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625 g harina de fuerza 10 g sal 35 g levadura fresca 250 ml leche 2 huevos pequeños 125 g mantequilla 20 g azúcar Preparación Preparación Tradicional: Se pone la harina en forma de volcán, y se añaden: la leche templada, con la levadura disuelta, la sal, el azúcar, los huevos, la mantequilla en pomada, y se amasa durante unos diez o quince minutos, hasta conseguir una masa homogénea y elástica Una vez terminado el amasado, se pone la masa en un bol untado con mantequilla y cubierto con film de cocina y se deja fermentar la masa en un lugar templado hata que doble el volumen Se mueve la masa para desgasificar, se le da forma y se coloca en el fondo de un molde adeccuado para hacer pan de molde donde volverá a fermentar durante una hora aproximadamente y en las mismas condiciones de temperatura y humedad. Se mete el molde al horno previamente calentado a 250 grados durante 10 minutos, luego se baja la temperatura a 200 grados y se deja durante media hora más, controlando el tiempo del horno ya que un exceso de horneado daría como resultado un exceso de corteza, y este pan es precisamente pan de miga. Se saca del horno y se desmolda inmediatamente y se deja enfriar. Yo le di forma y lo puse en la Romertopf siguiendo los consejos de Missis. Primero se moja la olla de barro para sellar los poros, se seca y se pone un papel de hornear el el fondo de la olla, y se coloca la masa. Se espolvorea con harina y se le hace un corte profundo con el cutex, y sin mas se pone en el horno frío y se programa 60 minutos a 220º. Cuando faltan 5 minutos se destapa la Romer y se deja que el pan se tueste un poco por fuera, Luego, cuando se saca del horno, se deja enfriar sobre una rejilla. He seguido la fórmula del pan de molde de Pedro Subijana, siguiendo las pautas de Missis , gracias por tus consejos Amasado en KitchenAid Se pone la harina en un bol de amasadora con la sal, la levadura, la leche y los huevos. Se deja que la masa se trabaje 7 minutos a velocidad lenta. El tiempo de amasado es importante, ya que este proceso deja a la masa con la temperatura interior necesaria. Se añaden entonces la mantequilla a punto de pomada y el azúcar y se deja amasar durante otros 8 minutos a velocidad rápida. . Amasado en Thermomix Primero se pone la harina con la sal, la levadura, la leche y los huevos y se programa 5 minutos velocidad espiga, luego se añade la mantequilla y el azucar y se amasa otros 5-6 minutos en velocidad espiga espiga.
Fuente: recetasdemama.esDesde que vi en el blog las salsas de la vida el concurso que había promovido Tito para realizar una salsa de yogur sabía que iba a participar. En este blog tengo ya publicadas las recetas de dos salsas con yogur: tzatziki y una salsa de yogur y limón que acompaña a los faláfel . Como bien dice Tito, las salsas de yogur son muy fáciles de hacer porque requieren muy poca elaboración y son, por otro lado, muy versátiles. La verdad es que me ha costado mucho decidirme sobre cual hacer (más que hacerla, jaja), por mi cabeza han pasado múltiples: en un principio pensé en una más elaborada, que lleva cocción, de yogur con curry y que va genial con verduras como el brócoli o la coliflor, también estuve barajando una con mostaza (de hecho había comprado ya las semillas de mostaza) y por último me tentaba una salsita o mejor dicho, una cremita dulce que hace muchos años le vi hacer a Subijana y que en mi casa se ha convertido en un clásico: la crema de limón (con yogur, leche condensada y limón). Pero al final me he decidido por esta de tomate y albahaca que he improvisado sobre la marcha (porque se me iban pasando los días y no arrancaba) y que viene genial para aliñar cualquier ensaladita. INGREDIENTES: Un manojo de albahaca fresca Un chorro de aceite un yogur griego 3 tomates una pizca de sal una pizca de pimienta negra MODO DE HACER 1. Pelar y rallar los tomates. Reservar 2. Picar muy picada la albahaca, mezclar con el aceite formando una pasta y reservar 3. Poner el yogur en un recipiente añadir el tomate rallado y la pasta de albahaca. Mezclar todo formando una salsa. 4. Salpimentar al gusto Es una salsa muy fresca tipo raita hindú que puede usarse para dipear, para untar en pan tipo naan o chapati, o para aliñar una ensalada. En mi caso he preparado una ensaladita de lechuga, patata cocida, bonito y unas aceitunitas a la que le he dado el toque del tomate mediante esta salsa que me ha servido igualmente para aliñarla. Buen provecho! Imprimir artículo
