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Ya se ha hecho un poco tarde para colgar esta entrada. Se supone que son unos dulces para conmemorar el día de Todos los Santos (1 de noviembre). Pero bueno, están tan ricos que se pueden hacer cualquier día del año. Además, hay en algunas zonas que se hacen en carnavales o en Semana Santa, así que ahí quedan. Los buñuelos los empezaron a elaborar en España los judíos sefardíes en el siglo X, para celebrar la fiesta de la Janucá . La Janucá es una fiesta variable, que se celebra entre finales de noviembre y finales de diciembre. Como esta fiesta está cercana a la de Todos los Santos, los cristianos los adoptaron. De ellos se dice lo mismo que os contaba en la receta de zonchos, que cuando comes uno sacas un alma del purgatorio. En Galicia han convivido con los zonchos y los huesos de santo, aunque hay otras zonas de España donde son mucho más populares. Yo donde he visto más es en Castilla y León. Cuando fui a estudiar a Salamanca, me sorprendió cómo se ponían los escaparates de las pastelerías en estas fechas, llenos a rebosar de buñuelos de todos los sabores. Para una golosa como yo, aquello era el delirio. Eran muy pequeñitos y carísimos, así que, con mi presupuesto de estudiante universitaria, apenas me daba para comprarme unos pocos, de crema pastelera y de chocolate. Mis favoritos eran los de la pastelería Las Torres, en la Plaza Mayor, aunque los de Gil tenían muchísima fama. Una vez fui con mi querida amiga Marian, de Salamanca, a comprarlos a Gil para su comida familiar y no me podía creer la bandeja inmensa que cogió. Fue ya en Salamanca, dado que no me podía permitir pagar por todos los que yo quisiera, cuando empecé a hacerlos yo misma. Mi madre nunca los había hecho y tengo un recuerdo vago de mi abuela haciéndolos. Me parecieron muy sencillos. Y me sorprendió que la receta para la masa fuera la misma que la de los petisús, que tantas veces preparaba mi madre, pero fritos en lugar de horneados. Es la masa choux. Tengo una receta infalible con la que se pueden preparar buñuelos, profiteroles, petisús, eclairs,... Hace poco se la pasé a Miriam, una amiga bloguera, y preparó unos eclairs de frigo pié y nutella con una pinta espectacular. La receta la saqué del libro de los amantes del chocolate, del que ya os hablé en la receta de tarta de chocolate para chocolate adictos . Y la receta de la crema pastelera de un libro de un cocinero que me encanta, Pedro Subijana, y que tiene un restaurante maravilloso en una de mis ciudades favoritas. También os hablé ya de él (en este caso en la receta de la leche frita ). Yo siempre he hecho los buñuelos un poco más grandes, pero esta vez, en recuerdo de los de Salamanca, los he elaborado muy pequeñitos. Me han quedado muy bonitos y redonditos. Además, me he dado cuenta de que, cuánto más pequeños son, es más fácil que salgan bien. La dificultad de los buñuelos está en la temperatura del aceite. Si está muy bajo se caen al fondo y quedan aplastados, pero si está muy alto se queman por fuera y no crecen. Si el buñuelo es grande existe, además, el peligro de que explote y se deforme todo. Con los pequeños, la temperatura del aceite es mucho más fácil de controlar a ojo. Nunca había pensado en lo evocador del nombre, “buñuelos de viento”. Una seguidora de Facebook argentina, Cecilia, me dijo uno de estos días (cuando publiqué la foto) que llevaba esperando esta receta desde su infancia. Había oído hablar de ellos en un cuento infantil y pensaban que no existían realmente. La verdad es que son tan buenos que parecen sacados de cualquier cuento o paraíso imaginario. Claro que de viento solo son antes de rellenar con crema pastelera o nata, cuando son una masa ligera llena de aire. Una vez que le hemos metido la crema, no queda ni una burbuja de aire dentro de ellos. Yo relleno los buñuelos con una manga pastelera con una boquilla grande, del número 4 o mayor. Si no tenemos manga, podemos darles un corte y rellenar con una cuchara. Salen bastantes. Yo preparé unas cajitas para regalar a algunos amigos. Les encantaron. Ingredientes crema pastelera: (Yo hice el doble de las cantidades que pongo aquí, porque quería que me sobrara bastante crema) ½ litro de leche 4 huevos 150 g de azúcar blanquilla 45 g harina de trigo o fécula de maíz (Maizena) Una rama de canela Corteza de un limón 20 g de mantequilla Ingredientes nata montada: 200 ml de nata para montar (al menos con un 35% de materia grasa) muy fría 2 cucharadas de azúcar blanquilla ¼ cucharadita de vainilla en polvo Ingredientes buñuelos (masa choux): 125 ml de leche entera 125 ml de agua 110 g mantequilla a temperatura ambiente 140 g de harina