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Un mes mas, aquí llega la receta del reto de Cooking the Chef , y en este caso, la prueba ha sido especialmente complicada porque el chef elegido no ha sido otro que Joan Roca. Si os apetece ver todas las recetas del reto, seguid este enlace . La receta que he escogido en esta ocasión está inspirada en el bacalao tibio con espinacas, crema de Idiazabal, piñones y reducción de Pedro Ximénez de Joan Roca, pero he cambiado algunos elementos por otros de mi zona, como el queso Payoyo (que no tiene nada que envidiarle al Idiazabal) o el plancton en lugar de las espinacas, porque pensé que aportaría un toque más original. Joan Roca nació en Girona el 11 de febrero de 1964 y fue precisamente en la escuela de hostelería de su ciudad natal donde realizó sus estudios. Tras realizar prácticas en reputados restaurantes, comenzó a dirigir su restaurante familiar, el Celler de Can Roca, en 1986, junto con su madre y sus hermanos. Si hasta aquí podemos considerarlo un camino más o menos fácil o deseable para cualquier cocinero joven (con 22 años estás dirigiendo tu propio restaurante), su principal mérito ha sido encumbrar y mantener su casa a lo más alto de la gastronomía mundial durante muchos años. Aunque su cocina está inspirada en la tradición catalana, lo hace desde un punto de vista muy innovador y no ahorra esfuerzos en introducir técnicas actuales en sus elaboraciones, como el cocinado al vacío que vemos en esta receta. Fuente: wikipedia La receta en cuestión consta de cinco elaboraciones independientes, un lomo de bacalao confitado al vacío y a baja temperatura, una crema de queso Payoyo de la Sierra de Cádiz, un aceite de piñones y ajos negros, un caramelo de Pedro Ximénez y una gelatina de plancton. Cada una se elabora por separado y solo se unen a la hora del montaje del plato. el resultado final creo que salta a la vista, no solo es tremendamente estético sino que estaba absolutamente delicioso. INGREDIENTES (Para 4 personas) PARA EL BACALAO CONFITADO 400 gramos de lomo de bacalao sin espinas desalado según se detalla en esta otra receta . 150 ml de aceite de oliva de primera calidad. PARA LA CREMA DE QUESO PAYOYO 200 ml de nata fresca para cocinar 100 gramos de queso Payoyo de la variedad que más te guste. Yo he usado semicurado mezcla de cabra y oveja. PARA EL ACEITE DE PIÑONES Y AJO NEGRO 100 ml de aceite de oliva de primera calidad 25 gramos de piñones "ibéricos" 2-3 dientes de ajo negro PARA LA GELATINA DE PLANCTON 100 ml de agua 1 gr de plancton deshidratado (en polvo) 1.5 gramos de agar-agar en filamentos (lo venden en el ALDI, por ejemplo) Un poco de sal PARA LA REDUCCIÓN DE PEDRO XIMÉNEZ 100 ml de vino dulce Pedro Ximénez (o si no, otro vino dulce de buena calidad) TAMBIÉN NECESITARÁS Una máquina de envasar al vacío Bolsas de vacío aptas para cocción Un baño de temperatura controlada ELABORACIÓN GELATINA DE PLANCTON Dividimos los 100 ml de agua en dos partes. Ponemos 75 ml en una cacerola a fuego medio y le añadimos el agar-agar. Removemos insistentemente hasta que se disuelva completamente. Apartamos del fuego. Con los otros 25 ml de agua hacemos una pasta mezclándolo con el plancton. Añadimos el agua caliente con el agar (algo más fría pero sin dejar que cuaje) sobre la pasta de plancton a través de un colador por si se ha quedado algo del agar sin disolver. Mezclamos bien y lo colocamos sobre un recipiente de fondo plano para que haga una lámina de medio a un cm de grosor. Metemos en la nevera para que solidifique. REDUCCIÓN DE PEDRO XIMÉNEZ Ponemos el vino en una cacerola y reducimos aproximadamente a la mitad de su volumen. es importante no pasarnos reduciendo hasta convertirlo en caramelo porque al bajar la temperatura solidificará. Tiene que ser cremoso a temperatura ambiente. Lo ponemos en un "biberón" para servirlo con facilidad. BACALAO CONFITADO A BAJA TEMPERATURA Sacamos los lomos de bacalao de la nevera, los secamos bien con papel de cocina y los introducimos en dos bolsas independientes con un buen chorreón de aceite de oliva. Cerramos las bolsas al vacío y las dejamos durante una hora en un sitio calentito de la cocina para que se atemperen. Fijamos la temperatura del baño en 50 grados y cuando esté listo metemos las bolsas durante 12 minutos. Pretendemos obtener una temperatura final en el centro de las piezas de unos 38 grados. Esta elaboración debe finalizar casi en el momento de emplatar. CREMA DE QUESO PAYOYO Ponemos en un cazo a calentar la nata a fuego suave y le añadimos el queso cortado pequeñito para que se funda con más facilidad. Removemos hasta que presente un aspecto cremoso. Esta elaboración debe finalizar en el momento de emplatar, porque se enfría en el plato muy rápidamente y pierde su consistencia. ACEITE DE PIÑONES Y AJO NEGRO Cortamos los piñones por la mitad. En una sartén ponemos el aceite de oliva a calentar, y cuando empiece a humear lo apartamos del fuego. Esperamos unos segundos y añadimos los piñones y el ajo negro cortado en láminas (o más o menos, porque es cremoso y no es fácil de laminar). Dejamos que los piñones se tuesten un poco y ya está listo. Esta elaboración debe concluir a la hora de emplatar. MONTAJE DEL PLATO En la base colocamos dos buenas cucharadas de crema de Payoyo. Escurrimos bien el bacalao de aceite y lo colocamos sobre el queso con la piel hacia arriba. Colocamos sobre el queso trocitos de gelatina, que con el calor de la crema tomarán una textura más blandita. Colocamos en los alrededores gotitas de la reducción de Pedro Ximénez de la manera que más te guste (si es posible, mejor que yo) Coronamos el pescado con la mezcla de piñones y ajo negro y un poquito de aceite, intentando que no chorree. UN POCO DE CIENCIA Desde el primer bocado te das cuenta de que es un platazo, con una combinación exquisita de sabores y texturas, donde cada elemento aporta algo esencia al conjunto. El bacalao adquiere un punto indescriptible. Al hacerlo a baja temperatura y al vacío queda jugoso y tierno, y se respetan completamente las propiedades organolépticas y nutricionales de un producto de tan alta calidad. La presión que se genera al envasar al vacío ayuda a que las piezas conserven todos sus jugos durante la cocción. El plancton es un producto de alta calidad que ha popularizado el cocinero Ángel León. Se produce en la provincia de Cádiz y desde hace poco se comercializa para particulares. Aporta a los platos de pescado un delicioso sabor a mar y potencia los demás sabores. Si quieres saber algo más sobre este increíble producto, cómo usarlo y cómo comprarlo, consulta este enlace . El plancton es muy sensible a la temperatura y a las cocciones largas, por eso no lo añadimos con el agua hirviendo. El agar-agar es un gelificante natural que se obtiene a partir de algunas especies de algas marinas. Se comercializa en forma de polvo o fibras . Pedro Ximénez es una variedad de uva que se cultiva en ciertas regiones vinícolas (sobre todo de Andalucía) para hacer vino dulce. También se le llama así al vino elaborado con esta uva. En el marco de Jerez se elaboran Pedro Ximénez de alta calidad , con un precio bastante razonable. El queso Payoyo es un delicioso manjar que se elabora en la Sierra de Grazalema en la provincia de Cádiz. Se produce a partir de la leche de cabras y ovejas de una raza autóctona que estaba al límite de su desaparición cuando se empezaron a comercializar hace unos 20 años. La denominación de origen ha obtenido numerosos reconocimientos internacionales a su calidad. Cuidado con los piñones porque en muchos lugares comercializan piñones baratos de origen chino que desmerecen completamente la calidad de este producto. El ajo negro es el resultado de la fermentación lenta del ajo común. Su sabor, que recuerda ligeramente al regaliz, algo dulzón, aporta al plato unos matices espectaculares. Una ración de este plato aporta al organismo unas 600 Kcal y tiene un coste aproximado de 6€ por comensal.

