento. Apuesto a que Chicote se dio un festín fuera de cámara PRUEBA DE EQUIPOS: UNA PAMPLINA OLÍMPICA Si la semana pasada pudimos disfrutar bastante hablando de cocina, hay que decir que esta semana han compensado con un aprueba de equipos y otra de eliminación que no han aportado nada desde este punto de vista y que se han centrado mas en aspectos extraculinarios. La de equipos, como dice Aleix en los comentarios, fue una prueba más digna del Gran Prix del verano que de Top Chef, con concursantes y jurados correteando de un lado a otro como si realmente les persiguiera la célebre vaquilla de Ramonchu. El hombre de negro y Susi continúan en carrera mientras Chicote agoniza en el primer puesto Pues como digo, como prueba de cocina fue una auténtica chorrada, así que al menos repasaremos los aspectos mas risibles que no fueron pocos. En esta ocasión se rompieron los grupos de las dos semanas anteriores y los equipos quedaron conformados del siguiente modo: Marcel, Álex, Montse y Sergio con pañuelo naranja y Melatrufan, Luca (ahora hablaremos de su tocado), Mari Paz y Oriol con pañuelo gris. Fijaos en el pelo de Luca en esta imagen La prueba consistió en preparar un plato para siete deportistas de élite, pero cocinando individualmente en relevos de 15 minutos, separados físicamente por 50 metros que tendrían que superar arrastrando un carrito con todos los ingredientes y utensilios necesarios. Los agraciados con la capitanía fueron en esta ocasión Montse y Oriol, pero la verdad es que resultó completamente irrelevante, ya que la prueba no necesitaba un capitán (dado que no podían decirse nada entre ellos) y el trabajo era completamente individual. Antes de empezar, carrerita sin vaquilla de todos los concursantes hasta sus puestos. En seguida se vio que Montse no está en su mejor momento, porque en 20 metros le sacaron 30, además, le tocó uno de los últimos puestos por lo que tuvo que correr mucho más que otros. Luca, sorprendente ganador de la carrera. Montse, en lontananza. La imagen que tardaremos en olvidar es la del jurado surcando la pista hacia sus posiciones. El ritmo lo marcaba Chicote con su ya conocido trote cochinero, a su izquierda, Susi intentaba mantener el equilibrio sobre unos altísimos tacones, no es de extrañar, por tanto, que con estos rivales Roncero se sintiera una especie de Usain Bolt ibérico. Eso si, no les hicieron control antidoping, no fueran a tener que eliminar a Oriol... La extrema velocidad desfigura la imagen de estos atletas El primer relevo de los equipos correspondió a Marcel y a Melatrufan (segundo duelo de la noche). El valenciano invirtió sus 15 minutos en pertrechar bien su carrito con todos los ingredientes y cacharros necesarios y estuvo inteligente al empezar a picar algunas cosas para que Luca pudiera coger onda de lo que pretendía. Su idea era preparar una pasta negra con calamares y verduras, idea que Oriol acabó transformando en algo totalmente distinto. Impresionante imagen de nuestro héroe en plena acción Por su parte, Marcel si que hizo un trabajo más efectivo, pues dejó a Álex casi toda la verdura ya cortada para preparar un buen sofrito. Su idea inicial, preparar la pasta con una salsa de tomate, verdura y almejas. Cuando llegó el carro a Álex, se encontró con el sofrito muy encauzado, pero el caso es que no sabemos cómo, pasaron los 15 minutos y apenas había avanzado nada en la elaboración, dejando a Montse en una posición comprometida, teniendo que encargarse de la salsa y de cocer la pasta. Prácticamente lo único que hizo fue poner la verdura en la sartén En el equipo naranja Luca interpretó bien la idea de Mela y se dedicó básicamente a cortar ingredientes para la salsa y avanzar un poco en su elaboración. Eso si, nos sorprendió con una imagen insólita, se había recogido el pelo en lo que aquí en Andalucía llamamos un roete, muy típico de las abuelas de hace cincuenta años... ¿Donde quedó la melenaza de nuestro querubín? No cabe duda de que los concursantes que ocupaban el tercer lugar, Montse en el equipo naranja y Mari Paz en el gris, debían de encargarse de cocer la pasta sin descuidar la elaboración de la salsa. La manchega así lo entendió y si que cumplió ese cometido, sin embargo, pasó muy desapercibido el hecho de que descuidó bastante la salsa, dejando vía libre al freestyler para que convirtiera el plato inicial en cualquier otra cosa. Oriol, muy sobreexcitado, poco antes de que llegue su turno Sin embargo, Montse se equivocó mucho. Pensó que como la salsa venía poco elaborada debía dedicarse