tamizada 5 huevos medianos Una cucharadita de sal Una cucharadita de azúcar Un litro de aceite de oliva suave (u otro aceite o grasa suave) para freír Una cascara de limón para freír en el aceite Para preparar la crema pastelera , echamos en un cazo la leche, menos unos 100 ml (medio vaso), con la canela y el limón. Lo ponemos al fuego. Cuando hierve, apagamos. Mientras tanto, batimos los huevos. Añadimos el azúcar y seguimos batiendo hasta obtener una crema. Mezclamos la harina con la leche fría. Lo añadimos a la crema de huevo y batimos un poco más. Echamos esta crema en el cazo con la leche y volvemos a poner a fuego muy suave. Revolvemos hasta que espesa. Va espesando de manera irregular y nos puede parecer que van a quedar grumos, pero al final se unifica. Cuando ya tiene la consistencia de crema apagamos. Al enfriar, espesará todavía más. Retiramos la canela y el limón. La echamos en una fuente. A mí me gusta colar siempre las cremas, por si queda algún grumo o resto. Le ponemos la mantequilla en trocitos por encima, para que se forme una película de grasa, que impida que se forme costra. Cuando ya esté tibia, revolvemos la crema para que se incorpore la mantequilla. Ponemos en una manga pastelera y guardamos en la nevera. Si tenemos portaboquillas, lo colocamos en la manga. Si no tenemos, ponemos ya la boquilla, que sea grande para que salga la crema sin dificultad. (Nota: La masa que se ve en la esquina superior izquierda es la masa de buñuelos enfriando). Para montar la nata , batimos con unas varillas la nata (que estará muy fría) con el azúcar y la vainilla hasta tener textura de crema. No debemos de batir de más porque se nos cortaría. La metemos en una manga pastelera y la conservamos en la nevera hasta el momento de rellenar los buñuelos. Como en el caso de la crema, si tenemos portaboquillas, lo colocamos en la manga. Si no tenemos, ponemos ya la boquilla, que sea grande para que salga la nata sin dificultad. Para preparar los buñuelos , echamos en un cazo el agua, la leche , la mantequilla, la sal y el azúcar. Ponemos al fuego hasta que hierva. Sacamos del fuego, echamos la harina, toda de golpe, y revolvemos rápido con una cuchara de madera. Volvemos a poner al fuego suave y le damos vueltas con la cuchara de madera, durante un minuto más o menos, hasta que se separa la masa de las paredes y el fondo del cazo. Yo solo la tuve que poner unos segundos, porque ya se me separó cuando eché la harina. Este paso se hace para eliminar de la masa todo el líquido sobrante y que tenga la textura y consistencia perfecta. Gracias a esto, esta masa siempre sale bien. Retiramos del fuego y dejamos enfriar. Después añadimos los huevos enteros uno a uno, dando vueltas con fuerza para que se incorpore bien después de echar cada uno. Nos tiene que quedar una pasta muy lisa y brillante. Ya está lista para empezar a freír. Ponemos en una sartén abundante aceite. Ponemos una cáscara de limón, mientras se calienta, para quitarle sabor. Yo reutilicé aceite de otra fritura dulce, por lo que ya no le puse el limón. Ha de ser suficiente para que floten los buñuelos sin tocar el fondo. Ponemos al fuego. Cuando está bien caliente echamos con dos cucharas bolitas de masa. Usamos unas cucharas bastante pequeñas porque los buñuelos crecen mucho. Yo uso las más pequeñas que tengo. No echamos demasiadas bolitas porque bajarían mucho la temperatura del aceite. Si vemos que se doran demasiado deprisa sin dar tiempo a que se inflen, bajamos la temperatura. Si, por el contrario, vemos que se quedan como aplastados, la subimos. Enseguida controlaremos la temperatura adecuada. Es sencillo. Muchas veces se dan la vuelta solos. Si no lo hacen, se la damos nosotros para que se doren por los dos lados. Cuando están doraditos, por todo alrededor, los sacamos a una fuente cubierta de papel absorbente. A mí no me gusta tostarlos mucho, porque están más ricos blanditos, así que solo los hago lo suficiente para que queden cociditos por dentro y no se deshinchen al enfriar. Cuando están fríos los rellenamos. Si no tenemos mangas, los abrimos con un cuchillo como hasta la mitad y ponemos la crema (o la nata) con una cuchara. Cerramos. Con la manga, clavamos la boquilla en el buñuelo y apretamos la manga hasta notar que el buñuelo queda lleno de crema (o de nata) por todas partes. Los vamos colocando en una fuente o plato redondo. Yo pongo en un plato los de crema y en otro los de nata, pero también pueden ponerse mezclados. Conservamos en la nevera hasta el momento de comer. Se conservan ricos dos o tres días. Al momento de servir espolvoreamos con azúcar glass. El azúcar lo pasamos por un colador para que quede más suelto.