Fuente: delahuertaalacazuela.blogspot.com.esYa se ha hecho un poco tarde para colgar esta entrada. Se supone que son unos dulces para conmemorar el día de Todos los Santos (1 de noviembre). Pero bueno, están tan ricos que se pueden hacer cualquier día del año. Además, hay en algunas zonas que se hacen en carnavales o en Semana Santa, así que ahí quedan. Los buñuelos los empezaron a elaborar en España los judíos sefardíes en el siglo X, para celebrar la fiesta de la Janucá . La Janucá es una fiesta variable, que se celebra entre finales de noviembre y finales de diciembre. Como esta fiesta está cercana a la de Todos los Santos, los cristianos los adoptaron. De ellos se dice lo mismo que os contaba en la receta de zonchos, que cuando comes uno sacas un alma del purgatorio. En Galicia han convivido con los zonchos y los huesos de santo, aunque hay otras zonas de España donde son mucho más populares. Yo donde he visto más es en Castilla y León. Cuando fui a estudiar a Salamanca, me sorprendió cómo se ponían los escaparates de las pastelerías en estas fechas, llenos a rebosar de buñuelos de todos los sabores. Para una golosa como yo, aquello era el delirio. Eran muy pequeñitos y carísimos, así que, con mi presupuesto de estudiante universitaria, apenas me daba para comprarme unos pocos, de crema pastelera y de chocolate. Mis favoritos eran los de la pastelería Las Torres, en la Plaza Mayor, aunque los de Gil tenían muchísima fama. Una vez fui con mi querida amiga Marian, de Salamanca, a comprarlos a Gil para su comida familiar y no me podía creer la bandeja inmensa que cogió. Fue ya en Salamanca, dado que no me podía permitir pagar por todos los que yo quisiera, cuando empecé a hacerlos yo misma. Mi madre nunca los había hecho y tengo un recuerdo vago de mi abuela haciéndolos. Me parecieron muy sencillos. Y me sorprendió que la receta para la masa fuera la misma que la de los petisús, que tantas veces preparaba mi madre, pero fritos en lugar de horneados. Es la masa choux. Tengo una receta infalible con la que se pueden preparar buñuelos, profiteroles, petisús, eclairs,... Hace poco se la pasé a Miriam, una amiga bloguera, y preparó unos eclairs de frigo pié y nutella con una pinta espectacular. La receta la saqué del libro de los amantes del chocolate, del que ya os hablé en la receta de tarta de chocolate para chocolate adictos . Y la receta de la crema pastelera de un libro de un cocinero que me encanta, Pedro Subijana, y que tiene un restaurante maravilloso en una de mis ciudades favoritas. También os hablé ya de él (en este caso en la receta de la leche frita ). Yo siempre he hecho los buñuelos un poco más grandes, pero esta vez, en recuerdo de los de Salamanca, los he elaborado muy pequeñitos. Me han quedado muy bonitos y redonditos. Además, me he dado cuenta de que, cuánto más pequeños son, es más fácil que salgan bien. La dificultad de los buñuelos está en la temperatura del aceite. Si está muy bajo se caen al fondo y quedan aplastados, pero si está muy alto se queman por fuera y no crecen. Si el buñuelo es grande existe, además, el peligro de que explote y se deforme todo. Con los pequeños, la temperatura del aceite es mucho más fácil de controlar a ojo. Nunca había pensado en lo evocador del nombre, “buñuelos de viento”. Una seguidora de Facebook argentina, Cecilia, me dijo uno de estos días (cuando publiqué la foto) que llevaba esperando esta receta desde su infancia. Había oído hablar de ellos en un cuento infantil y pensaban que no existían realmente. La verdad es que son tan buenos que parecen sacados