a ella en exclusiva, dejando la cocción de la pasta para el último relevo, Sergio. Pero no es que solo que no cociera la pasta, es que ni siquiera calentó el agua, por lo que, teniendo en cuenta que la pasta elegida era mas bien compacta, la labor se antojaba absolutamente imposible en 15 minutos. Montse recibe la herencia envenenada de Álex Cuando Sergio recibió el carrito en seguida se olió el marronazo y se le vino el mundo encima, era evidente que lo que iban a presentar era un auténtico truño y que suerte tendrían si ninguno de los deportistas perdía un diente en el intento de comerse la pasta. Chicote y Sergio miran con recelo a la olla En el equipo gris, como era previsible, Oriol hizo lo que le vino en gana sin siquiera pararse a intentar imaginar que es lo que había pensado inicialmente Melatrufan. Convirtió su emplatado en un auténtico free emplating, consistente básicamente en echar a puñados todos aquellos ingredientes que encontró en el carrito. Este tipo de cocina que propone el pollo este tiene la posibilidad de, en una de cada 100 ocasiones, dar con una combinación sorprendente, en las 99 restantes lo que sale es lo que salió en esta, un plato incomprensible con ingredientes inconexos tirados sobre el plato de cualquier manera. Un auténtico desastre. Avellanas, tomate seco, queso, alcaparrones, menos mal que no había lacasitos.... En resumen, un plato incomible con la pasta como una piedra y otro plato incomible pero con la pasta más sueltecita, suerte tuvieron los del equipo gris de que Montse cometiera el ya reseñado error con la pasta, porque sino hay que agarrar a .Melatrufan para que no coja por el pescuezo a Oriol. Desde aquí quiero rendir un homenaje muy sentido a los deportistas españoles que están sufriendo en sus carnes los peores programas de Top Chef, primero fueron los remeros de Urdiaibai y los célebres minimarmitakos y ahora los medallistas olímipicos. Tiene narices que te inviten a comer a un programa de cocina, te hagas a la idea de que te van a dar un banquete y te acaben colocando un par de platos de pasta cuartelera. Para estas ocasiones si que estaría bien que invitaran a los excelentísimos, como en Masterchef. Chicote recordando con amargura los solomillos que ha dejado en el plató, mientras tanto, Almudena Cid le pregunta si hay algún restaurante cerca del estadio Antes de la decisión, hubo reunión de los equipos y en el equipo naranja todo eran reproches. Sergio culpó a Montse, pero la supernova (como viene siendo habitual) no asumió su error y pasó a culpar a Álex, el ecuatoriano si que asumió su parte de culpa pero puso el acento en la importancia del error de Montse. Mientras tanto, Oriol echaba sal en la herida, afirmando que la prueba era de ellos porque la pasta estaba bien cocida y la del equipo naranja no. Sergio recrimina a Montse y a Álex sus pobres prestaciones Aunque la decisión estaba cantada, faltaba el momento cuchillos... Montse vuelve a dejar el cuchillo en el taco. La decepción es evidente PRUEBA DE ELIMINACIÓN: GUARRINDONGADA ILUSTRADA Pues una vez más (y van 6 de 6) se cumplió la que ya se conoce como "la maldición del inmune", y el equipo que contaba en sus filas con el afortunado que hubía ganado la primera prueba, acabó en la prueba de eliminación. En este caso, sólo tres concursantes se enfrentaron al delicado momento, Montse, Álex y Sergio. Seguimos sin ver a Mari Paz y a Luca que apenas han tenido que pasar por estos trances. Montse hablando con sigo misma con el móvil imaginario La prueba consistió por segunda semana consecutiva en fusionar, pero en este caso, se trataba de fusionar ingredientes tan dispares como salmón, salchichón, turrón y ciruelas. Cuando todos ya esperábamos que saliera David de Jorge con sus ya clásicas guarrindongadas, la que apareció fue María Marte, aunque lo que hizo si que fue una guarrindongada. Roncero mete la nariz en uno de los brebajes de María Marte Lo peor que se puede decir del plato de María es que después de ver cómo lo hacía no tenemos muy claro si era un entrante o un postre. Incluía una tortita de chocolate blanco y negro, un falso caviar hecho con guanábana (una fruta tropical), puré especiado de plátano macho , todo ello coronado con un trozo de piel de pato crujiente y una espuma hecha con caldo de la piel de pato y azafrán. Pa vomitar, vamos. Será alta cocina, pero que ascazo Al principio, los tres aspirantes navegaban en un mar de dudas, "lo mas difícil va a ser meter el salchichón", afirmaba Sergio, "no se que voy a hacel con el