Fuente: elfestindemarga.blogspot.com.es

Aunque prefiere la morcilla de Burgos que la mousse de morcilla, este cocinero con dos estrellas Michelin y Premio Nacional de Gastronomía ha montado un laboratorio galáctico de investigación. Piruletas de aceite con chocolate o nitrógeno a menos 160º que revolucionan el paladar. El laboratorio Roncero se especializa en el aceite de oliva ¿Por qué la idea de este taller de investigación tan ‘sideral’? Decidimos montarlo para dedicarnos más a la investigación profesional; es el espíritu y objetivo de este espacio. Pensamos también que un taller normal lo puede tener cualquier cocinero. Buscábamos algo más emocional y sensorial para poder jugar en cada plato con eso, con emociones. En la sala, en los tejados del Casino de Madrid, donde es jefe de cocina, están controladas la temperatura y la humedad. En la mesa hay zonas frías y calientes y todo tipo de gelificantes y nitrógenos modifican la textura de los productos. ¿Es verdad que cuando comes pones en juego tus cinco sentidos? Así es, por eso es una experiencia tan placentera y relajante, consigue que te olvides de todo y es una excelente receta para los estresados. ¿Comer para olvidar? Más bien para disfrutar. Intentamos que aquí la gente pase aquí dos o tres horas conmigo en una experiencia diferente en la que van a disfrutar de muchas cosas. Hay que estar concienciados y, sobre todo, tener una predisposición a pasarlo bien. ¿Viene gente para aprender a comer? Por las mañanas es un espacio de investigación y por las tardes, un teatro. Damos cenas para ocho personas incluyéndome a mí. Hoy por hoy no puede venir cualquiera, sino invitados de nuestros patrocinadores. Distintas iluminaciones del taller gastronómico Ha hecho usted un libro galáctico sobre tapas. ¿Qué tiene la tapa que no tenga un plato grande? Soy madrileño, mi padre sevillano y desde pequeños sentimos la tapa como un estilo de vida; siempre he tapeado un poco antes de comer y es un referente, soy un enamorado de ese pequeño bocadito. ¿Cómo es esa tapa que hace con Coca-Cola? Decidí hacer un libro-tapa en Madrid Fusión. Hice papel de Coca-Cola a base de tinta comestible que imprimimos en ese papel de Coca-Cola: mi tapa era ese libro. Las sofisticadísimas tapas de Paco. De la mini hamburguesa a la croqueta en cucurucho ¿No se está pasando Madrid Fusión? Tanta sofisticación es demasiado rizar el rizo. Es un congreso de los más importantes del mundo; quizás esté saturado y habrá que reinventarse un poco, pero sigue siendo un referente. No hay tiempo para cocinar, cada vez se come peor en las casas. ¿Acabaremos comprando todo precocinado y gordos como en la película Wall-e? Se trabaja cada más fuera de casa, pero es verdad que las empresas están fabricando productos de cuarta o quinta gama cada vez mejores. Costará, pero podremos comer rico y sano. Dice usted que todos los años consumimos miles de toneladas de lechuga precortada. Qué locura. Vivimos demasiado deprisa y hay que amoldarse pero es fundamental que nuestros hijos se puedan comer también unas buenas lentejas, cocido o fabada. ¿Y lo que tienen que comer en diez minutos en la ofi? Pues cada vez hay ‘tuppers’ más fashion, más funcionales para llevarse la comida al trabajo y comer sano sin refritos. Restaurante en la terraza del Casino de Madrid Se extinguen, pues, alimentos laboriosos de hacer como los canelones o las croquetas. Hombre, aún te dan muy buenos canalones en muchos restaurantes. Se nota que las madres ya no enseñan a cocinar a las hijas. Pues sí. Casi cocinan más los hombres que las