de cualquier cuento o paraíso imaginario. Claro que de viento solo son antes de rellenar con crema pastelera o nata, cuando son una masa ligera llena de aire. Una vez que le hemos metido la crema, no queda ni una burbuja de aire dentro de ellos. Yo relleno los buñuelos con una manga pastelera con una boquilla grande, del número 4 o mayor. Si no tenemos manga, podemos darles un corte y rellenar con una cuchara. Salen bastantes. Yo preparé unas cajitas para regalar a algunos amigos. Les encantaron. Ingredientes crema pastelera: (Yo hice el doble de las cantidades que pongo aquí, porque quería que me sobrara bastante crema) ½ litro de leche 4 huevos 150 g de azúcar blanquilla 45 g harina de trigo o fécula de maíz (Maizena) Una rama de canela Corteza de un limón 20 g de mantequilla Ingredientes nata montada: 200 ml de nata para montar (al menos con un 35% de materia grasa) muy fría 2 cucharadas de azúcar blanquilla ¼ cucharadita de vainilla en polvo Ingredientes buñuelos (masa choux): 125 ml de leche entera 125 ml de agua 110 g mantequilla a temperatura ambiente 140 g de harina tamizada 5 huevos medianos Una cucharadita de sal Una cucharadita de azúcar Un litro de aceite de oliva suave (u otro aceite o grasa suave) para freír Una cascara de limón para freír en el aceite Para preparar la crema pastelera , echamos en un cazo la leche, menos unos 100 ml (medio vaso), con la canela y el limón. Lo ponemos al fuego. Cuando hierve, apagamos. Mientras tanto, batimos los huevos. Añadimos el azúcar y seguimos batiendo hasta obtener una crema. Mezclamos la harina con la leche fría. Lo añadimos a la crema de huevo y batimos un poco más. Echamos esta crema en el cazo con la leche y volvemos a poner a fuego muy suave. Revolvemos hasta que espesa. Va espesando de manera irregular y nos puede parecer que van a quedar grumos, pero al final se unifica. Cuando ya tiene la consistencia de crema apagamos. Al enfriar, espesará todavía más. Retiramos la canela y el limón. La echamos en una fuente. A mí me gusta colar siempre las cremas, por si queda algún grumo o resto. Le ponemos la mantequilla en trocitos por encima, para que se forme una película de grasa, que impida que se forme costra. Cuando ya esté tibia, revolvemos la crema para que se incorpore la mantequilla. Ponemos en una manga pastelera y guardamos en la nevera. Si tenemos portaboquillas, lo colocamos en la manga. Si no tenemos, ponemos ya la boquilla, que sea grande para que salga la crema sin dificultad. (Nota: La masa que se ve en la esquina superior izquierda es la masa de buñuelos enfriando). Para montar la nata , batimos con unas varillas la nata (que estará muy fría) con el azúcar y la vainilla hasta tener textura de crema. No debemos de batir de más porque se nos cortaría. La metemos en una manga pastelera y la conservamos en la nevera hasta el momento de rellenar los buñuelos. Como en el caso de la crema, si tenemos portaboquillas, lo colocamos en la manga. Si no tenemos, ponemos ya la boquilla, que sea grande para que salga la nata sin dificultad. Para preparar los buñuelos , echamos en un cazo el agua, la leche , la mantequilla, la sal y el azúcar. Ponemos al fuego hasta que hierva. Sacamos del fuego, echamos la harina, toda de golpe, y revolvemos rápido con una cuchara de madera. Volvemos a poner al fuego suave y le damos vueltas con la cuchara de madera, durante un minuto más o menos, hasta que se separa la masa de las paredes y el fondo del cazo. Yo solo la tuve que poner unos segundos, porque ya se me separó cuando eché la harina. Este paso se hace para eliminar de la masa todo el líquido sobrante y que tenga la textura y consistencia perfecta. Gracias a esto, esta masa siempre sale bien. Retiramos del fuego y dejamos enfriar. Después añadimos los huevos enteros uno a uno, dando vueltas con fuerza para que se incorpore bien después de echar cada uno. Nos tiene que quedar una pasta muy lisa y brillante. Ya está lista para empezar a freír. Ponemos en una sartén abundante aceite. Ponemos una cáscara de limón, mientras se