turón", opinaba Álex. Pero tras estos titubeos iniciales, todos fueron encontrando su camino. Lo malo es que los caminos inicialmente marcados se vieron alterados cuando, a falta de 20 minutos, Chicote añadió un ingrediente adicional igualmente surrealista, crestas de gallo. Las crestas de gallo, como no, convenientemente manoseadas por Chicote Sergio dio el protagonismo de su plato al salmón, que cocinó ligeramente a la plancha y lo acompañó con piña caramelizada también en la plancha. Con el turrón, el salchichón y el jugo de las ciruelas preparó una emulsión, una especie de yogur que puso por encima del salmón y que el mismo afirmó que estaba superrico, aunque tampoco podemos fiarnos mucho porque todo lo suyo le parece delicioso. Las crestas de gallo las puso en trozos finitos marcados en la sartén, aunque cuesta apreciarlos en la foto. Con calzador, pero consiguió meter el salchichón Montse más que integrar ingredientes lo que hizo fue sumarlos. El motivo central del plato eran unas finas y crujientes láminas de pasta filo entre las que se alternaban capas de salmón y salchichón. Las ciruelas las marinó con vino oloroso y las presentó en mitades. Con el turrón y leche de coco preparó una salsa y guisó las crestas de gallo con caldo y el jugo reducido de las ciruelas. Finalmente, decoró todo con sal de oro, preparada con sal común y polvo de oro, una excentricidad para snobs que no aporta nada al plato. Me pregunto cómo hay que comerse esto Álex optó por presentar el salmón en forma de tataki, marinado en salsa de soja, las ciruelas las marinó con una mezcla de almíbar y campari y con el turrón y el salchichón preparó una tierra que servía como fondo al resto de los ingredientes, Las crestas de gallo las presentó como Sergio, en finos trozos pasados por la sartén. De los tres, fue sin duda el menos elaborado Y llegó el momento de la cata. La primera en pasar fue Montse, y su plato pasó con nota la criba del jurado, Susi criticó abiertamente que se había pasado con la sal y Chicote valoró mucho la salsa de turrón y coco pero se quejó de que sobraban elementos en el plato. El siguiente fue Álex. La cata empezó bien, con Susi alabando la buena integración de los elementos, pero la cosa se torció cuando Roncero le preguntó con qué había marinado las ciruelas y Chicote añadió que estaban muy amargas. Cuando Álex mencionó el campari, todo quedo claro, unos mililitros de mas lo ponían al borde del precipicio El jurado, muy serio durante la cata Sólo faltaba Sergio. En un principio, llamó mucho al jurado el exceso de dulzor que aportaba la piña, junto con el turrón, al plato, hasta el punto que Roncero llegó a referirse a el como un "postre". Sin embargo, después la cosa fue matizándose y se alabó mucho el punto que había dado al salmón. Con estos elementos la decisión no parecía fácil y la incertidumbre cundía en el almacén a la espera del veredicto. Llegado el momento, el elegido fue Álex que veía así truncado su sueño de ganar esta edición de Top Chef.. Álex llora en el momento de despedirse de sus rivales LAS FRASES DE LA JORNADA Melatrufan (a Marcel, tras un comentario del teutón sobre la paella): "Ten cuidado, a ver si vas a comer fartón del bueno" Chicote (al probar la pasta del equipo naranja): "Esto está más duro que el traje de ironman" Sergio (al conocer lo que pedían en la prueba de eliminación): "Nos han dicho que el ingrediente principal es la imaginación, así que pedirán un plato imaginativo" Sergio (reflexión erótico festiva): "lo más difícil va a ser meter el salchichón" Oriol (de su libro "reflexiones de un freestyler"): "F reestyle es levantarse cada mañana y no saber lo que vas a cocinar, vas haciendo lo que se te ocurre con lo que tienes, añadiendo cosas" Oriol (de su libro "protocolo y relaciones sociales"): "Una vez que alguien se me cruza, es muy difícil que vuelva a entrar en mi círculo" ¿Y AHORA QUÉ? LOS QUE SUBEN Y LOS QUE BAJAN Sube Marcel, que con su inmunidad pasó una jornada muy tranquila y sigue estando entre la terna de favoritos. Sube Sergio, que una vez más hizo el mejor plato en una prueba de eliminación a la que se vio arrastrado por los errores de Álex y Montse. Sube melatrufan, simple y llanamente, por el tema de los fartons. Se mantienen Luca y Mari Paz, invisibles en el programa de ayer Baja Montse, lo de la pasta es imperdonable. Baja Oriol, que emplata y cocina como un niño de 10 años, eso si, con el cuchillo es un figura. Baja María Marte. con lo bien considerada que la teníamos, vaya mamarracho que le tocó presentar.