mujeres. Por qué esta fiebre por la cocina ‘japo’. O la amas o la odias . Ha pegado muy fuerte en los últimos años, son sabores muy nuevos. Pero hay que buscar la calidad. No es lo mismo tomar un wasabi en polvo que otro recién hecho. Es muy refinada. Me gusta mucho la combinación de sabores con la que juega. ¿Deja entrar a su mujer en la cocina? Sí, se le da muy bien la cocina tradicional ¿Por qué los fogones españoles se consideran aún lo suficiente en el extranjero? Nos falta mucho. Trabajamos con una materia prima única en el mundo y muy difícilmente exportable: mariscos, pescados impresionantes. En Estados Unidos también tienes langostas y bogavantes, pero no se parecen nada ni en sabor ni en textura. Como decía Nestor Luján, la cocina no viaja. Aquí se vive muy bien y cuando sales afuera te cuesta adaptarte, pero cada vez estamos más presentes en todo el mundo. Aparatos de investigación gastronómica ¿Es falsa mi impresión de que la crisis no afecta tanto a la hostelería? Sí, porque le afecta muchísimo. Las ventas han bajado porcentajes increíbles, un 30% menos que el año pasado. Antes se salía varias veces a la semana y ahora se sale una o te lo montas en casa. Han cerrado históricos como Jockey, Príncipe de Viana, Club 31. Es terrible. Más tapas, algunas inspiradas en la cocina japonesa. ¿No hay sobreexposición de Adriá, Subijana, Arzak? Siempre salen los mismos. Llevan ahí toda la vida, hemos aprendido mucho de ellos, pero hay gente joven que viene detrás de nosotros empujando fuerte. ¿La cocina francesa sigue siendo la mejor del mundo? Sigue siendo de las mejores pero nosotros en vanguardia hemos avanzado a lo bestia. Eso sí, sus escuelas de hostelería son la pera, las norteamericanas también y aquí están muy dejadas de la mano de Dios. Vuelvo a la polémica de siempre. ¿Mousse de tortilla desestructurada o merluza a la romana? ¿No le hemos dado demasiadas vueltas a la tuerca ? Hay 365 días para cenar y tienes tiempo para la espuma de patata, el nitrógeno líquido o el consomé. Lo importante es la calidad. A pesar de dedicarse a los fogones, Paco adelgazó más de 20 kilos. Me enferma que los italianos envasen nuestro aceite y le pongan su etiqueta. No valoramos lo nuestro. Los italianos y franceses son grandes vendedores de su marca y nosotros no. Ofrecen más dinero a las grandes almazaras y, mientras eso sea así, pierde España. ¿Por qué le gusta tanto el universo de la aceituna? Siempre me encantó y lo trabajo como si fuera el del vino y las uvas. Arbequina, picual, hojiblanca, cada oliva es diferente y hay que sacarle su provecho. Su plato favorito. Huevos fritos con patatas. ¿Qué comida no le gusta? El ajo cocido Recomiéndenos dos restaurantes en Nueva York Jackson Hall, en la 3 con la 33 para comer una excelente hamburguesa y WD-50 en la 50 Clinton Street, entre la Stanton y la Rivingston. Cocina muy modernita, advierto… carricena.com

Fuente: marceloguerreiro.blogspot.com.es

Hace años me regalaron un libro de Pedro Subijana y me permití copiarle una de sua recetas, eso si, a mi manera. Ingredientes: 1 litro de agua 300 gr. de arroz 10 gr. de aceite Sal 1 lata de atún (yo utilizo en escabeche, pero puede ser la que más nos guste) Lechuga Pimiento Rojo y/o verde Mayonesa Pasos: Echamos el agua, el aceite y la sal en la jarra y programamos 8 minutos, 120 grados, velocidad 2. Introducimos el cestillo en la jarra y echamos el arroz, programando 13 minutos, 120 grados, velocidad 4. Una vez frío, mezclamos con la lechuga, el atún y el pimiento. Añadimos la mayonesa en el momento de ponernos a comer.