Fuente: cocinarconciencia.blogspot.com

La Alimentaria más gastronómica y experiencial se ha presentado hoy en el Mercat de Santa Caterina de Barcelona en un acto en el que el reconocido chef, Mario Sandoval (dos estrellas Michelin), ha dedicado una tapa en exclusiva al emblemático evento barcelonés que en esta edición –que se celebrará del 25 al 28 de abril en Fira de Barcelona– cumple 40 años. A sugerencia del ex sumiller de El Bulli, Ferran Centelles, esta original creación culinaria puede armonizarse con un espumoso, para conseguir una combinación refrescante, o con un vino más arriesgado con el que obtener un mayor dulzor y amargor, como es el caso de un vermut. "Arenque en conserva con encurtidos". Así, se llama la tapa Alimentaria que propone Sandoval desde su Restaurante Coque de Madrid con la que ha querido expresar la conjunción de sabores, ingredientes de calidad y culturas gastronómicas que se produce en el evento, reivindicando al mismo tiempo el origen de la cocina con los fermentados, salazones y escabeches. Precisamente, Sandoval será uno de los protagonistas del espacio gastronómico por excelencia del encuentro, The Alimentaria Experience, donde se sucederán talleres magistrales y showcookings. Participarán cerca de 40 prestigiosos chefs que marcan el momentum gastronómico y también jóvenes talentos de la mejor cocina entre los que cada vez hay más mujeres. En el programa destacan también figuras como Joan Roca, Ángel León, Ricard Camarena, Rubén Trincado, Eduard Xatruch, Oriol Castro o Diego Guerrero, además de nombres femeninos como Ana Merino, Beatriz Sotelo, Celia Jiménez o Yolanda León. Para el vino, la gastronomía es uno de sus principales canales de expresión y promoción, por lo que Alimentaria presentará un nuevo VINORUM Think para repensar el potencial del vino español con una agenda que incluye una decena de catas magistrales, mesas redondas y conferencia, y showcookings con maridaje incluido. Entre los casi 40 expertos presentes en este espacio destacan el crítico de espumosos más importante del mundo, Tom Stevenson o la master of wine estadounidense y creadora del concurso de vinos referente en Asia, Debra Meiburg. Otras actividades que servirán para visualizar y promocionar, a través de la gastronomía, la calidad, diversidad y riqueza de otros alimentos serán la Barra de Aceites de Oliva Gourmet, que reunirá y permitirá saborear la elite de los vírgenes extra, y la muestra España, el país de los 100 quesos, dedicada este año a las microqueserías para poder degustar parte de la amplísima biodiversidad de los quesos tradicionales y artesanos del país. Asimismo, Alimentaria dedicará especial atención al turismo enogastronómico, a los cócteles y destilados y al fenómeno de los food trucks. Además de Sandoval y de Centelles, en el acto de presentación de las actividades gastronómicas han intervenido el presidente de Alimentaria y de Fira de Barcelona, Josep Lluís Bonet; el director general de Alimentaria Exhibitions, J. Antonio Valls; el presidente del salón Restaurama de Alimentaria, Antoni Llorens; los consultores gastronómicos, Marta Angulo y Enric Canut, y la consellera d'Agricultura, Ramaderia, Pesca, Alimentació de la Generalitat de Catalunya, Meritxell Serret. ARENQUE EN CONSERVA CON ENCURTIDOS: Ingredientes: Ingrediente principal Sardinilla (3 ud/persona) Para el kimchi de achicoria Achicoria, 1 litro de agua, chile dulce, salsa Jang, ajo negro, estragón, salvia, baya de goji, mugi miso, ciruelas fermentadas (umeboshi), semillas de chía, pimentón dulce, pimentón picante, harina de arroz, pasta de soja,jengibre, azúcar blanquilla, salsa de ostras, salsa de soja, pasta de judías. Para los encurtidos 500 gramos de pepino, 750 gramos de vinagre de vino blanco, 1'5 litros de agua, 20 gramos de sal, 2 dientes de ajo, 1 manojo de hierbabuena. Elaboración: Para el kimchi de achicoria Cortar la achicoria en dados, meterla en el agua con sal durante 12 horas. Pasado este tiempo, escurrir, lavar y aderezar con los demás ingredientes. Dejar en cámara durante 1 semana. Colar y centrifugar. Para los encurtidos Escaldar el pepino y envasar con los demás ingredientes durante 10 días. Acabado y presentación Servir una base de kimchi de achicoria con el pepino encurtido y las sardinas en conserva separadas en lomos.

Fuente: topcuina.blogspot.com.es

El Fórum ha llegado a su fin por esta edición. Espero que se vuelva a repetir y con tanto éxito como ha tenido esta vez. He podido asistir dos de los tres días, ya que el martes 28 era para mi totalmente imposible. Algunos ya habéis visto las fotos que he subido al Facebook, pero las voy a volver a poner para todos los que todavía no las conocéis. He disfrutado muchísimo con los distintos talleres que pude asistir, me hubiera gustado ir a más, con Javier Olleros, Josean Alija, Ángel León ...pero todo es imposible!!! Qué queréis que os diga de las catas de jamón de bellota, los showcooking del estand de la Agencia Catalana de Turismo con grandes como Salvador Jordá, Joan Calsina, Xavier Sasgrista, Roser Bronsoms, Joan Roca .... el maridaje de cafés y Chivas Regal, las degustaciones de los Vinos con D.O que por el Fórum pasaron, desde los propios como Albariños, Godellos, tintos Ribeira Sacra...y los que nos han llegado desde otros puntos de España. Estands maravillosos como el de la Consellería do Medio Rural e do Mar, Estrella Galicia, Galletas Da Veiga, Embutidos Lalinenses, Mar de Silleiro..... Imposible nombra a todos. Especial mención quiero hacer a la degustación de razas autóctonas gallegas en peligro de extinción y Vinos D.O Ribeira Sacra. Y hubo tiempo para los encuentros con amigos y amigas que hacía tiempo que no veía, para las risas y los comentarios..... Esta foto es de Marimí , con ella estamos Almudena , Benigno Campos y yo Y esta foto es de Rocío de La cocina de mi Abuelo , y con ella estamos Almudena , Marimí , Cocina gallega y una servidora. Para finalizar os dejo a dos de las personas que más disfrutaron de su visita el domingo por la mañana......para ellas sin duda el mejor estand...COCA COLA!!!

Fuente: laurelycanela.blogspot.com.es

© EL COPYRIGHT DE LAS IMÁGENES DE LA PELÍCULA PERTENECE A SUS RESPECTIVOS AUTORES Y/O PRODUCTORAS / DISTRIBUIDORAS FICHA TÉCNICA Título original: La niña de tus ojos Año: 1998 Duración: 121 minutos País: España Director: Fernando Trueba Guión: Rafael Azcona, David Trueba, Carlos López, Manuel Ángel Egea Música: Antoine Duhamel Reparto: Penélope Cruz, Jorge Sanz, Antonio Resines, Santiago Segura, Neus Asensi, Karel Dobri, Loles León, Rosa María Sardá, Jesús Bonilla, Johannes Silberschneider, Juan Luis Galiardo, María Barranco, Götz Otto, Mirosláv Táborský, Karel Dobrý, Hanna Schygulla. Productora: Cartel / Lolafilms Género: comedia, drama SINOPSIS Con el comienzo de la Guerra Civil, España quedó dividida por el bando republicano y el franquista. Este último vio cómo la gran mayoría de la industria del cine estaba en zona republicana, quedando así el poder nacional con pésimas infraestructuras y escasez de medios cinematográficos. Tanta importancia se dio a esta situación para engrandecer la propaganda franquista del régimen, que buscaron apoyos en terreno extranjero, siendo la Alemania de Hitler, uno de los países aliados con los que más colaboró para la elaboración de películas y documentales de producción germano-española. Esta película, con tintes cómicos y dramáticos entrelazados, está inspirada en el rodaje de la película “Carmen la de Triana”, interpretada por Imperio Argentina. Penélope Cruz representando el papel de Macarena Granada Durante la Guerra Civil Española un grupo de cineastas viaja a Alemania, más concretamente a los estudios de la UFA nazi en Berlín, para rodar una película de carácter folclórico, en versión española y alemana, del drama musical andaluz “La niña de tus ojos”. Todos ellos dejan su querida España pensando en todo lo bueno que les espera en el extranjero, pero, una vez que van allí, y se encuentran con la situación que Hitler y el Nazismo está provocando en el país, su felicidad se ve truncada. De izquierda a derecha: la asistenta personal de la estrella de cine (Loles León), en el centro Macarena Granada y a la derecha una compañera de trabajo (Rosa María Sardá) Los choques ideológicos entre los alemanes nazis y el grupo de cineastas españoles son muy marcados. ¡Y cómo no lo van a ser si el padre de Macarena Granada (Penélope Cruz), una chica guapa, salerosa y risueña, protagonista de esta película, es un preso republicano en España y está sufriendo el mismo o similar trato que los presos alemanes! Macarena Granada (Penélope Cruz) junto al judío preso Durante el rodaje Macarena conoce a uno de los tantos actores judíos y gitanos figurantes elegidos para hacer la película encerrados contra su propia voluntad en campos de concentración. Los problemas surgen a raíz de este suceso y del encaprichamiento, por parte de Joseph Goebbels, ministro alemán de propaganda, hacia Macarena. Joseph Goebbels, ministro alemán, cortejando a Macarena Granada Si veis la película, cosa que os recomiendo, podréis ver a todo un elenco de actores y actrices que hacen comedia en medio del drama. A la izquierda el galán de la película (Jorge Sanz), en el centro el director de la misma (Antonio Resines) y a la derecha Macarena Granada (Penélope Cruz) Pero, os preguntaréis… ¿y qué tiene que ver con el tema que nos atañe en El Platillo Comilón? Pues he de decir que, algo, sí que tiene que ver. ¿Quién ha salido de casa, sobre todo la de sus padres, bien por vacaciones o por trabajo, y no ha echado de menos los guisos y las comidas tan elaboradas y suculentas de su madre? ¿Quién no ha salido al extranjero y está deseando volver a España para comer un buen cocido madrileño, una tortilla de patatas o un platito de pisto manchego? Pues esto es lo que les ocurre a los protagonistas de la película. Una vez se ven en Alemania, echan de menos la comida de su España querida, en concreto cuando se ven comiendo un plato de lentejas. Sí, lentejas, porque no tienen nada más. Sin chorizo, sin morcilla de cebolla o de arroz, sin tocino… etc. Estos, al comerlas, fantasean con las lentejas que se comen en España y se deleitan con solo pensarlo. Esta escena típicamente española, donde se manifiesta lo buena que es su cocina, se da en muchos largometrajes de los años 60-70, cuando la migración a otros países europeos era necesaria para vivir. Os dejamos un tráiler de la película para que vayáis abriendo boca. TRÁILER EN ESPAÑOL ¿Os suena? ¿No creéis que hoy día ocurre algo parecido? Pues bien, hoy, en El Platillo Comilón brindaremos un homenaje a esta película, que tanto nos ha gustado, y a todas aquellas personas que se han visto obligadas, o no, a salir de su país y que echan de menos los platos de su madre. - ACCEDE AL MENÚ D E CINE -