Fuente: cocinarconciencia.blogspot.com

Se confirmó el spoiler que llevaba circulando por este foro unas cuantas semanas y Mari Paz se convirtió en la primera semifinalista del programa. ¿Se puede decir que haya sido injusto?. Sinceramente creo que no, ayer se conjugaron una serie de circunstancias que sumadas se convirtieron en ventajosas para ella y la manchega, además, puso lo necesario para aprovecharlas. Mari Poff casi no puede creerse que sea la primera semifinalista Por una parte, las pruebas de ayer se movieron en el campo de la cocina tradicional y con ingredientes normales y corrientes, un terreno donde Mari Paz se encuentra mucho más cómoda como se vio claramente en sus elaboraciones. Por otra parte, las luchas estratégicas entre los otros tres candidatos han acabado por beneficiarla, ya que parece unánime la opinión de que ella es el rival más débil. Pero no le quitaremos mérito en absoluto, porque en la prueba definitiva, la que daba paso a la semifinal, ganó a sus rivales cara a cara. Quizás tuvo algo de ventaja sobre Sergio con los ingredientes, pero el caso es que no hubo ninguna crítica a su plato y si mucho llantito por parte del cántabro que se agarró a esa excusa desde el principio por si acaso no ganaba. Así, Mari Paz se ganó el derecho a descansar la semana que viene y ver, desde la tranquilidad del sofá la "final anticipada" entre Marcel, Niceto y Melatrufan. PRUEBA DE PRESIÓN: POLLO TRUFADO En esta ocasión, el jurado puso las cartas sobre la mesa desde el primer momento, esta semana no habría eliminados, y por tanto, tampoco habría inmunidad. De las tres pruebas saldría el primer clasificado para la semifinal de dentro de dos semanas, y el ganador de esta primera prueba dispondría de una ventaja muy importante para obtener tan codiciado premio. Escena familiar, el papá y la mamá y los dos pequeñajos en medio El ingrediente estrella de la prueba fue el pollo, un producto común que podía propiciar el lucimiento de los concursantes. Además, como pista, se les pidió que elaboraran un plato que tuviera sabor casero, algún plato que se hiciera en su casa desde siempre, dado que no serían los jueces los que catarían los platos. (Evidentemente, a estas alturas todos imaginarían que serían familiares suyos los que harían los honores). Todos esperábamos entonces el típico discurso de Niceto, "es un producto que domino" o "tengo en mi carta varios platos...", pero, sorpresa, resulta que este tío no ha comido pollo prácticamente nunca y en su casa no se hacía. Un tipo que, así le pongan como ingrediente caviar de unicornio, siempre dice dominarlo, ahora sale diciendo que no domina el pollo, venga ya, ¿Pollo?, que pena, hubiera preferido escroto de ñu en salazón Y para lo que hizo, mejor casi que lo hubiera hecho con escroto de ñu, que tendría más mérito. Si algo tiene el pollo es que absorbe muy bien los sabores y se presta bien a guisotes (que tras la pista que les dieron era lo que se pretendía), a los que además aporta textura en la salsa. Sergio se equivocó de medio a medio planteando un plato dominado por una lámina de pechuga hecha a baja temperatura y posteriormente pasada por la plancha por el lado de la piel para conseguir un efecto crujiente. En vez de currarse un buen guiso, como hizo Melatrufan, para aportar potencia de sabor y una salsa rica, acompañó su pollo con patatas, espinacas y piñones. El resultado en ojo, un plato de hospital, pero en montoncito. Resulta difícil de creer que esto se comiera en casa de Nicetomeetme (ni en casa de nadie) Con el poco tiempo que tenía, Mari Paz se arriesgó a preparar una pepitoria, que, según he consultado en recetas de reputados blogueros, necesita bastante más tiempo. Tanto presumió Mari Paz de lo buena que iba a estar su pepitoria, que yo me acabé creyendo que iba a triunfar, pero al final, nada resultó como prometía. El pollo estaba visiblemente poco hecho, y la salsa espesa, santo y seña de este guisazo, no se veía por ninguna parte. Por la pinta, no lo compro Marcel, por su parte, optó por la inspiración familiar y preparó un bien plato de su abuela, no sin antes dejar claro que a su madre le salía mucho peor, consistente en el pollo guisado en una salsa de pimentón. Como viene siendo habitual, el teutón aderezó y presentó su plato de modo impecable y presentó lo que se pedía, un guisote sabroso que recordara a algo casero. Marcel tiró de memoria familiar Pero el más inteligente fue Melatrufan. Su planteamiento fue sencillo, preparar un guiso sabroso sin asumir grandes riesgos. Buscó el sabor utilizando la inmensa