Fuente: recetasmycookollagme.blogspot.com.es

Mirad con quién he comido este verano!!!!, bueno , él no pudo comer porque estaba trabajando, pero yo si, y además me trataron como una reina, que digo como una reina, mejor!!!!, porque seguro que a Leticia no le ensañaron ni la cocina ni las instalaciones, total para lo que come la Reina!!!, si es que no tiene huesos ni para hacer un caldo, eso si....la ropa le sienta de escándalo. Bueno, basta de cotilleos y a lo nuestro. Si amigos, este verano he comido en el AKELARRE, fué un regalo de mi familia por mi cumpleaños, y por mi Santo, y por las Navidades y por los Reyes, y por..................vamos, que con lo que se gastaron me han dicho que no tengo regalos hasta el 2020. Pero bien ha merecido la pena. Comí yo solita(el presupuesto no daba para acompañantes)y me trataron tan bien , tan bien, tan bien, que cuando salí , unas Señoras muy simpáticas que habían salido a fumar me preguntaron que si yo era crítica de la Guía Michelín (como me reí con esto), así que ya os imaginaréis como me mimaron y me atendieron. Podría escribir 8 entradas contando la experiencia y agradeciéndoles el trato recibido, pero no quiero cansaros, más bien animaros a poner una hucha y si pasáis por San Sebastián no os perdáis la experiencia, que para mi será imborrable. También os digo que bien vale lo que cuesta y mucho más, pues el trabajo que hay detrás de todo esto no está pagado con nada. Y después de ver lo que a este pobrecillo de las Redes sociales le cobraron en el chiringuito de Formentera, esto se podría decir que es a precio de menú de un Burguer. Muchas gracias al AKELARRE y a todo su personal por haberme hecho disfrutar uno de los días más felices de mi vida.

Fuente: conmilsabores.blogspot.com.es

Desde que vi en el blog las salsas de la vida el concurso que había promovido Tito para realizar una salsa de yogur sabía que iba a participar. En este blog tengo ya publicadas las recetas de dos salsas con yogur: tzatziki y una salsa de yogur y limón que acompaña a los faláfel . Como bien dice Tito, las salsas de yogur son muy fáciles de hacer porque requieren muy poca elaboración y son, por otro lado, muy versátiles. La verdad es que me ha costado mucho decidirme sobre cual hacer (más que hacerla, jaja), por mi cabeza han pasado múltiples: en un principio pensé en una más elaborada, que lleva cocción, de yogur con curry y que va genial con verduras como el brócoli o la coliflor, también estuve barajando una con mostaza (de hecho había comprado ya las semillas de mostaza) y por último me tentaba una salsita o mejor dicho, una cremita dulce que hace muchos años le vi hacer a Subijana y que en mi casa se ha convertido en un clásico: la crema de limón (con yogur, leche condensada y limón). Pero al final me he decidido por esta de tomate y albahaca que he improvisado sobre la marcha (porque se me iban pasando los días y no arrancaba) y que viene genial para aliñar cualquier ensaladita. INGREDIENTES: Un manojo de albahaca fresca Un chorro de aceite un yogur griego 3 tomates una pizca de sal una pizca de pimienta negra MODO DE HACER 1. Pelar y rallar los tomates. Reservar 2. Picar muy picada la albahaca, mezclar con el aceite formando una pasta y reservar 3. Poner el yogur en un recipiente añadir el tomate rallado y la pasta de albahaca. Mezclar todo formando una salsa. 4. Salpimentar al gusto Es una salsa muy fresca tipo raita hindú que puede usarse para dipear, para untar en pan tipo naan o chapati, o para aliñar una ensalada. En mi caso he preparado una ensaladita de lechuga, patata cocida, bonito y unas aceitunitas a la que le he dado el toque del tomate mediante esta salsa que me ha servido igualmente para aliñarla. Buen provecho! Imprimir artículo