Fuente: cocinaelplatillocomilon.blogspot.com.es

Estas diminutas gambitas son las protagonistas de la receta que hoy nos ocupa. Le digo diminutas gambitas para que nos entendamos, por que yo no llego a entender porque a todo marisco decápodo de abdomen alargado y cabeza prominente se le llama Camarón. A ver...están las gambas, los langostinos, los gambones, carabineros, gambas rojas, quisquillas....y tambien los camarones. Todos son de forma parecida (forma de gamba) pero son muy diferente entre ellos. Y es que no se por qué muchas veces veo que a todo marisco decápodo con abdomen alargado y cabeza prominente se le llama camarón. Aunque si es cierto que esto ocurre sobre todo en lugares lejanos a nuestras tierras. En Brasil, todo llevaba camaroes o frutos do mar. Recuerdo un guiso de verduras y mariscos con un caldo inolvidable que comimos en una taberna típica brasileña en la playa de Copacabana que se nos ha quedado clavada en la memoria. Ains que recuerdos! Los camarones se suelen vender vivos ya que son animales tan pequeños que rápidamente entran en un proceso de descomposición cuando mueren. Por lo que siempre los encontrarás vivitos y coleando. Ojo, no son inmaduros, es una especie que tiene este diminutos tamaño de forma natural, son ejemplares adultos los que suelen copar los mercados. Al llegar a casa, tomé dos ejemplares fornidos y llenos de vida. Eran saltimbanquis en busca de algo de mar donde volver a navegar. Los puse sobre el cristal de la vitro y allí se quedaron inmóviles al principio. Pasados unos segundos se erguían en tono amenazante desplegando toda su fuerza y esplendor. Subían sus cabezas y alzaban las patas delanteras a modo de amenaza plantando cara al Smartphone que estaba a punto de cegarlos con el flash. INGREDIENTES (para 12 tortillitas): - 300 gr de camarones vivos (no cocidos) - 100 gr de harina de trigo - 50 gr de harina de garbanzos - 400 ml de agua fría - 2 dientes de ajo - perejil - aceite de oliva virgen extra - sal ELABORACIÓN: Esta receta no entraña ninguna complicación, quizás el momento de la fritura sea el más delicado, pero para ese momento David os dará unos consejos claves para que el resultado sea óptimo. Con respecto a la harina de garbanzos decir que es la responsable de que las toritillas de camarones salgan como salen, así de buenas y crujientes. Aquí en el Sur (bendito Sur) podemos encontrarla en cualquier tienda o supermercado. Supongo que ésto será extensible al resto del territorio español. No obstante, si tienes dificultades para encontrarla siempre puedes moler garbanzos secos y posteriormente tamizarlos, así obtendrás una harina fina de garbanzos..eso si...por tu cuenta y riesgo corren las cuchillas de la máquinas donde los vayas a moler. Así que yo te recomiendo que si tienes interés en probarla y no la encuentras, te la pidas por Internet en algún portal especializado, así será más rápido, barato y seguro. Mezclaremos ambas harinas y poco a poco le iremos añadiendo el agua fría hasta obtener una masa de consistencia lechosa pero con algo de cuerpo. La cantidad de agua que te indicamos tómala como orientativa, no sabemos cómo se van a comportar las diferentes harinas que podemos encontrar en el mercado. Así que te recomendamos que vayas poco a poco añadiendo agua hasta conseguir la textura que te comentamos. Seguidamente, añadiremos el ajo y el perejil muy picados, una pizca de sal y los camarones. Lo mezclaremos todo bien y rápidamente podremos el aceite a calentar en una sartén. Para una fritura ligera y crujiente nada mejor que los consejos del mago de las cocciones, David os deja unos detalles a tener en cuenta: - El aceite debe estar limpio, no intentemos utilizar el mismo aceite para muchas frituras. Sobre todo si utilizas aceite de oliva ya que se quema con facilidad. Después de utilizarlo, cuela el aceite restante para eliminar impurezas. - En este caso, para hacer tortillitas tan solo vamos a necesitar un dedo de aceite en el fondo de la sartén, así nos aseguramos una torta plana y crujiente. En los demás casos es recomendable freír en abundante aceite. - Si usas aceite de oliva, debes controlar con sumo cuidado la temperatura ya que pierde todas sus propiedades cuando se descompone por efecto de calor. Caliéntalo lentamente y nunca dejes que humee, eso significará que ha alcanzado su temperatura crítica y está empezando a romper su estructura molecular desnaturalizándose (este apunte es mio jeje) - Fríe en el último momento antes de servir. - Escurre el exceso de grasa tras la fritura en papel de cocina absorbente o en un colador amplio. - Jamás de los jamases tapes un alimento frito, el vapor condensará en la tapa y mojará la fritura crujiente, se volverá correosa perdiendo todo el encanto. - ¡Yo añado que te lo comas bien caliente si puedes soportar el calor en la boca! Pues bien, una vez que el aceite esté caliente añade una cucharada de masa de forma que resulte una torta extendida en el fondo de la sartén, permanece atento al cambio de color de la tortilla y gírala rápidamente para que no se queme. Es cuestión de segundos. No intentes freír muchas a la vez, asegúrate que puedes controlar perfectamente las que se estén friendo para que no se chamusquen. Una vez fritas, ponlas sobre papel absorbente de cocina para eliminar el exceso de grasa. Como habéis visto es sencillo de hacer en casa, tan solo ten muy en cuenta los consejos a la hora de freírlas y disfruta del resultado. Nosotros hemos comido esta tortillitas de camarones en muchos lugares diferentes y con matices muy característicos de cada lugar, pero si tenemos que quedarnos con algunas nos decantamos por las que hemos comido en varias ocasiones en el restaurante Aponiente de Ángel León , en El Puerto de Santa María. Son sorprendentes, especiales y no se parecen a nada que hayas probado antes. Ligeras y crujientes, los camarones son los auténticos protagonistas, sin duda una maravilla que llevarse a la boca. Como ves no tiene nada que ver con las nuestras...jejeje...pero también están muy ricas, son algo más rústicas si me permitís la expresión, así que..¡¡No dejéis de probarlas!! Quien comparte su comida, no pasa solo la vida

Fuente: azafranesycanelas.blogspot.com.es

PESCADO Hola a todos hoy turno para un pescado de descarte en el que cuando veais lo que se le puede hacer os vais a dar cuenta de que es pescado para cualquier carta de restaurante y en el que os puedo asegurar que suelen utilizar muchos restaurantes para salseados de sus platos. Y si hay alguien que utiliza estos tipos de pescados de inferior calidad (que para mi no lo es) quien si no que el gran chef del mar " Angel Leon" al cual admiro y disfruto ver trabajar con todo lo que realiza en sus cocinas en el que no dejo de sorprenderme y al que considero ahora mismo uno de los mejores en cocina del mar. Voy a realizar una marinera muy sencillita intentando dejarla caldosita para poder apreciar la textura de este pescado. Para los que desconoceis a este pescado deciros que tiene nombres como puede ser: Pez cochino, Pez Ballesta, Pez escopeta Tambien me gustaria decir que con cualquier pescado de roca le va de maravilla esta salsa o caldo que vamos hacer. De Jose Carlos Monje-La Cocina del Titi TIEMPO DE PREPARACION: 20 minutos TIEMPO DE COCCION: 25 minutos COMENSALES: 2 personas INGREDIENTES: 1 Pez Cochino de 1 kg aprox. 1 Cebolla 1 Pimiento verde 2 dientes de Ajos 2 Tomates maduros rojo 3 Patatas medianas PREPARACION: 1º Vamos a limpiar el Pez Cochino en el que vamos a sacar primeramente las tripas y seguidamente y con un cuchillo muy afilado vamos a llevar el cuchillo entre el lomo y buscando la espina central hasta llevar a la cabeza y nos iremos viniendo por debajo del ojo para sacarle todos los cachetes. Una vez sacado los lomos llevaremos el cuchillo entre su piel y su carne en el que sale facilmente y para dejarla sin piel. Con la espina la utilizaremos para su caldo 2º Pochamos la cebolla, pimiento y ajos todo finamente cortado. Añadimos el tomate y dejamos que se haga el tomate 3º Echamos las patatas y cubrimos con el caldo de sus espinas, dejamos que ablande las patatas y añadimos el pescado durante tres minutos Apagamos y tapamos durante unos tres minutos. Buen provecho