calienta, para quitarle sabor. Yo reutilicé aceite de otra fritura dulce, por lo que ya no le puse el limón. Ha de ser suficiente para que floten los buñuelos sin tocar el fondo. Ponemos al fuego. Cuando está bien caliente echamos con dos cucharas bolitas de masa. Usamos unas cucharas bastante pequeñas porque los buñuelos crecen mucho. Yo uso las más pequeñas que tengo. No echamos demasiadas bolitas porque bajarían mucho la temperatura del aceite. Si vemos que se doran demasiado deprisa sin dar tiempo a que se inflen, bajamos la temperatura. Si, por el contrario, vemos que se quedan como aplastados, la subimos. Enseguida controlaremos la temperatura adecuada. Es sencillo. Muchas veces se dan la vuelta solos. Si no lo hacen, se la damos nosotros para que se doren por los dos lados. Cuando están doraditos, por todo alrededor, los sacamos a una fuente cubierta de papel absorbente. A mí no me gusta tostarlos mucho, porque están más ricos blanditos, así que solo los hago lo suficiente para que queden cociditos por dentro y no se deshinchen al enfriar. Cuando están fríos los rellenamos. Si no tenemos mangas, los abrimos con un cuchillo como hasta la mitad y ponemos la crema (o la nata) con una cuchara. Cerramos. Con la manga, clavamos la boquilla en el buñuelo y apretamos la manga hasta notar que el buñuelo queda lleno de crema (o de nata) por todas partes. Los vamos colocando en una fuente o plato redondo. Yo pongo en un plato los de crema y en otro los de nata, pero también pueden ponerse mezclados. Conservamos en la nevera hasta el momento de comer. Se conservan ricos dos o tres días. Al momento de servir espolvoreamos con azúcar glass. El azúcar lo pasamos por un colador para que quede más suelto.
Fuente: elfestindemarga.blogspot.com.esEsta receta está basada en una similar, pero seguro que elaborada con más destreza, profesionalidad y busto que yo, del restaurante Akelarre de Pedro Subijana. Es atrevida, pero muy sabrosa. En mi caso la he reducido y la he convertido en un chupito o aperitivo, pero la original, como luego comentaremos es un primer plato y se hace con huevos de gallina. Dada la mezcla cultural que mejor que ambientarlo con una canción de la japonesa Kazue Fujiki con su canción "Sunny Day" . Espero que os guste esta mini versión, cuyos ingredientes son para 4 personas. Filetes de dorada limpios, sin espinas ni raspas: 2 Huevos de codorniz: 4 Huevas de arenque: 4 cucharaditas Yema de huevo: 1 Salsa de soja: 1 cucharada o cucharadita (según gusto) Aceite de oliva virgen extra: 1 cucharada y media Lima o limón: unas gotas y un poco de ralladura. Eneldo fresco para decorar, si tenemos, si no pues de bote. Como mínimo 8 horas antes poner los huevos enteros y crudos en el congelador. 2 o 3 horas antes de comer, sacamos los huevos del congelador y dejamos que se descongelen. Mientras tanto, cortamos los filetes de dorada limpios con un cuchillo en dados muy pequeños y los metemos en una fuente o ensaladera. Mezclamos el pescado con la yema de huevo, la soja y el aceite de oliva y comprobamos el punto de sabor por si hay que añadir un poco más. Añadimos a la mezcla las gotas de zumo y la ralladura y mezclamos bien. Cascamos los huevos con ayuda de la punta de un cuchillo (podéis ver cómo en el Apartado Trucos, Variaciones y Consejos ), ya que es una cáscara más dura que los de gallina, veremos como la clara está líquida ( la reservaremos para otra preparación) y la yema está gelificada, es decir, cocinada por efecto del frío Distribuimos el "tartar" en copitas o vasos de chupitos medianos sin llenarlas del todo. Completar el contenido con una cucharadita de huevas de arenque. Finalmente, colocar en el centro de cada copa una yema de huevo gelificada. Decorar con una ramita de eneldo fresco si tenemos. Si queremos convertir este entrante o aperitivo en un primer plato utilizaremos más cantidad de todos los ingredientes y sustituiremos los huevos de codorniz por los de gallina (dejándolos desde el día antes en el congelador) y lo presentaremos en un vaso o copa más