Fuente: delahuertaalacazuela.blogspot.com.es

EN LA COCINA NADIE PUEDE OIR TUS GRITOS Entre el ruido de la campana, la dichosa lavadora centrifugando y los vecinos haciendo reformas… Ayer, al entrar en la cocina me saltó a la cara una coliflor que tenía abandonada en el verdulero con la intención de instalarse y criar coliflorcillas en mi estómago. Pese a estar recién levantado de mi hibernáculo pude interceptarla en su facial viaje y buscarle un cubículo más acorde a su condición crucífera e inflorescente. INGREDIENTES (Para 2 personas): - 8 patatas nuevas, del tamaño de un huevo XXL - 4 dientes de ajo - 1 coliflor pequeña - 1 cucharada rasa de café de pimentón dulce y otra de picante (de la vera) - 50 gr. de jamón serrano cortado en daditos menudos - Un poco de leche o nata líquida para cocinar - Vinagre - Aceite de oliva y sal PREPARACIÓN : - Cortamos la coliflor en ramilletes y la ponemos a cocer en abundante agua con sal y un chorrito de vinagre (para mitigar su olor). - Lavamos las patatas bajo el chorro del agua ayudándonos de un cepillo y las secamos. Les practicamos un corte en su base para que se mantengan en pie y con un sacabocados o una cucharilla pequeña y paciencia vamos vaciándolas. Reservamos su pulpa. - Cocemos la pulpa extraída de las patatas unos 20-25 minutos, la escurrimos inmediatamente y dejamos templar un poco. Retiramos y desechamos los restos de piel que puedan tener. Trituramos con el pasapurés o con un tenedor y vamos añadiendo leche o nata hasta conseguir una textura de nuestro agrado. - Majamos en un mortero los dientes de ajo con un poco de sal. Agregamos los dos tipos de pimentón y aceite a hilo fino sin dejar de remover, hasta lograr una pasta que añadiremos al puré junto a los taquitos de jamón y la coliflor. - Mezclamos todo y corregimos de sal. - Ponemos las patatas vaciadas a confitar, a fuego medio, en abundante aceite. Contamos 15 minutos. Subimos el fuego al máximo y cuando estén doraditas las retiramos a papel absorbente. - Rellenamos las patatas con su puré de coliflor y jamón y a la mesa. SINANIMUS MOLESTANDI - He basado ésta receta en otras dos del “genio de Igeldo” Pedro Subijana . - Os sobrará relleno. Podéis usarlo para guarnecer carnes. Incluso, se me ocurre, rebozarlo y servirlo de aperitivo. - Y tened cuidado con las coliflores ésta temporada, que vienen con muy mala baba.

Fuente: con2recetas.blogspot.com.es

Receta de Pedro Subijana . Para cuatro personas (receta laboriosa pero no complicada) 1kg de rape-100 g de pan negro-1 manojo de cebollino- 100 g de hongos- 1/2 cebolla- 20 berberechos- 1 cl agua de mar (como no tenía sustituí por fumet de los huesos del rape) El manojo de cebollinos se separa en tres partes. Con una parte se hace la salsa: se escalda el cebollino en agua hirviendo y se enfría en agua helada. Luego se escurre y se pasa por el triturador con un poco de sal. A su vez el jugo se pasa por una estameña. Si hace falta se liga. (yo no lo hice) La segunda parte del cebollino se pica muy fino y se reserva. El resto del cebollino se deshila por la mitad a lo largo y se fríe en aceite caliente (un segundo), se retira y se deposita en papel absorbente y se sala. Se corta el pan en rodajas . Se seca al horno a 100º durante 25 minutos. A continuación se retira y se pasa por el triturador. Se fríe en aceite de oliva y se escurre sobre papel absorbente. Se sazona con sal y se espolvorea con cebollino. Los hongos se cortan muy finos (si tiene máquina al nº 2) sino con un cuchillo afilado y limpio salen rodajas muy finas. Se pasan por la vaporera 1 minuto a 120º y se colocan en la estufa oara que sequen. También se puede hacer al horno a 100º durante 20 minutos. Una vez secos se fríen en aceite templado, ya que si no, no quedaran transparentes. Se dejan sobre papel absorvente. La cebolla se pica en brunoise (dados pequeños) y se pocha. Se añaden las puntas y restos de los hongos, se rehogan y cuando adquieran color se agrega agua justo hasta cubrir. Se deja hervir no muy fuerte durante cinco minutos, se tritura, se cuela y se reserva. El lomo de rape se limpia bien , se le quitan las pieles y los nervios, se sazona y se marca en una sartén gruesa untada de aceite de oliva. Se le incorpora 1cl de ajilimójili y se pasa al horno 1 minuto a 250º. Se retira y emplata. Para los berberechos. Cocinar los berberechos en agua de mar (yo los hice con agua normal una hoja de laurel y sal).Cuando se abran, se retiran y se dejan en el agua de cocción. Ajilimójili 3 dientes de ajo, pelados, 10 ajíes dulces (yo utilicé un pimiento italiano ),1 cucharadita de sal y una de pimienta negra (utilicé pizcas), el jugo fresco de 2 limones, 1/4 taza de aceite de oliva. Moler todos los ingredientes secos en el mortero . Añadir el jugo de limón, el aceite y mezclar bien. Rinde 1 taza. Esta receta se puede preparar en la licuadora. Presentación. Las migas crujientes de pan se colocan con el cebollino en el fondo del plato, en forma de cuadrado, dejando pequeños huecos para poner las salsas de hongos y cebollinos. Los berberechos se ponen encima de las migas y después el lomo del rape. Se rocía con el jugo del asado. Se decora con los hilos de cebollino fritos y los hongos cristalizados. Sugerencias: No secar demasiado el pan, para que las migas queden crujientes pero blandas. El champiñon queda mas dorado oscuro que transparente, es bonito, pero no tanto como un shitake, un portobello o un porcini que si adquiere una textura mas clara.