Fuente: lacocinadeltiti.blogspot.com.es

El día 22 fui invitada a Madrid fusión,por parte de Platos y pizarras ,la verdad que tengo mucho que agradecerle a María campo por las invitaciones,al evento me acompaño un gran amigo y blogger Armando del blog LA PECHÁ DE COMÉ ,pasamos una tarde muy amena,nos divertimos mucho. Algunas de las fotos me las cedió Vidal,otro amigo blogger El buen yantar de Vidal ,ya que yo con mi mala cabeza me olvide la cámara de fotos en casa y las pocas fotos que hice fue con el móvil. Aquí tenemos el pase... Había gente stand de infinidad de cosas ,embutidos ,quesos,vinos,gintonic,cervezas y un largo etc.. Para ir abriendo boca algo rico de beber jejejje. Me comería todos.... Aquí la presentación de Ángel León el cocinero del mar,propietario del restaurante Aponiente. Llegamos al stand de Platos & pizarras y nos sentimos como en casa,tienen platos que son una pasada,María Campo fue muy agradable contándonos todo lo relacionado con los platos y las pizarras. Me gustaron mucho las novedades que trajeron a Madrid fusión... Y el jamón del stand una autentica delicia,estaba riquísimos,era de Jamones Geminiano ,también lo estaban promocionando en fusión Platos&pizarras + Geminiano en conjunto.. Este me encanto.... Del Madrid fusión me vine mas contenta que unas castañuelas con los detalles que tuvieron María Campo y Remedios Sanchez... Y para finalizar una buena presentación embutidos de lujo en platos de lujo.......besotes y gracias de corazón...

Fuente: elblogdedeboramisrecetasdeldiaadia.blogspot.com.es

El plancton marino ha entrado con fuerza en la cocinas gracias al chef Ángel León. Fue su amor por el mar y la necesidad constante de la búsqueda de nuevos sabores lo que provocó en el Chef comenzar a investigar en las microalgas marinas junto con una empresa gaditana, la experimentación e investigación de ambos han conseguido reproducir las condiciones óptimas para el cultivo de microalgas marinas. Logrando liofilizarlo para poder conservarlo mucho más tiempo, para utilizarlo sólo debemos hidratarlo con un poco de agua. Para utilizarlo es muy fácil: No debemos incorporarlo directamente en polvo en nuestras preparaciones culinarias, es mejor hidratarlo previamente con agua hasta convertirlo en una pasta que luego nos servirá para emulsionarla o disolverla en otras preparaciones. En un bol pondremos un poco de polvo de plancton, añadiremos poco a poco el agua removiendo con vigor con la ayuda de unas varillas para evitar la formación de plancton, hasta obtener una textura de pasta lisa y brillante. Normalmente las proporciones son generales, al menos que el envase no nos indique lo contrario. Tenemos que tener en cuenta que con 1 gr de plancton podemos preparar 3 o 4 raciones. Para 2'5 gr de agua utilizaremos 1 gr de plancton. Una vez preparada la pasta la dejaremos reposar unos minutos. Se conserva hasta 24 en el frigorífico bien tapada con un film de cocina para que no se seque. Podemos utilizarlo en crudo, sin cocinar, emulsionando la pasta directamente en salsas, mahonesas, a marinados, vinagretas para aliñar mariscos ... En caso de añadirlo a platos que precisan cocinarlos, lo añadiremos con el fuego ya apagado, guisos, risottos, parmentier de patatas...para que no pierda sus propiedades. Gracias al restaurante Taranná que me proporciono el plancton y las instrucciones para su utilización he podido probarlo en casa. El jueves publicaré mi receta.

Fuente: cocinandoconneus.blogspot.com.es

Lo bueno que tiene ir a Aponiente (el restaurante de Ángel León en el Puerto de Santa María) es que además de alimentar el cuerpo se alimenta el cerebro. Es decir, que se le aceleran a uno las neuronas y se piensa en cosas que uno no pensaría si estuviese, por ejemplo, leyendo el diario. De la charla que tuvimos mi mujer y yo el otro día viendo y saboreando los platos del menú degustación, sacamos esta idea basada en la archiconocida receta del paté de cabracho. Ingredientes: 1 kilo de morena 1/2 litro de nata para cocinar 5 huevos sal y pimienta Cuando compréis la morena, decid en la pescadería que os la corten en trozos. La morena se cuece en agua hirviendo con sal y una hoja de laurel, con la piel y todo, hasta que la carne esté tierna (unos 15 minutos). Luego toca limpiarla de piel, que saldrá sin problemas, y de espinas. Procurad quitarle todas ellas para que no tengamos encuentros desagradables a la hora de comer. Haced esto en caliente, ya que os resultará mucho más fácil. Al final os quedarán unos 300 o 350 gramos de carne limpia. En un robot de cocina o batidora, mezclad todos los ingredientes hasta que quede fino. Echad la mezcla en un molde de esos rectangulares para plum-cakes, y ponedlo en el horno al baño maría durante 1 hora y media, a 110º. Comprobad con un palillo de madera. Debe tener la consistencia de un flan. Y todo esto viene de la idea de hacer un plato de morena que no sepa a adobo, que es lo más típico aquí en Cádiz.

Fuente: notengothermomix.blogspot.com.es

El 10 de abril tendrá lugar la Feria de Vinos de Castilla y León en la tienda de José Ortega y Gasset de Madrid, donde se podrá degustar una amplia selección de estos vinos de la mano de sus bodegueros LAVINIA presenta su amplia variedad de vinos de Castilla y León procedentes de las diversas Denominaciones de Origen, desde Ribera del Duero hasta Bierzo, Rueda o Toro. Novedades y nuevas añadas que deleitarán a los amantes del vino más exigentes Madrid, 26 de marzo de 2014.- Desde el pasado 10 de marzo hasta el próximo 30 de abril tiene lugar en LAVINIA una campaña dedicada en exclusiva a los vinos de Castilla y León, una región cargada de carácter que en los últimos años se ha convertido en el corazón del vino español. Así, aunque no cabe duda de que la Denominación de Origen Ribera del Duero es el principal motor de la región, LAVINIA dedica ocho semanas a ensalzar los atributos de todas las zonas vitivinícolas de Castilla y León a través de una preciada selección de vinos que las representan, desde los reconocidos riberas y los tintos de Toro hasta los sorprendentes vinos del Bierzo, los seductores rosados de Cigales o los aromáticos blancos de Rueda, todas denominaciones de probada calidad y gran proyección de futuro. Como culmen de la campaña y con el objetivo de descubrir a los asistentes el valor auténtico de estos vinos, el próximo jueves 10 de abril a las 19.00 horas tendrá lugar la Feria de Vinos de Castilla y León en la tienda LAVINIA José Ortega y Gasset, en la que se podrá degustar por el módico precio de 10€ (de forma gratuita para los socios de LAVINIA) y de las manos de los bodegueros una selección exclusiva de esta colección de vinos de Castilla y León. Selección de vinos Entre las distintas referencias que LAVINIA ha incluido en esta excepcional selección, destacan los vinos de Ribera del Duero Vitisfera 2011, de Selección César Muñoz, y Viña Pedrosa Selección de la Familia, de Pérez Pascuas, grandes vinos castellanos elaborados en exclusiva para LAVINIA; los vinos del Bierzo La Pajarita 2009, de Dominio de Tares, un tinto sabroso muy versátil, Aires de Vendimia 2011, de José Antonio García, singular y seductor, y Aquiana 2011, de Merayo, un socio perfecto para carnes rojas asadas a la parrilla; Las Olas Verdejo 2010, de Menade, fresco verdejo de Rueda exclusivo en LAVINIA; los Vinos de la Tierra Abadía Retuerta Selección Especial 2009, elaborado a partir de una selección de uvas de los mejores pagos de la propiedad, y Cienfuegos 2011, de Magallanes, uno de los blancos más exóticos de Castilla que combina a la perfección con la cocina asiática especiada; Flor de Vetus 2011, de Bodegas Vetus, la joven bodega del grupo Artevino en Toro; y Termanthia 2010, la cuvée más excepcional de la bodega Numanthia Termes, y El Anejón de la Cuesta de las Liebres 2009, de Pago de Carraovejas, ambos conservados en la excepcional Cava 14, el santuario de LAVINIA, un espacio protegido que mantiene una temperatura constante de 14ºC para garantizar la óptima conservación de las joyas vinícolas que atesora. LAVINIA: mucho más que una tienda de vinos Desde su creación en 1999, LAVINIA se ha desarrollado como una empresa de marcado carácter internacional e innovador. LAVINIA es un concepto diferente de tienda de vinos, cercana al cliente, tanto desde las 6 tiendas con que cuenta actualmente en Europa, como desde las 4 que tiene en distintos aeropuertos españoles bajo el concepto “shop in the shop”, como online a través de su tienda virtual. Presente en España, Francia, Suiza y Ucrania, las últimas aperturas han sido este año en el aeropuerto de Barajas Madrid. En las tiendas LAVINIA el cliente tiene a su alcance una amplia gama de vinos y destilados de todo el mundo. Además, pueden disfrutar de los servicios añadidos que se ofrecen de la mano de profesionales sumilleres, como cursos de cata para aprender a degustar vino y a elegir el mejor para cada ocasión. Así, en LAVINIA se crea un entorno en el que se viven experiencias alrededor del mundo del vino y se promueve la cultura del vino. A su oferta de vinos y destilados se unen servicios añadidos como el restaurante de la tienda LAVINIA de la calle José Ortega y Gasset de Madrid que dirige el chef Ángel García, y que presenta una comida de mercado a disfrutar junto con los vinos de LAVINIA a precio de tienda. Los amantes del vino de todo el mundo pueden comprar fácilmente a través de www.lavinia.com