grande. Es recomendable utilizar recipientes transparentes para la presentación para que se vea el efecto de los colores y texturas y quede más vistoso. Cuidado al cascar los huevos de codorniz que tienen dura la cáscara y hay que ayudarse con un utensilio que pinche o rompa bien, pero con cuidado de que no se rompa la yema. Un truco para evitar en lo posible que se rompan las yemas es cascarlos cuando aún estén medio congelados los huevos, de esa manera dejaremos que se desprenda la clara poco a poco y se amortigua la rotura de la cáscara. Se puede usar perfectamente filetes de dorada congelados que vienen limpios o sustituirlos por lubina. Esta receta se inspira en una de Pedro Subijana, de Akelarre. Para un plato de inspiración asiática, con toques nacionales, que mejor que ambientarlo con una canción de la japonesa Kazue Fujiki con su canción "Sunny Day" Suscríbete para recibir las recetas por mail en la pestaña de la esquina superior derecha del blog y si quieres estar al día sígueme en Facebook
Fuente: alocadosenlacocina.blogspot.com.esHace años me regalaron un libro de Pedro Subijana y me permití copiarle una de sua recetas, eso si, a mi manera. Ingredientes: 1 litro de agua 300 gr. de arroz 10 gr. de aceite Sal 1 lata de atún (yo utilizo en escabeche, pero puede ser la que más nos guste) Lechuga Pimiento Rojo y/o verde Mayonesa Pasos: Echamos el agua, el aceite y la sal en la jarra y programamos 8 minutos, 120 grados, velocidad 2. Introducimos el cestillo en la jarra y echamos el arroz, programando 13 minutos, 120 grados, velocidad 4. Una vez frío, mezclamos con la lechuga, el atún y el pimiento. Añadimos la mayonesa en el momento de ponernos a comer.
Fuente: recetasmycookollagme.blogspot.com.esEN LA COCINA NADIE PUEDE OIR TUS GRITOS Entre el ruido de la campana, la dichosa lavadora centrifugando y los vecinos haciendo reformas… Ayer, al entrar en la cocina me saltó a la cara una coliflor que tenía abandonada en el verdulero con la intención de instalarse y criar coliflorcillas en mi estómago. Pese a estar recién levantado de mi hibernáculo pude interceptarla en su facial viaje y buscarle un cubículo más acorde a su condición crucífera e inflorescente. INGREDIENTES (Para 2 personas): - 8 patatas nuevas, del tamaño de un huevo XXL - 4 dientes de ajo - 1 coliflor pequeña - 1 cucharada rasa de café de pimentón dulce y otra de picante (de la vera) - 50 gr. de jamón serrano cortado en daditos menudos - Un poco de leche o nata líquida para cocinar - Vinagre - Aceite de oliva y sal PREPARACIÓN : - Cortamos la coliflor en ramilletes y la ponemos a cocer en abundante agua con sal y un chorrito de vinagre (para mitigar su olor). - Lavamos las patatas bajo el chorro del agua ayudándonos de un cepillo y las secamos. Les practicamos un corte en su base para que se mantengan en pie y con un sacabocados o una cucharilla pequeña y paciencia vamos vaciándolas. Reservamos su pulpa. - Cocemos la pulpa extraída de las patatas unos 20-25 minutos, la escurrimos inmediatamente y dejamos templar un poco. Retiramos y desechamos los restos de piel que puedan tener. Trituramos con el pasapurés o con un tenedor y vamos añadiendo leche o nata hasta conseguir una textura de nuestro agrado. - Majamos en un mortero los dientes de ajo con un poco de sal. Agregamos los dos tipos de pimentón y aceite a hilo fino sin dejar de remover, hasta lograr una pasta que añadiremos al puré junto a los taquitos de jamón y la coliflor. - Mezclamos todo y corregimos de sal. - Ponemos las patatas vaciadas a confitar, a fuego medio, en abundante aceite. Contamos 15 minutos. Subimos el fuego al máximo y cuando estén doraditas las retiramos a papel absorbente. - Rellenamos las patatas con su puré de coliflor y jamón y a la mesa. SINANIMUS MOLESTANDI - He basado ésta receta en otras dos del “genio de Igeldo” Pedro Subijana . - Os sobrará relleno. Podéis usarlo para guarnecer carnes. Incluso, se me ocurre, rebozarlo y servirlo de aperitivo. - Y tened cuidado con las coliflores ésta temporada, que vienen con muy mala baba.