mayoría del pollo para preparar la salsa con cerveza (en principio quiso hacerlo con cocacola, pero no había), cosa que en casa es un derroche implanteable, pero que allí, teniendo la oportunidad de hacerlo y teniendo en cuenta que eso no es valorado en absoluto por el jurado, es simplemente una opción. Así la salsa sería una auténtica bomba de sabor Para el plato usó la pechuga del pollo, y para evitar que se secara, en vez de guisarla con el resto del pollo, la hizo a baja temperatura, de este modo, consiguió presentar una pechuga tierna y jugosa regada por una deliciosa salsa que aportaba todo el sabor. Qué valiente Melatrufan, plantarse ante Marcel con pollo a la cerveza Llegó entonces uno de esos momentos que tanto les gusta a los regidores de este tipo de programas la aparición en escena de las madres. Con las pistas del principio de la prueba, es más que evidente que ninguno se sorprendió de que fueran sus propias madres las que juzgaran sus platos. No me gusta que a estas alturas de la "competición" hagan este tipo de cosas, porque al final cada madre lo que intenta es reconocer cual es el plato de su hijo y apoyarlo incondicionalmente, y siempre acaba ocurriendo lo mismo, es la que se equivoca la que acaba dándole el triunfo a alguien que no es su hijo. Esperando su momento de gloria Mientras las madres se presentaban en el plató, en el almacén se vivían escenas lacrimógenas delante de la televisión, Sergio, Mari Paz, Mela, e incluso el frio hiuepute, uno tras otro se fueron poniendo bizcochones a medida que sus progenitoras intervenían para explicar al jurado como surgió en sus retoños la afición por la cocina. "Mi matre es un bien matre, voy con ella a sako Pako" La cata se ajustó exactamente al modelo esperable. Todas las madres reconocieron el plato de su hijo, salvo la de Sergio, que dudó entre dos. Y pasó lo que tenía que pasar, las tres que lo tenían claro votaron cada una al suyo y la de Sergio, regaló el triunfo a Melatrufan, que agradeció el detalle con este gesto. Fartón del bueno Al final, llegaron los inevitables momentos del reencuentro, palabras dichas en bajito y emotivos abrazos. Pero la participación de las madres no terminó ahí... Pequeño recital de bailes de salón PRUEBA DE DESCARTE: DEMASIADA PODER PARA MELATRUFAN En la segunda prueba, rodada en exteriores irrelevantes, se decidiría cual de los cuatro aspirantes no participaría en la ronda final cuyo premio era el acceso a la semifinal. Otra vez las madres tuvieron un papel protagonista, si antes fueron sus votos los que encumbraron a Mela, ahora cada una tendría que echar una mano como pinche a su hijo. Marcel adopta la "postura vespa aparcada" que popularizara Oriol la semana pasada Pero el comienzo de la elaboración lo harían las madres en solitario bajo la supevisión visual y bajo las órdenes de sus vástagos. Para ello pusieron a disposición de los concursantes un innovador sistema de pinganillos y pantallas que permitía a los concursantes dirigir a sus madres sin moverse del asiento. Aquí vemos el ensayo... Susi, ponme un whopper con extra de queso, y rapidito, que no se enteren los del McDonalds Ahora mismo, guapo, ¿quiere patatas? Además, la ventaja de Melatrufan por ganar la primera prueba resultó ser muy grande. La prueba, aparentemente sencilla, consistía en preparar unas albóndigas en una hora, pero cada concursante, se incorporaría a la cocina 10 minutos después que el anterior, el orden, es lo que decidió el valenciano. Mela, disfrutando de su privilegio No voy a entrar a valorar si Mela es muy o poco cabrón, no creo que ese sea el tema, si esto es un concurso, creo que cualquiera hubiéramos hecho lo mismo que él, perjudicar lo más posible a los rivales más fuertes. El asunto de la cojera de la madre de Marcel pudo ser una desventaja, pero hay que ponérsela en el debe a la productora del programa, que tenía que haber compensado de algún modo esa dificultad o, si no era posible, traer a otra persona (aunque el año pasado la madre de Carlos le supuso un lastre y lo asumió con resignación). También me parece normal la reacción del teutón, ya es la segunda vez que Mela lo perjudica abiertamente, lo lógico es que clame ventaja. La producción hizo un gran esfuerzo por destacar las dificultades de la madre de Marcel Bueno, pues lo dicho, que Melatrufan decidió perjudicar a Marcel y a Sergio. El valenciano entró a los diez minutos de empezar la prueba, Mari Paz a los veinte, Sergio justo a mitad de la prueba y el teutón a solo veinte minutos del final. Marcel se ofuscó tanto por el perjuicio que le