Fuente: elblogdeaceber.blogspot.com.es

INFORMACIÓN GENERAL El hojaldre es una pasta formada por finísimas capas de masa y grasa, que cocida en el horno da como resultado una pieza de gran volumen, crujiente y aspecto uniforme. Es una de las pastas básicas de la pastelería ya que da origen a otros tipos de masas y pastas (bollería hojaldrada) y a innumerables piezas tanto dulces como saladas. Las piezas pueden rellenarse antes de su cocción o después de ella según su modelo y siempre resultan de una gran exquisitez y rendimiento. No existen escritos o legados en los que se exprese claramente por quién, cómo y cuándo nació o se originó el hojaldre. Sólo mediante conjeturas, se ha llegado a la conclusión de que, en 1613, un pastelero francés llamado Claude Lorrain, nacido en el año 1600 en Lorena, Francia que además de pintar, trabajaba para un maestro pastelero, quien le sugirió aplicar su ingenio artístico innato en la cocina; al terminar de preparar un empaste para elaborar unos pasteles de moda de aquella época, se dio cuenta de que se le había olvidado poner la grasa. Para remediar el olvido, estiró la masa finamente con el rodillo y extendió la grasa por su superficie, doblándola y estirándola varias veces. Formó, después, piezas y las coció en el horno, quedando sorprendido al ver los resultados de su elaboración, ya que había conseguido unos pasteles ligeros y esponjosos y lo más novedoso, que estos eran hojaldrados. Luego otro pastelero de renombre, el francés Marie Antoine Carême establece el número de dobleces que debe llevar para una adecuada separación de las hojas. También es el creador del vol-au-vent, un pastelillo de hojaldre ahuecado para ser rellenado a gusto. Anécdotas aparte, se tienen noticias, a través de la historia, de la existencia de ciertos tipos de elaboraciones hojaldradas en tiempos del Imperio Romano. La teoría más probable sobre su origen es que se desarrolló a partir de la introducción en Europa de las famosas «especialidades orientales», en las cuales se extendía la pasta o masa hasta lograr un grosor sumamente fino, casi como un papel, impregnando a continuación toda la superficie de materia grasa, doblándola y enrollándola sobre sí misma. Confirman esta teoría los «pasteles de carne» de Murcia que, durante siglos y hasta la actualidad, han mantenido los pasteleros de esta región. La elaboración de estas antiquísimas y exquisitas especialidades tienen gran similitud con las comentadas orientales, ya que su elaboración se basa en el extendido de la masa muy fina, casi como un papel, extendiendo generosamente sobre su superficie manteca de cerdo y enrollándose sobre sí misma al tiempo que se estira todavía un poquito más la masa. Si se compara la masa del pastel murciano una vez cocida con un corte vertical de una pieza de hojaldre un poco gruesa, también cocida, se apreciará que la estructura de las capas es bastante similar. Este es el motivo por el que se puede afirmar que el hojaldre es de origen oriental y no árabe. En la actualidad, los procesos de elaboración del hojaldre se han perfeccionado y simplificado debido a la aparición de nuevas máquinas (prensas, laminadoras, etc.) y a una amplia gama de materias primas, como las harinas y grasas de diferentes tipos adecuadas cada una al tipo de hojaldre a elaborar. INGREDIENTES BÁSICOS DEL HOJALDRE Entre los ingredientes básicos que intervienen en la elaboración del hojaldre solo se tratarán aquellos los aspectos específicos que afecten a la elaboración del hojaldre. La harina: El contenido proteínico de la harina determina la fuerza de la misma así se clasifica en; Fuerte, Semifuerte o Media fuerza y Floja y su empleo está relacionado directamente con el momento de la utilización del hojaldre (inmediato, medio o largo plazo). Es importante recordar los tipos de harina y que el gluten se forma por la hidratación y como consecuencia el hinchamiento de esas proteínas lo que posibilita la formación de la masa, retención de gases y mantenimiento de la forma de las piezas. Las proteínas del trigo se dividen en solubles e insolubles perteneciendo a estas últimas la (Gliadina y Glutenina) son conjuntamente las que al añadirle agua forman el gluten. La gliadina aporta a la masa elasticidad y plasticidad mientras la glutenina se encarga de la estructura de la masa. El gluten así formado absorbe el doble de su peso en agua, por lo cual cuanto más fuerte es una harina más cantidad de agua admite en su amasado. Por esto para la elaboración del hojaldre se debe elegir una harina de fuerza adecuada, de alto contenido en proteínas y con un buen nivel de absorción de agua para obtener una consistencia mediana y firme. El contenido proteínico idóneo de un 9% a un 11 % lo que da un 25% a un 27 % de gluten húmedo en la harina, un contenido de gluten húmedo superior al 30% se clasificaría como harina fuerte. Las harinas vienen clasificadas por el grado de extracción del gluten en: - Harina de gran fuerza: Extracción T-45 y T-55, con un mínimo de proteínas del 11 %. - Harina de media fuerza: Extracción T-70 con un mínimo de proteínas del 9%. - Harina floja: Extracción T-75 con un mínimo en proteínas del 8%. Si a la hora de elaborar hojaldre se hiciera con harinas que sobrepasasen estos tantos proteínicos tanto en la harina fuerte como en la floja sería imprescindible la mezcla de harinas para conseguir la fuerza adecuada. Una harina con demasiada fuerza produce masas con mucha elasticidad con lo que el estirado de las masas se vuelve dificultoso y las piezas se encogen al cocer. Una harina con poca fuerza produce masas muertas sin elasticidad, el hojaldre se rompe, pierde vistosidad, las piezas no desarrollan o tienen poco volumen, el periodo de conservación es más corto y carece de hojas suficientes. Una vez tratadas las harinas es necesario saber que harina utilizar para la elaboración del hojaldre, pues esta va estrechamente ligada al momento del uso del hojaldre. Si es en el mismo momento o día en el que se va a utilizar el hojaldre elaborado, se debe emplear como base una harina de medía fuerza pudiéndose emplear incluso más proporción de harina floja que de fuerte. En cambio, si es para el día siguiente o posteriores, la harina a emplear ha de ser harina fuerte pudiéndose incluso castigar con algo de ácido (vinagre o zumo de limón), en el caso de que la harina fuese de gran fuerza se puede emplear algo de harina floja (entre un 20% y un 30% sobre el peso de harina fuerte). La materia grasa: Es otro ingrediente básico del hojaldre y de su calidad depende en gran parte la del producto final. La grasa empleada ha de ser plástica, resistente, de buen sabor, no ha de pegarse al paladar y dar al hojaldre un aspecto apetitoso. Las grasas de hojaldre han sido tradicionalmente formuladas con puntos de fusión entorno a los 45º – 48º C. para conseguir una alta plasticidad y tolerancia a las condiciones de trabajo (temperatura del obrador). Sin embargo estas grasas aunque facilitan el trabajo de elaboración y dan un gran volumen a las piezas debido a su alto punto de fusión, no llegan a fundirse en el paladar, por lo que dejan un velo de grasa desagradable el hojaldre se pega al paladar. También su vida se acorta ya que pasado más de un día el hojaldre toma mal aspecto, no es tan apetitoso El avance de la tecnología en la fabricación de margarinas ha hecho posible lograr productos con un punto de fusión más bajo (entre los 35º y 38º C.) aventajando en plasticidad a las grasas de alto punto de fusión. La materia grasa que da mejor sabor y por lo tanto calidad es la mantequilla, tiene el inconveniente de que presenta mayores dificultades para su trabajo debido a su punto de fusión, requiriendo para su manipulado condiciones de temperatura adecuadas (aire acondicionado, mesas refrigeradas, etc.) sobre todo en épocas de calor. Las margarinas son las que le siguen en calidad y existen en el mercado una amplia gama de texturas, sabores, presentaciones, etc. tienen la ventaja de su facilidad de trabajo ya que su punto de fusión es más alto que la mantequilla. La manteca de cerdo de peor calidad, para el trabajo es similar a las margarinas ya que la industria ha desarrollado productos con texturas muy similares a estas. Hay que decir que fue unas de las primeras grasas con las que se elaboró el hojaldre y que todavía hay quien la emplea en su estado tradicional. Es recomendable poner al empaste algo de grasa (entre un 5% y un 10 % del peso de la harina) procurando que esta no sea dura para que se mezcle fácilmente en la masa, mejora la elasticidad evitando un exceso de este así como el sabor suavizándolo. Es muy importante destacar que la dureza de la grasa irá ligada