Fuente: con2recetas.blogspot.com.esReceta de Pedro Subijana . Para cuatro personas (receta laboriosa pero no complicada) 1kg de rape-100 g de pan negro-1 manojo de cebollino- 100 g de hongos- 1/2 cebolla- 20 berberechos- 1 cl agua de mar (como no tenía sustituí por fumet de los huesos del rape) El manojo de cebollinos se separa en tres partes. Con una parte se hace la salsa: se escalda el cebollino en agua hirviendo y se enfría en agua helada. Luego se escurre y se pasa por el triturador con un poco de sal. A su vez el jugo se pasa por una estameña. Si hace falta se liga. (yo no lo hice) La segunda parte del cebollino se pica muy fino y se reserva. El resto del cebollino se deshila por la mitad a lo largo y se fríe en aceite caliente (un segundo), se retira y se deposita en papel absorbente y se sala. Se corta el pan en rodajas . Se seca al horno a 100º durante 25 minutos. A continuación se retira y se pasa por el triturador. Se fríe en aceite de oliva y se escurre sobre papel absorbente. Se sazona con sal y se espolvorea con cebollino. Los hongos se cortan muy finos (si tiene máquina al nº 2) sino con un cuchillo afilado y limpio salen rodajas muy finas. Se pasan por la vaporera 1 minuto a 120º y se colocan en la estufa oara que sequen. También se puede hacer al horno a 100º durante 20 minutos. Una vez secos se fríen en aceite templado, ya que si no, no quedaran transparentes. Se dejan sobre papel absorvente. La cebolla se pica en brunoise (dados pequeños) y se pocha. Se añaden las puntas y restos de los hongos, se rehogan y cuando adquieran color se agrega agua justo hasta cubrir. Se deja hervir no muy fuerte durante cinco minutos, se tritura, se cuela y se reserva. El lomo de rape se limpia bien , se le quitan las pieles y los nervios, se sazona y se marca en una sartén gruesa untada de aceite de oliva. Se le incorpora 1cl de ajilimójili y se pasa al horno 1 minuto a 250º. Se retira y emplata. Para los berberechos. Cocinar los berberechos en agua de mar (yo los hice con agua normal una hoja de laurel y sal).Cuando se abran, se retiran y se dejan en el agua de cocción. Ajilimójili 3 dientes de ajo, pelados, 10 ajíes dulces (yo utilicé un pimiento italiano ),1 cucharadita de sal y una de pimienta negra (utilicé pizcas), el jugo fresco de 2 limones, 1/4 taza de aceite de oliva. Moler todos los ingredientes secos en el mortero . Añadir el jugo de limón, el aceite y mezclar bien. Rinde 1 taza. Esta receta se puede preparar en la licuadora. Presentación. Las migas crujientes de pan se colocan con el cebollino en el fondo del plato, en forma de cuadrado, dejando pequeños huecos para poner las salsas de hongos y cebollinos. Los berberechos se ponen encima de las migas y después el lomo del rape. Se rocía con el jugo del asado. Se decora con los hilos de cebollino fritos y los hongos cristalizados. Sugerencias: No secar demasiado el pan, para que las migas queden crujientes pero blandas. El champiñon queda mas dorado oscuro que transparente, es bonito, pero no tanto como un shitake, un portobello o un porcini que si adquiere una textura mas clara.
Fuente: fogonesdelchi.blogspot.com.esMadre mía lo que me acaban de pasar!!! Vaya pintaza!! Esta receta me la acaba de pasar una amiga, que se la ha encontrado en Internet, en la página de Carlos.tk. Os la paso tal cual. Para la gente que le gusta el Gin&Tonic este es un postre curioso, por la textura distinta a la hora de tomarlo. Esta es una versión simplificada del postre que pone Pedro Subijana en su restaurante. Ingredientes 10 dl. de Ginebra 1/3 de litro de Tónica 5 hojas de gelatina Sorbete de limón (pongo la receta aparte) Elaboración 1) Ponemos las hojas de gelatina a remojo, en agua fria. 2) Ponemos a calentar la mitad de la tónica en un cazo, escurrimos las hojas de gelatina (cuando se hayan ablandado), las incorporamos a la tónica y las deshacemos. Es importante que no llegue a hervir. De todas formas, moviendo un poco (suavemente para evitar que se vaya el gas del todo) conseguiremos que se deshagan pronto las hojas de gelatina. 3) Ponemos el resto de tónica en un bol, incorporamos la ginebra y añadimos la tónica con la gelatina disuelta De nuevo, tenemos cuidado al mover y al poner la tónica, para evitar que se quite todo el gas. 4) Dejamos que se haga la gelatina en la nevera. Presentación Una forma de presentarlo es como en la foto, cortando la gelatina en forma de cubos (para simular los cubitos de hielo) y poniendo un poco de sorbete de limón "rascado" con la cuchara al lado, simulando un granizado. El limón complementará los sabores que se tienen en un Gin&Tonic. Otra forma de presentación podría ser poniendo los cubitos de gelatina en una copa de martini, rellenando con el sorbete de limón un poco deshecho (de todas formas, se deshará en la propia copa). Comentarios No hay que creer que es poca ginebra la que se pone, puesto que la proporción está bastante bien. Sin embargo, siempre se puede "cargar" un poco más."