había infringido Alejandro, que se esforzó mucho en quitarle presión a su madre y se olvidó de hacer un bien plato. La teutona, contó con la inestimable ayuda de Chicote, que nos sorprendió con ciertos conocimientos de alemán, y esto sirvió para compensar en cierto modo su falta de movilidad. Ternera, al parecer, se dice exactamente igual que en español, pero diciéndolo más fuerte y poniendo los dedos a modo de cuernos En mi opinión, Marcel se equivocó al elegir la carne, solo de ternera, especialmente si no las iba a guisar en la salsa, estaba claro que le iban a quedar sequeronas por dentro. Cuando entró en la cocina, venía desbocado para liberar a su madre de responsabilidad, quiso abarcar demasiado y, tal y como él mismo declaró: "al final he echado a tora ostia el plato para terminarlo y claro, estaba seco". Las albóndigas tapaditas, que ya va haciendo frío Mari Paz comenzó con aparentes problemas de comunicación con su madre, pero no os lo creáis, hemos conseguido unas imágenes en exclusiva que revelan lo que pasó... Mamá, te diga lo que te diga, haz las albóndigas a tu manera, que a ti te salen mejor Vale hija, ya había pensado hacer eso Bueno, pues aunque esto es solo una licencia, lo que ocurrió pareció corresponder con esta conversación, porque Mari Paz se esforzaba en dar instrucciones a su madre, y más se esforzaba ésta en ignorarla y hacerlo a su manera. Cuando Mari Paz entró en la cocina, enmendó un poco el trabajo de su madre y añadió todo aquello que fue posteriormente criticado por el jurado. Hizo las albóndigas muy pequeñitas y en el momento de emplatar decidió ponerlas muy escasas de salsa para que no se dispersara, pese a la insistencia machacona de su progenitora. Este emplatado no estuvo a la altura de lo que suele hacer Mari Paz Sergio contó con una desventaja inesperada, su madre recordó peligrosamente a la de Carlos, que se hizo famosa en la edición del año pasado por su "Carlos, más hinojo". A la mujer se la veía despistada, pendiente de otras cosas, y realmente no aportó demasiado al plato del flequi. Bloqueada delante de tanta comida Sergio, para compensar, tiró la casa por la ventana y añadió a sus albóndigas foie para darle sabor y jugosidad y piñones, para añadir algo de gracia a la textura. Vuelvo a hacer el mismo razonamiento que antes con Mela, en su casa no creo que nadie le metiera eso a unas albóndigas, no hay presupuesto que lo aguante, pero en el concurso, ¿por qué no? Extra jugosas Fijaos ahora en el plato que, según la realización del programa, presentó Melatrufan, a ver si sois capaces de encontrar las siete diferencias con el de antes... Para mi que se han copiado Tiene narices, tanto rollo del plato dando vueltas, la iluminación perfecta (que tampoco es para tanto) y van y ponen el mismo plato con dos rótulos distintos. Y pensar que hay alguien que cobra por hacer estas cosas. Melatrufan volvió a tirar de repertorio y preparó (en realidad) unas albóndigas de aspecto muy tradicional con u toque de canela y pimentón (al parecer un poco excesivo). ya conocemos a estas alturas que Mela no es excesivamente dado a la sutileza, y suele ser bastante habitual que en sus platos siempre se destaque que se va un poco de algún ingrediente. He tenido que capturar la foto de otro sitio por razones evidentes. De aspecto, al menos, se ven muy caseras Después llegó la cata con el segundo momento familiar, tras de las madres, llegaron los segundones, y ahí afinaron mucho menos. Los elegidos fueron el padre de Mela, el hermano de Mari Paz, la mujer de Sergio y el segundo de cocina de Marcel. Otra vez jurado heterogéneo, los dos primeros sin mucha idea, la mujer de Sergio por lo menos medio entendida (o al menos con mucha labia, como el marido) y el segundo de Marcel, profesional de la cocina, y otra vez primó el intento de buscar qué plato correspondía a sus familiares. Judit, la mujer de Sergio y Susi echando una cabezadita, volvieron en 7 minutos El padre de Mela no conoce bien la cocina de su hijo y en principio pensó que las frikandelles de Marcel eran obra de su retoño, de ahí que las defendiera mientras pudo. Por su parte, el hermano de Mari Paz se percató rápidamente de que las minialbóndigas eran las de su madre y las defendió con tal ardor que llegó a incluirse entre los autores del plato. A Roncero no terminaron de sentarle bien las albóndigas de Mari Paz Judit, la esposa de Niceto, fue la gran sorpresa de la noche, al menos para Chicote, que no parecía dar crédito al hecho de que un tío tan plasta como él tuviera una mujer guapa y estilosa. sin