Fuente: fogonesdelchi.blogspot.com.es

Madre mía lo que me acaban de pasar!!! Vaya pintaza!! Esta receta me la acaba de pasar una amiga, que se la ha encontrado en Internet, en la página de Carlos.tk. Os la paso tal cual. Para la gente que le gusta el Gin&Tonic este es un postre curioso, por la textura distinta a la hora de tomarlo. Esta es una versión simplificada del postre que pone Pedro Subijana en su restaurante. Ingredientes 10 dl. de Ginebra 1/3 de litro de Tónica 5 hojas de gelatina Sorbete de limón (pongo la receta aparte) Elaboración 1) Ponemos las hojas de gelatina a remojo, en agua fria. 2) Ponemos a calentar la mitad de la tónica en un cazo, escurrimos las hojas de gelatina (cuando se hayan ablandado), las incorporamos a la tónica y las deshacemos. Es importante que no llegue a hervir. De todas formas, moviendo un poco (suavemente para evitar que se vaya el gas del todo) conseguiremos que se deshagan pronto las hojas de gelatina. 3) Ponemos el resto de tónica en un bol, incorporamos la ginebra y añadimos la tónica con la gelatina disuelta De nuevo, tenemos cuidado al mover y al poner la tónica, para evitar que se quite todo el gas. 4) Dejamos que se haga la gelatina en la nevera. Presentación Una forma de presentarlo es como en la foto, cortando la gelatina en forma de cubos (para simular los cubitos de hielo) y poniendo un poco de sorbete de limón "rascado" con la cuchara al lado, simulando un granizado. El limón complementará los sabores que se tienen en un Gin&Tonic. Otra forma de presentación podría ser poniendo los cubitos de gelatina en una copa de martini, rellenando con el sorbete de limón un poco deshecho (de todas formas, se deshará en la propia copa). Comentarios No hay que creer que es poca ginebra la que se pone, puesto que la proporción está bastante bien. Sin embargo, siempre se puede "cargar" un poco más."