Fuente: elblogderossella.blogspot.com.esEste mes para el Reto Cooking the chef hemos elaborado recetas de Pedro Subijana , uno de los más grandes profesionales de la cocina de nuestro país, que ha contribuido al reconocimiento de nuestra gastronomía dentro y fuera de nuestras fronteras. Pedro Subijana nace en San Sebastián el 5 de Noviembre de 1948. Cuenta Pedro que su afición por la cocina le viene desde pequeño, siendo boy scout con los Marianistas montó una pequeña cocina dónde hizo sus primeros platos públicos. Su verdadera historia como cocinero empieza como alumno en la escuela Euromar de Zarautz de la mano de su maestro, hoy su amigo, Luis Irizar, de la que llegaría a ser profesor, y en la escuela de hostelería de Madrid. En sus primeros pasos profesionales trabajó en el Hotel María Cristina de San Sebastián y durante el Servicio Militar fue cocinero del Gobierno Militar de esa misma ciudad. Posteriormente trabajó en Vitoria, Tolosa, Hernani, Madrid y Estella. En 1974 inicia su amistad con José Mª Arzak y en 1975 llega a Akelarre , del que es propietario hoy en día, restaurante premiado con las más altas distinciones de las más prestigiosas guías gastronómicas. Como profesor, ha impartido cursos gastronómicos en diversas instituciones americanas y europeas, así como en empresas y escuelas de formación españolas. También presentó en Euskal Telebista el programa La cocina de Pedro Subijana, con más de 1.400 programas emitidos desde 1992. Desde esa orilla mágica del Cantábrico, su capacidad artística al frente de la cocina y su constante labor han llevado a su restaurante a la cima gastronómica y su cocina es conocida actualmente en todo el mundo. En 1978 Akelarre consigue su primera estrella Michelín, en 1979 recibe el Premio Nacional de Gastronomía al mejor cocinero, llegando la segunda y la tercera en los años 1982 y 2007 respectivamente. Junto a Arzak estuvo durante 2 meses en el restaurante de Paul Bocuse, en Lyon, para profundizar en la Nouvelle Cuisine. De ahí la base del movimiento de la “Nueva Cocina Vasca”, de la que ambos chefs se convirtieron en dos de sus principales representantes, universalizando la cocina vasca e innovándola sin perder su esencia y filosofía. Lo más importante es que, se creó un grupo de cocineros vascos unidos y que trabajaron en equipo para conseguir esas premisas, dejando de lado individualidades por un objetivo común. Se inició pues una revolución dando lugar a un prestigio de la cocina vasca internacional y un número elevado de cocineros premiados y renombrados. En principio pensaba que iba a ser más complicado decidir qué receta preparar, pero pensando en la Semana Santa, que acaba de terminar, he optado por una versión de las clásicas torrijas que se toman en estas fechas. No tienen nada que ver con las que conocemos, ya que van empapadas en un licuado de manzana Granny Smith, pero os puedo asegurar que quedan extraordinarias y muy, pero que muy jugosas. Me gustan mucho los postres con manzana, así que en cuanto vi la receta no me pude resistir y desde luego ha merecido la pena; es un postre buenísimo. Se trata de una receta muy sencilla de elaborar, cuyo resultado es una verdadera delicia. Además los acompañamientos que lleva, unas ricas bolitas de manzana con miel y un exquisito helado de vainilla y pimienta, que, os recomiendo hacer, la complementan a la perfección. En resumen, se trata de un postre redondo, que os animo a preparar. Imaginaros la combinación de manzana, con la capa crujiente de azúcar caramelizada y el helado ... buenísimo ¿verdad? En este enlace podéis ver en un vídeo al propio Pedro Subijana explicando el proceso y las cantidades para elaborarla los he sacado de este otro enlace . Pantela de manzana y miel, helado