embargo, en oído a mi me resultó bastante empalagosa, pero pobrecita, con lo que tiene en casa es normal que no hable con monosílabos, Su sonrisa delata que descubrió el sello de su marido (o a lo mejor los piñones eran el señuelo) El segundo de cocina de Marcel me resultó tosco en ojo y radical en oído y, sinceramente, flaco favor le hizo a su jefe con cuyo plato fue especialmente duro. Tampoco ahorró críticas a las canicas de Mari Paz, sin embargo, se vino bastante arriba con las de Sergio y Mela. Eso si, alguien debería enseñar a este muchacho a coger los cubiertos porque en pantalla queda muy mal. Y llegó el momento de anunciar la decisión. Judit tomó la palabra, la cosa parecía clara, o Marcel o Mari Paz se quedarían fuera de la prueba clasificatoria. Tras unos segundos de tensión, se anunció el nombre del alemán. Tres segundos tardó Chicote en recordar a todos que el culpable de esto había sido Mela, pero no nos engañemos, a quién le salió redonda la estrategia fue al programa. La pobre mujer no se enteraba de nada ...Y entre prueba y prueba, Chicote volvió a demostrar que liando es un auténtico monstruo. Sospechosa destreza en el movimiento de los dedos

Fuente: cocinarconciencia.blogspot.com

Minicarpaccio de Jamón Ibérico Cocido Frial, con Frutas y Langostinos Recetas de Paco Roncero para Frial Paco Roncero es el Jefe de Cocina del Restaurante La Terraza del Casino - Casino de Madrid Ingredientes: * Para el carpaccio de jamón cocido: - 3.500 gr. Jamón Ibérico Cocido "Frial" * Para las frutas: - 700 gr. Mango - 700 gr. Aguacate - 700 gr. Manzana Verde * Para los langostinos: - 1.400 gr. Langostino * Para la salsa: - 700 ml. Salsa de Soja y Jengibre * Otros: - 70 gr. Perifollo Elaboración * Para el carpaccio de jamón cocido: - Cortar la pieza deseada, y laminar en la máquina cortafiambres, dando forma rectangular, y con una medida de 8 cm X 4 cm. - Tapar con papel film, y guardar en la nevera hasta su uso. * Para las frutas: - Cortar todas las frutas en pequeños cuadrados, y mezclar. - Conservar en la nevera hasta su uso. * Para los langostinos: - Descabezar y pelar las colas de langostinos. - Hacer una pequeña incisión de 1.5 cm en la parte más ancha de la cola. - Extraer el intestino. - Cocer en agua hirviendo con sal, durante 1 min. Enfriar en agua con hielo y sal. Escurrir, conservar entre papeles de celulosa, y guardar en la nevera. Acabado y Presentación * Emplatar el carpaccio en un plato rectangular, y repartir en él, los dados de fruta. * Salsear y terminar con un langostino en un extremo del carpaccio.

Fuente: marceloguerreiro.blogspot.com.es

Estamos en plena Semana Santa y podemos compartir mil recetas, yo ya he puesto las torrijas, pero para alguien creyente, como es mi caso, estos tres días que se acercan son los más importantes del año sin lugar a dudas. Si no hubiera pasado lo que paso del jueves santo al domingo de resurrección, Jesús no sería más que un hombre lleno de buena voluntad, pero eso no cambiaría mi vida. Y en esos tres días hay un episodio con el que todo empieza, y que cada domingo repetimos en la Eucaristía, la Última Cena. Canal Cocina ha iniciado un programa en el que Miguel Angel Almodovar, junto a Paco Roncero y Ramón Freixa recrean el menú de esta cena y me ha picado. La Biblia dan muchos datos históricos, que nos ayuda a situar a Cristo en un momento muy concreto de la historia, pero en cuanto a la Ultima Cena, no nos habla del menú, aunque tras leer los relatos de los Evangelistas, podemos conocer bastantes cosas. Estaban celebrando la Pascua judía y Cristo manda a algunos de sus discípulos por delante a prepararla. Sabemos, porque así lo dicen que es el primer días de los Azimos, días en los que los judíos solo toman pan sin levadura para celebrar la salida de Egipto. El pan y el vino sin duda estaban presentes y Jesús decidio quedarse presente en ellos para el resto de la humanidad. La discusión historia la establecen sobre si fue una cena con menú "especial" de Pascua judía o una sencilla cena de cualquier noche de Galilea. Yo no soy ninguna autoridad, pero tanto Jesús como muchos de sus discípulos eran de tradición judía y muy respetuosos con ellas y creo que el hecho de que enviara por delante suya a varios discípulos para su preparación me hace pensar que fue una cena especial donde celebraron, como Dios manda la Pascua. Y según cuentan, en esa cena se tomaba una ensalada con verduras amargas acompañadas de un rábano picante, un pescado de agua dulce, cordero y un postre con dátiles y frutos secos. Bueno pues después de este breve recorrido historico, y seguramente no muy preciso, os voy a presentar en 2 o 3 entradas mi propuesta de reinterpretación de la última cena. No es tan espectacular como el de Canal Cocina, pero el mio se puede hacer en casa, por cualquier manazas como yo. INGREDIENTES. Escarola. Rúcula Endibias Fresas. 