directamente a la dureza de la masa o viceversa. Es conveniente trabajar la grasa sobre la mesa antes de incorporarla para darle las vueltas, así se evitarán o desharán los posibles grumos que pueda tener y que de conservarlos, pueden producir roturas y deformaciones en el volteado y cocción del hojaldre. El agua: Al igual que en el pan y otras masas tiene importancia vital ya que hay que hidratar la proteína para formar el gluten en su cantidad correcta. El tanto por ciento de hidratación vendrá marcado por la calidad de la harina, porcentaje de grasa y el proceso y normalmente oscilará entre el 44% y 56% del peso de harina. El agua usada para el empaste debe ser fría tanto más cuanto más bajo sea el punto fusión de la grasa utilizada. Asimismo, cuando la temperatura del obrador sea alta, el agua debe ser tan fría como sea posible, como norma general el agua será siempre fría. La temperatura del agua, como la de la harina y la temperatura ambiente sumadas no debe de sobrepasar una media de 25ºC. La sal: Aparte de emplearse como saborizante, tiene una función endurecedora sobre el gluten, estabilizándole y dándole plasticidad y elasticidad a la masa, haciéndola mucho más manejable y fácil de trabajar. El tanto por ciento a emplear está entre el 1% y el 2 % del peso de la harina, dependiendo en gran parte del tipo de grasa empleada (si contiene o no sal) y el tipo de pastelería a elaborar (dulce o salada). A parte de los ingredientes básicos de una masa de hojaldre como son la harina, el agua, la sal y en particular la grasa, hay otro tipo de ingredientes adicionales que se pueden emplear en las elaboraciones del hojaldre como pueden ser los que a continuación se pasan a detallar. La leche: El uso de leche como parte de la hidratación de la harina de la masa favorece la coloración del hojaldre por el contenido en azúcar de la leche (lactosa) de esta. Yemas de huevo: La yema mejora el sabor y da elasticidad (no hay que olvidar que en gran parte es una grasa) al amasado además de aportar color. Colorantes naturales o artificiales: (Color amarillo huevo) se usa a voluntad de quien lo elabora si quiera aumentar la coloración del hojaldre ya que las grasas (sobre todo la mantequilla y las margarinas) aportan color adecuado al hojaldre. La clara de huevo: Cuando se desea elaborar hojaldre que deba tener poco desarrollo con harina floja que se va a destinar al fondeado, elaboración de canapés u otras elaboraciones saladas, conviene incluir en la masa algo de clara con el fin de mejorar las propiedades de esta. El uso de ácidos orgánicos: La inclusión en las masas de ácidos orgánicos como el vinagre, el zumo de limón, ácido tartárico, etc., vienen determinados por dos factores principales como es el caso del uso de la harina de fuerza o uso posterior al día de elaboración del hojaldre. La fuerza de la harina si esta es demasiado baja se requiere el uso de un ácido para castigar la masa (dar fuerza o elasticidad). Cuando el hojaldre no ve va a usar en el día es conveniente castigar la masa para que no pierda el hojaldre totalmente su elasticidad ya que nos quedaría la masa muerta. El tanto por ciento de ácido irá de acuerdo con la fuerza de la harina usando como norma general entre un 2% y un 5 % del peso de la harina. Los ácidos orgánicos actúan sobre el gluten mejorando y favoreciendo al hinchamiento de la masa. PROCESO DE ELABORACIÓN DEL HOJALDRE La elaboración del hojaldre hasta su cocción comprende tres etapas fundamentales que son el amasado, el volteado y el laminado y que se exponen a continuación. El amasado reúne características que hace recordar a los sistemas del pan, pudiéndolo hacer de dos formas una a mano y otra en máquina (amasadera o batidora). Si se opta por hacerlo a mano, hay que tamizar la harina sobre la mesa, hacer un volcán en el centro de la harina lo suficientemente grande como para que quepan en él los otros ingredientes que componen la masa. Colocar en su interior los ingredientes con la grasa a punto de pomada y amasar hasta conseguir una masa homogénea y elástica, heñirla y hacer una bola, colocarla sobre la mesa espolvoreada de harina, darle en la superficie dos cortes en forma de cruz y dejarla reposar por espacio de veinte minutos. En el caso de optar por la acción mecánica, colocar en el perol o cubeta todos los ingredientes a excepción de la harina con la grasa a punto de pomada, trabajar hasta que se hayan mezclado los ingredientes, detener la máquina y agregar la harina de golpe, iniciándola de nuevo, dejarla trabajar hasta que la masa despega de los bordes de la máquina. Secar de la amasadora o perol sobre la mesa y dividir en las porciones y pesos deseados, heñir, reposar y dar dos cortes en forma de cruz. Una vez hecho esto dejar reposar por espacio de 20 minutos. Una vez finalizado el tiempo de reposo se pasará al volteado del hojaldre; para ello se espolvorea la mesa con harina, se coge el rodillo y partiendo de las puntas que se han formado al dar los cortes se estiran estas formando una estrella de cuatro puntas quedando en el centro de ella la masa más abultada que en las puntas. Sobre esta porción más abultada de masa se coloca la grasa trabajada o laminada si se trabaja con margarinas que vienen así preparadas. Se arropa con las puntas procurando que quede bien tapada. Se golpea con el rodillo sobre la mantequilla con suavidad para evitar que se rompa la masa hasta conseguir un grosor de unos 2 centímetros procurando que quede de forma rectangular y que el ancho del plastón sea como máximo el ancho del rodillo por su parte más gruesa. Se sigue estirando con el rodillo dejando rodar al mismo tiempo que se presiona procurando que esta presión sea uniforme para evitar que el plastón se deforme. Pasar el cepillo para retirar el exceso de harina y doblar el plastón en tres partes iguales (vuelta sencilla), repitiendo el proceso y dejando reposar en la cámara por espacio de 20 minutos. Transcurrido este tiempo sacar el plastón y depositarlo sobre la mesa espolvoreada con harina. Estirar el plastón de igual forma pero ahora doblando las puntas al centro y estas sobre sí mismas como si fuese un libro (vuelta doble) dejándolo reposar otros veinte minutos. Darle otra vuelta sencilla y dejarlo en la cámara hasta el momento de su utilización en que se le dará otra vuelta sencilla estirándolo a continuación para el corte de las piezas. Como nota aclaratoria es conveniente dejarlo reposar entre cada vuelta unos 20 minutos si se dispone de tiempo. El hojaldre se puede amasar y voltear en el mismo día. El hojaldre se puede amasar el día anterior darle la mitad o las ¾ partes de las vueltas (nunca todas) dejándolo descansar en la cámara hasta el día siguiente envuelto en plástico (para que no forme costra) a una temperatura de 4º a 5º C. y al día siguiente terminar de dar las vueltas que le falten, estirar y cortar las piezas. En esta variante es conveniente reducir la humedad de la masa (quitar agua al amasar o emplear una harina más fuerte), a fin de compensar el efecto de revenimiento que se puede producir en la cámara. El hojaldre se presta perfectamente a la congelación con resultados de conservación excelentes lo que permite un sistema de trabajo muy apropiado para los días de gran demanda pudiendo elaborarse los plastones y congelándolos para el momento necesario. También se pueden cortar las piezas y colocarlas en las chapas de horno congelándolas a continuación, en este caso es conveniente si no se dispone de un congelador específico para hojaldre preservar un poco las piezas con plásticos para evitar la mezcla de sabores dentro del congelador (sobre todo de dulces y salados). Esto mismo se puede hacer pero colocando las piezas en cajas de acero inoxidable tapadas en el caso de que no se pueda disponer de las chapas para la congelación. El periodo de almacenamiento de los productos crudos congelados variará en función de la temperatura de congelación que puede variar entre -20º a –40º C. Para temperaturas a partir de –20º C. se puede mantener el hojaldre durante 3 a 4 semanas sin que pierda cualidades durante la cocción. La humedad relativa de congelación debe estar entorno al 85% para evitar que las piezas se resequen. Cuando llegue el momento se su utilización sacar las chapas con el tiempo suficiente para su total descongelación a la temperatura ambiente o las cajas colocando las piezas en las chapas. Es conveniente la total descongelación de las piezas antes de su cocción ya que una pieza a medio descongelar en el horno supone una pérdida de energía y se corre el riesgo de pérdida de calidad. No es conveniente congelar piezas de hojaldre rellenas con farsas, picadillos o cremas ricas