Fuente: elblogderossella.blogspot.com.es

Es una pena que la foto no haga justicia a este recetón de Pedro Subijana. Una auténtica pena que no se pueda oler ni probar este guiso a través de la pantalla y sobre todo no se pueda comer a cucharadas la salsa. Porque, señoras y señores, a esta salsa habría que levantarle un monumento. Puedo decir que sobró un poco de salsa, no de carne, y está en un bote de cristal pequeño en un cajón del congelador. Era poca, sí, pero hubiera sido un pecado deshacerme de ella y ahora está tranquila esperando a que la rescate, algo que sucederá próximamente. En Cooking the Chef nos animaban este mes a conocer un poco más a un cocinero español, a Pedro Subijana, y a preparar una receta suya. Empezamos por saber un poco más de este cocinero vasco que comenzó en la escuela de hostelería de Zarauz y después siguió en la de Madrid para volver a la primera como profesor. En 1976 asistió al I Congreso del Club Gourmet en Madrid, y allí tras la conferencia de Arzak conocieron a Paul Bocusse, que les abrió las puertas de su cocina y dio el pistoletazo de salida a un movimiento culinario que renovaría el recetario no solo de la cocina vasca sino del todo el país, La Nueva Cocina Vasca, cuyos principios eran hacer los platos como son auténticamente, recuperar recetas antiguas que ya han caído en el olvido y crear nuevos platos con productos de proximidad. Ingredientes para 6 personas: 2 rabos de buey 4 cebollas 2 zanahorias grandes 3 dientes de ajo 4 tomates rojos 4-6 tomates secos 1dl de brandy 2 dl de jerez seco pimentón picante 1 hoja de laurel harina 1/2 litro de caldo de carne En una olla ponemos a calentar el aceite y marcamos los trozos de rabo enharinados y salpimentados. Los reservamos. En esa misma olla rehogamos la cebolla picada en trozos gruesos, los dientes de ajo aplastados y las zanahorias cortadas en rodajas. Salamos ligeramente y movemos continuamente con una cuchara de madera para que el repegado de haber marcado la carne se desprenda del fondo de la olla y se integre con las verduras. Le va a dar un sabor fantástico. Una vez hayan pasado unos cinco minutos, incorporamos la carne y regamos con el brandy. Dejamos que cueza unos minutos antes de añadir el jerez, una cucharadita de pimentón, el tomate troceado, el tomate seco y el caldo. Cerramos la olla y lo tenemos cociendo unos 40 minutos más o menos dependiendo del tipo de olla que tengamos. Una vez pasado ese tiempo abrimos la olla con cuidado y nos prepararnos para disfrutar de un señor guiso. Pero antes el guiso tiene que pasar un control de calidad (je, je) no vaya a ser que le falte algo de sal o haya que reducir el caldo. Si ese es tu caso, retiramos la carne y dejamos que la salsa cueza unos minutos hasta que haya espesado y esté a tu gusto. Hay que probarla también, ese es el trabajo más duro. He dicho probarla, no comérsela a cucharadas como en mi caso. Porque si hay algo que destacaría de este plato es la salsa así que hazte de un buen pan y a disfrutar de este rabo de buey guisado con tomates.

Fuente: cookspoon.blogspot.com.es

Nuevo reto de las chicas @CookingTheChef. Este mes debemos de versionar al gran Chef Pedro Subijana. Es un personaje que me encanta por su campechanía, bonhomía y buen carácter. Estuve mirando por ahí y al final me decidí por una receta muy básica y tradicional que resulta muy bien, muy fácil y muy cómoda de hacer. La receta es su Pasta Choux, osea unos profiteroles, puedes leerla aquí junto con otras suyas también fantásticas. Tengo que decir que es de los Chefs,que además de ser muy simpático, es de los que tal y como te cuenta sus recetas funcionan perfectamente. Olé por él. Pasta Choux #CookingTheChef : Pedro Subijana (32 uds. aprox) 250 ml de Agua 125 gr. de Harina 60 gr. de Mantequilla 3 Huevos 1/2 cdta. de Sal Crema de Chantilly: 250 ml de Nata Líquida > 35 MG, Azúcar Glace, unas gotas de Esencia de Vainilla ( las cantidades de azúcar y vainilla a tú gusto) Pon a hervir el agua junto con la mantequilla y la sal. Cuando empiece a hervir, retiras del fuego y añades la harina tamizada de golpe. Bates con la espátula de madera y retornas al fuego, trabaja la masa hasta que se desprenda de las paredes. Retira del fuego, añade de uno en uno los huevos, cuando la masa haya absorbido uno, incorporas el siguiente, reserva un poco del tercero para pincelar las masitas. Introduce en manga pastelera. Forra una fuente de horno con papel vegetal y forma cada una de las masitas, dejando espacio ya que duplican su tamaño. Pincela con el resto del huevo que habías reservado e introduce en el horno que has precalentado a 200º durante 20 minutos. Abre cada una de las masitas, ya ves en la foto que bien quedan. Prepara la crema Chantilly, monta la nata y añade poco a poco el azúcar glace junto con la vainilla. No te digo cantidades ya que tendrás que elegir a tu gusto el punto de dulzor. Espolvorea con abundante azúcar glace (ya sabes que debes de hacerlo con un colador). A la Pasta Choux, le va francamente bien las preparaciones saladas, por ejemplo espárragos y mayonesa. Te dejo el enlace aquí por si te apetece ver las maravillas que han preparado mis compañeros. Gracias chicas CookingTheChef, como siempre ha sido un placer. Espero que te guste, bsss s

Fuente: lacocinadelascasinas.blogspot.com.es

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