3 c.s. de AOVE 1 y 1/2 c.s. de Vinagre balsámico de Módena. 1 c.p. de sal 1c.p. de azucar. PREPARACIÓN. Empezamos mezclando el aceite con el vinagre la sal y el azucar y reservamos. Lavamos las verduras. Las endibias aprovechamos las hojas más grandes como base de nuestra ensalada, dejandolas enteras. Picamos en trozos pequeños la escarola y la ponemos dentro de las endibias, colocamos varias hojas de rúcula por encima y terminamos con trocitos de fresa. Aliñamos todo con la vinagreta que hemos elaborado y listo. La ensalada esta llena de simbolismos. La endibia simula la barca del pescador, el amargor de las verduras nos recuerda el amargor de la traición de Judas, y el rojo de las fresas nos evoca la sangre en que unas horas la cuz derramara, pero el dulzor final de la vinagreta es el triunfo del amor de entregar la vida por los hombres. Espero que la disfrutéis. "¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?". San Mateo 26

Fuente: unpadrecocinillas.blogspot.com.es

Es de sobra conocido el dicho: del cerdo hasta los andares. Nunca he sabido si quien ideó este adagio pensaba en lo garboso que resulta el trote cochinero o la deliciosa textura de sus manitas, al igual que tampoco he sabido por qué casi siempre se llaman manitas aun cuando su tamaño no creo yo que requiera el uso del diminutivo. Hace tiempo que vengo dándole vueltas a mezclar la untuosidad de la textura de las manos del suido con algún crujiente y con el intenso sabor del marisco. Pero lo cierto es que uno no es muy ducho en estos diseños y me ha llevado cierto tiempo dar con una idea que llevar al plato. Comparto la idea por si alguien se atreve y sobre todo por si alguien se anima a mejorarla y compartir los resultados. Ingredientes (para cuatro raciones): Dos manos de cerdo Media cebolla Ajo Laurel Perejil 12 gambones (o langostinos grandes y, mucho mejor, carabineros). Medio tomate maduro Medio puerro Dos escalonias (chalotas) Brandy (medio vasito) Aceite de oliva virgen Sal Pasta brick Espesante, fécula o xantana (optativo) Jugo de marisco En una sartén con un poco de aceite de oliva virgen sofreímos la escalonia, un diente de ajo, el puerro y, por último, el tomate finamente cortados junto con las cabezas de los mariscos. De vez en cuando aplastaremos con la cuchara de madera las cabezas para que suelten todos sus jugos. Una vez sofrito, añadimos el brandy y flambeamos. Cuando se haya apagado el incendio, cubrimos con agua. Dejamos que hierva unos veinte minutos a fuego lento. Colamos en el chino y el caldo resultante lo volvemos a llevar a ebullición hasta que se reduzca hasta un treinta por ciento. Si se quiere se puede añadir algún espesante, pero no se trata de obtener una crema, tan solo un caldo razonablemente ligado y concentrado. Este jugo de marisco, está basado en parte de una receta de Paco Roncero, que nada tenía que ver con las manos pero sí con un sabroso jugo de marisco. Manitas Cocemos las manitas en olla exprés una media hora con cebolla, dos dientes de ajo sin pelar, laurel y unas ramas de perejil. Dejamos que se templen un poco, más que nada para no quemarnos demasiado, y deshuesamos. Picamos las manitas a cuchillo en trocitos no mayores de medio centímetro. Hacemos un machado de sal, ajo y perejil (medio diente de ajo y unas hojas de perejil) y lo mezclamos con aceite de oliva virgen. Se trata de obtener un aliño suave con los aromas del ajo y del perejil pero que no resulte muy fuerte. Aderezamos el picadillo de manitas con ese aliño. Cortamos unos rectángulos de pasta brick y hacemos una especie de canelón o de rollito cerrado por los extremos con la pasta brick rellena del picadillo de manitas. Horneamos unos minutos hasta que la pasta se dore. El plato Ponemos un fondo del jugo de marisco y el rollito encima. Decoramos con los cuerpos de los langostinos, gambones, carabineros o lo que hayamos usado cocinados a la plancha. La idea del plato es jugar con las texturas líquida, crujiente y melosa del jugo, pasta brick y manos respectivamente y con los sabores del marisco y del ajo y perejil. En fin, esa es la idea… y el resultado júzguenlo ustedes sin piedad, que de las críticas se aprende.

Fuente: elcociditodesiempre.blogspot.com.es

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