de vainilla y pimienta INGREDIENTES: Para la pantela: 800 gr. de manzana Granny Smith 4 rebanadas de pan de molde sin corteza 50 gr. de azúcar Para el helado: 300 gr. de queso fresco tipo crema 150 gr. de leche 150 gr. de nata 1/2 vaina de vainilla 5 gr. de pimienta negra molida 100 gr. de azúcar Para las bolitas de manzana: 160 gr. de manzana de Granny Smith 50 gr. de mantequilla 50 gr. de miel Para elaborar el helado: Hervimos la leche junto con la nata, el azúcar y la vainilla, que previamente habremos abierto por la mitad para raspar sus semillas. Con unas varillas batimos el queso crema para dejarlo cremoso, incorporamos la pimienta negra recién molida y removemos. A continuación agregamos la mezcla de leche, nata y vainilla sobre el queso y mezclamos hasta que se integre y no queden grumos. Colamos y lo ponemos en la heladera para que quede bien cremoso y después lo guardaremos en el congelador hasta el momento de servir. Si no disponemos de una sorbetera o heladera , lo vertemos en un recipiente, lo llevamos al congelador y cada media hora lo sacamos para removerlo y evitar que cristalice. Esta operación la tendremos que realizar al menos cuatro o cinco veces. Lo mantendremos en el congelador hasta el momento de servir. Hoy en día podemos encontrar muchos modelos de heladera en el mercado, en este enlace y en este otro podéis ver dos que me parecen de una calidad buenísima. Para las bolitas de manzana: Hacemos unas bolitas con ayuda de un sacabolas pequeño. En un cazo ponemos la mantequilla y rehogamos ligeramente, sin que cojan color. Añadimos la miel y cocemos a fuego muy suave hasta que queden traslúcidas y con bonito color dorado, durante unos 30 minutos. Reservamos. Para elaborar la pantela: Pelamos y licuamos la manzana. La hervimos, retirando las impurezas que suban a la superficie y la pasamos por un colador a través una estameña, para clarificar el líquido resultante. Cortamos la corteza a las rebanadas de pan de molde y las partimos por la mitad. Ponemos en un recipiente (una sartén nos puede valer), el jugo de la manzana, el azúcar y calentamos hasta que se disuelva. A continuación colocamos el pan a remojar, hasta que embeba todo el líquido. Lo retiramos con mucho cuidado, ya que queda muy blandito y lo depositamos sobre una superficie donde podamos caramelizarlo con un soplete de cocina . Espolvoreamos azúcar por encima y le vamos dando con el soplete hasta que la superficie quede bien caramelizada. Montaje del plato: Sacamos el helado del congelador para que se reblandezca un poco y nos sea más fácil formar una bola o una quenelle . Pasamos con delicadeza la pantela al plato de servir, ponemos unas bolitas de manzana junto a la misma y una porción de helado. Si queremos podemos adornar con unas hojitas de menta o de hierbabuena y listo para degustar este delicioso postre.
Fuente: rositaysunyolivasenlacocina.blogspot.com.esOtra receta para el reto de Subijana que nos han propuesto las chicas de Cooking the chef Esta receta la he sacado del libro de menú del día, no puede ser más sencilla, con un resultado excelente. Para 4 personas Ingredientes 8 tiras de costilla de 200 g cada una Aceite de oliva Media cabeza de ajos. Se calienta el aceite en una olla a presión y se va dorando la costillla sazonada de dos en dos. Una vez dorados los apartamos a un plato. Cuando ya los hemos dorado todos, colocamos las tiras de costilla de tres en tres y ponemos unos dientes de ajo sin pelar sueltos encima, ponemos otras tres tiras de costilla y volvemos a poner más dientes de ajo y así hasta terminar con las tiras. Cerramos la olla a presión y contamos 15 min desde que suba la válvula, cuando termine dejamos dentro hasta que se emnfríe.
Fuente: migrancomilona.blogspot.com.es