en agua ya que su descongelación provoca deterioros en el hojaldre. El peso del relleno de las piezas no debe sobrepasar el 5% de las mismas para un perfecto desarrollo. Los procesos industriales de elaboración del hojaldre tienen notables diferencias con respecto a la fabricación más o menos artesanal, existiendo líneas de hojaldre en las cuales la masa se pone en una tolva y la materia grasa en otra, produciéndose automáticamente la envuelta de la materia grasa por la masa, el laminado y plegado en forma de acordeón, el ulterior estirado, corte y relleno y si así lo requiere finalizará con la cocción en un horno de cinta. Existen otros sistemas semi industriales en los que intervienen desde prensas hidráulicas para aplastar la mantequilla una vez arropada con la masa hasta laminadoras más o menos sofisticadas incluyéndose trenes de corte y rellenado de piezas, estos sistemas están entre lo puramente artesano (cada vez más en desuso) y lo industrial, la realidad es que cada vez se estira menos a rodillo y es rara la pastelería que no dispone al menos de laminadora ya que el rendimiento y perfección en el laminado no se puede comparar al rodillo. Una vez que se ha hablado del volteado hay que explicar más detalladamente en que consisten las vueltas, número de capas que forman, etc. Conviene recordar que las únicas pastas que llevan incorporada la materia grasa en forma de bloque o plastón dentro de la masa o empaste son: el hojaldre, croissant y danesas. Para que estas pastas tengan la característica de formar finas láminas u hojas, es necesario el estirado para su mezcla por medio de la laminación y el plegado, de forma que se vayan intercalando las capas o láminas de masa y materia grasa. Existen tres tipos de vueltas - Medias o sencillas. - Enteras o dobles. - Múltiple La vuelta sencilla consiste en el plegado en tres hojas. La vuelta doble en cuatro hojas. La vuelta múltiple es un plegado en 7 hojas. El hojaldre por norma general no llevará menos de cinco ni más de seis vueltas, teniendo en cuenta que una vuelta doble equivale a dos sencillas A continuación se detallan el número de hojas que producen las vueltas  - Hojaldre con seis vueltas sencillas: 1. Primera vuelta sencilla 3 2. Segunda vuelta sencilla 3 x 3 = 9 3. Tercera vuelta sencilla 3 x 9 = 27 4. Cuarta vuelta sencilla 3 x 27 = 81 5. Quinta vuelta sencilla 3 x 81 = 243 6. Sexta vuelta sencilla 3 x 243 = 729 capas o láminas de materia grasa.  - Hojaldre con dos vueltas dobles y dos sencillas: 1. Primera vuelta doble 4 2. Primera vuelta sencilla 3 x 4 = 12 3. Segunda vuelta sencilla 3 x 12 = 36 4. Segunda vuelta doble 4 x 36 = 144 capas o láminas de materia grasa En este caso es posible alterar el orden de las vueltas, no afectando para nada en el número total de ellas. 1. Primera vuelta sencilla 4 2. Primera vuelta doble 4 x 3 = 12 3. Segunda vuelta doble 4 x 12 = 48 4. Segunda vuelta sencilla 3 x 48 = 144 capas o láminas de materia grasa. O bien esta otra forma de realizar las vueltas 1. Primera vuelta sencilla 3 2. Segunda vuelta sencilla 3 x 3 = 9 3. Primera vuelta doble 9 x 4 = 36 4. Segunda vuelta doble 36 x 4 = 144 capas o láminas de materia grasa. Se puede comprobar que la combinación de dos vueltas sencillas y dos dobles no altera el número de capas de materia grasa. Visto esto, el profesional podrá saber en cualquier momento el número de capas que tiene en su hojaldre según el número y tipo de vueltas que tenga costumbre de dar. Según este mecanismo de vueltas lo que se logra es intercalar un número de capas o láminas de masa y materia grasa.  - Hojaldre con tres vueltas dobles: 1. Primera vuelta doble 4 2. Segunda vuelta doble 4 x 4 = 16 3. Tercera vuelta doble 4 x 16 = 64 capas o láminas de materia grasa Dicho esto hay que pasar a conocer los diferentes tipos de hojaldre, como son:  - Hojaldre común (materia grasa dentro)  - Hojaldre invertido (materia grasa fuera)  - Hojaldre rápido o de piel de cocodrilo (materia grasa con el empaste)  - Hojaldre compacto o mitad – mitad (800 g de empaste de harina y 400 g de empaste de harina y materia grasa) Al hojaldre también se le puede denominar por el porcentaje de materia grasa que contenga, entero, tres cuartos o medio:  - Entero (por kilo de harina contiene un kilo de materia grasa)  - ¾ (por kilo de harina contiene ¾ de kilo de materia grasa)  - Medio (el que por kilo de harina contiene medio de materia grasa) Hay que tener en cuenta que las cantidades de agua varían en función de la calidad y fuerza de la harina. Los tiempos de reposo entre vuelta y vuelta, están supeditados a factores cómo la fuerza de la harina que se use lo que conlleva mayor liga o tiro de la masa es por lo que no se fijan tiempos exactos sino orientativos y dependerán estos del profesional que lo elabora que con su experiencia sabrá en cada caso los periodos de reposo que son necesarios.  - Hojaldre Común (materia grasa dentro) Ingredientes: 1000 g de harina fuerte 80 g de manteca de cerdo 500 a 750 g de agua 15 g de sal 900 g de mantequilla o margarina para el plastón Elaboración: Amasar todos los ingredientes (menos la mantequilla para las vueltas) hasta obtener una masa homogénea y elástica que no se pega. Dejar descansar la masa sobre la mesa heñida y con dos cortes en forma de cruz. Aplastar la mantequilla sobre la mesa humedecida y volver a darla forma de bloque o plastón. Estirar la masa en forma de estrella de cuatro puntas y colocar en el centro la materia grasa. Arropar con las puntas de la masa, procurando que no se vea la materia grasa. Aplastar con el rodillo o prensa y laminar en el siguiente orden; dos vueltas simples, reposo, vuelta doble, reposo y para finalizar otras dos vueltas sencillas. Descansar en la cámara hasta el día siguiente, dar la última vuelta sencilla, descansar estirar y cortar las piezas.  - Hojaldre Invertido (materia grasa fuera) Ingredientes: 700 g de harina fuerte 50 g de Manteca de cerdo 400 g de Agua 20 g de Sal 500 g de Harina fuerte para formar el bloque 1000 g de mantequilla o margarina para formar el bloque Elaboración: Hacer los dos empastes como de costumbre con los ingredientes indicados, dejarlos descansar. Estirar el empaste de harina y materia grasa en forma rectangular con un grueso de uno a un centímetro y medio de grosor. Estirar el empaste de harina en forma cuadrada y ponerlo encima del empaste anterior (harina con materia grasa) de forma que cubra las ¾ partes aproximadamente, cubriéndolo con la parte restante. Dar las vueltas en el orden siguiente; una vuelta sencilla y una doble, reposar, darle una vuelta doble, un nuevo reposo y una vuelta sencilla más. Estirar, cortar las piezas, reposarlas. Cocerlas en el horno a 220º C.  - Hojaldre Rápido (materia grasa con el empaste) Ingredientes: 1000 g de harina de media fuerza . 850 g de mantequilla o margarina. 500 g de Agua 10 g de Sal Elaboración: Enfriar la materia grasa en el frigorífico a 10 o 15º C. y cortarlo en dados de 3 centímetros de lado aproximadamente. Amasar todos los ingredientes juntos procurando que los dados de materia grasa no se deshagan o mezclen con el empaste, dándole forma más o menos rectangular. Estirar el plastón y darle las vueltas en el siguiente orden; 3 vueltas dobles con reposo entre cada una de ellas. Estirar y cortar las piezas. Cocer en el horno a 220º C. Este sistema de hacer el hojaldre se puede decir que es de emergencia para salir de un apuro en un momento determinado. El uso estará destinado a piezas en las que la subida no tenga una gran importancia como puedan ser piezas de aperitivo, planchas de milhojas, ya que la subida pierde aproximadamente un 40 % con respecto a los demás tipos de hojaldre.  - Hojaldre compacto o mitad/mitad Ingredientes: 800 g de harina fuerte 50 g de manteca de cerdo 400 g de agua 20 g de sal 3 huevos 6 Yemas 1000 g de mantequilla o margarina Elaboración: Amasar la harina, la manteca, el agua y la sal. Con las yemas, la mantequilla y los huevos formar un bloque. Estirar la primera masa en forma de cruz y poner dentro el segundo empaste arropándole como de costumbre. Darle las vueltas en el siguiente orden; una vuelta sencilla y una doble, reposo, vuelta doble, nuevo reposo y por último una vuelta sencilla. Estirar y cortar las piezas, reposarías. Cocer en el horno a 220º C. Este sistema de elaboración da un hojaldrado muy continuo y crujiente, de un sabor delicioso. Tiene una similitud este hojaldre con el empleado para la elaboración de las Rosquillas de Reinosa. Una vez estirado el hojaldre al grosor deseado, cortar las piezas, que se introducirán en el horno a una temperatura comprendida entre los 200º y 220º C. y un tiempo de acorde a las características de la pieza durante el cual se producirá el fenómeno físico de la subida. Este fenómeno se debe a la deshidratación del agua contenida en la masa y el fundido por calentamiento de la materia grasa, es decir, las capas de materia grasa se calientan, separando y aislando al mismo tiempo las capas de masa entre sí, que son levantadas por la presión del vapor que se produce, hinchándose a medida que la cocción va efectuándose, levantando y expulsando vapor húmedo y haciéndose firmes hasta el término de la cocción (alrededor de 20 minutos a 220º C. para piezas de tamaño medio). Si se desea obtener un hojaldre de excelentes resultados entre ellos que suba bien hay que tener en cuenta: Elegir una harina de buena calidad con la fuerza suficiente para que la hidratación del gluten sea buena, de no ser así las hojas no hajaldrarán lo suficiente. La temperatura del horno que ha de ser entorno a los 220º C. en caso de no ser esta se pueden producir los siguientes efectos: Si se sobrepasan los 220º C. la subida del hojaldre es rapidísima sin control, las piezas no suben rectas y tienden a caerse con unos efectos similares a los producidos por el exceso de fuerza o falta de descanso. Si por el contrario la temperatura es inferior a los 220º C. el desarrollo es lento, no sube completamente, se resquebraja y no hojaldra; los efectos son comparables a los resultados de hojaldres elaborados con harinas demasiado flojas. Si se quiere saber si el desarrollo del hojaldre es correcto se puede hacer la siguiente prueba; estirar una porción pequeña de hojaldre a 3 milímetros de grosor y cortar algún cuadrado de 10 x 10 centímetros. Cocer en el horno a 220º C durante 20 minutos aproximadamente. Esto ha de dar como resultado que al comerlo estará crujiente siendo su altura de 6 a 8 centímetros. El cuadrado (la pieza cortada y ya horneada) tendrá una medida entre 8,5 y 8,7 centímetros. Se puede deducir que el hojaldre bien elaborado y descansado pierde tamaño en superficie pero lo gana en altura. Si al hacer el empaste este se pega a las manos o no se termina de desprender de las paredes del perol, es debido a una harina menos fuerte o más floja de lo calculado, siendo esta insuficiente para el trabajo del empaste. Como solución hay que añadir más harina si después de seguir trabajando el empaste sigue sin quedar compacto. En los siguientes empastes hay que equilibrar la mezcla de harina fuerte y floja y en el caso de solamente disponer de harina floja, añadir algo de vinagre en la mezcla con el agua. Cuando el empaste queda con grumos sin mezclar es por haber hecho la mezcla inicial con poco agua o haberlo trabajado con demasiada rapidez antes de haber puesto toda el agua. Por lo tanto mantener o proseguir el trabajo añadiendo el agua que resta. Si a pesar de todo no se corrige, mezclarlo con otro empaste ya realizado y trabajar ya realizado y trabajar el conjunto hasta que quede homogéneo Si el empaste queda duro es causado por usar una harina demasiado fuerte o haber calculado mal el agua, por lo tanto añadir más agua y proseguir elaborando el empaste. En los próximos empastes equilibrar la mezcla de harina fuerte y floja, y en caso de tener que utilizar solo fuerte, añadir más agua al empaste. Cuando al laminar el hojaldre la grasa se cuarte es por dejar el hojaldre demasiado blando, estar la grasa demasiado dura o ambas cosas a la vez. Para solucionarlo hay que dejar el empaste algo más duro, ablandar la grasa trabajándola con el gancho o en la amasadora según la cantidad. Si la grasa está demasiado dura, mezclarla con algo de grasa blanda para compensar. En el caso de que este demasiado dura por refrigeración bastara con dejarla a temperatura ambiente hasta que recupere su textura natural. A veces al laminar la grasa se sale (revienta), y esto es causado por haber dejado un empaste demasiado duro o normalmente por emplear una grasa demasiado blanda. Por lo tanto se ha de dejar el empaste algo más blando, endurecer la grasa refrigerándola y durante el laminado realizar los reposos en refrigeración. Si en el laminado se aprecian múltiples manchas (puntos a modo de pecas), es causado por margarinas o mantequillas mal homogeneizadas o aperdigonadas. Como último recurso refinarla pasándola por los rodillos de la refinadora. Cuando el hojaldre se estira con dificultad, es decir, se resiste a la laminación es por estar realizado con un empaste con harina demasiado fuerte o haberlo dejado muy duro. Como solución dar unos reposos más prolongados entre vuelta y vuelta, y en los próximos empastes utilizar harinas menos fuertes y en cualquier caso dejar el empaste más blando. Si el hojaldre se lamina sin resistencia es por estar realizando el empaste con harina demasiado floja o haberlo dejado demasiado blando o excesivo reposo entre las vueltas. Para solucionarlo laminar el empaste sin reposar y con la mayor rapidez posible. En los próximos empastes, utilizar harinas más fuertes o dejarlos más duros. A veces durante el laminado. La masa se arruga pegándose a la mesa; esto es debido a un hojaldre demasiado blando (masa y grasa), o un laminado con escasez de harina en el espolvoreado. Para corregir esto espolvorear la mesa y la masa con harina abundante repitiendo la operación con la frecuencia necesaria. Realizar en los próximos empastes un hojaldre más firme, utilizar grasas más consistentes o realizar los reposos en refrigeración, y con todo esto no olvidarse de espolvorear con la frecuencia necesaria la masa y la mesa. Si en las orillas o extremos del laminado este queda desigual es por realizar un laminado irregular. Adelgazar las orillas con el rodillo y recogerlas hacia dentro a modo de media vuelta. Cuando por toda la superficie del laminado se aprecian dos tonalidades (coloración de masa y coloración de grasa) es por una mala distribución de la grasa al inicio del laminado. Para corregir esto, dar una media vuelta a mayores y si la irregularidad es muy acusada, una sencilla. En siguientes preparaciones hay que cuidar que antes de empezar a plegar la grasa quede bien distribuida hasta las orillas; si quedan espacios o porciones sin grasa en las orillas, adelgazar estas y recogerlas hacia dentro. Realizar reposos al aire libre se crearán en la superficie del hojaldre espacios acortezados. Mientras no se esté laminado, dejar la masa bien tapada con un plástico. Si las cortezas ya están presentes, humedecerlas ligeramente con una brocha y agua antes de plegar la siguiente vuelta. El siguiente caso sería que las piezas encogen mucho al cocer y algunas se doblan. Esto se debe a la falta de reposo una vez detalladas, es decir que se han puesto en el horno antes de lo conveniente. También puede ser causado por una harina excesivamente fuerte, un hojaldre demasiado duro o resistentes. Por lo tanto, antes de meter todas las piezas al horno, meter una muestra, si se ve que encoge o se cae, dejar todas las piezas en descanso, repetir esta operación hasta comprobar que la subida es correcta, aunque algo de encogimiento es propio. En sucesivas elaboraciones, utilizar harinas más flojas, dejar más blandos los empastes o laminar para detallar más delgado y manteniendo el reposo conveniente. En realidad este fenómeno lo acusa un hojaldre bien elaborado. Cuando las piezas durante la cocción pierden grasa y una vez cocidas se deshojan con mucha facilidad, es por falta de capas, es decir una o dos vueltas. Si todo el hojaldre está cocido no hay otra solución que aplicarlo en mezclar con crema o nata entre otras dos capas de hojaldre o bizcocho o inclusi para pudding. Si quedan restos por cocer, mezclarlos sin apelotonar, estirar, plegar dar una vuelta doble y utilizar como recortes para milhojas, o para fondear. Si las piezas no se desarrollan, es decir que no suben es por un laminado castigado, mal rodado y mal distribuido, una harina muy floja o grasas aperdigonadas. Para solucionar esto se debe laminar sin presionar excesivamente manteniendo los reposos. Ir adelgazando la masa con regularidad. Es mucho más importante las regularidades de los grosores que las del formato más o menos regular. Si la causa es producida por la harina, cambiar de harina, siendo la más idónea para hojaldres aquella que por kilo de harina retiene y absorbe más o menos 550 g de agua. Puede ocurrir que las piezas de hojaldre se oxiden por debajo debido a la humedad en contacto con la chapa y que esta produce oxido que queda fijado en el suelo de las piezas. Para solucionarlo y evitarlo, colocar teflón en las latas o papel vegetal. Otra solución sería engrasarla bien con mantequilla o margarina y además espolvorearlas con harina. En el caso de los hojaldres con mantequilla, esta al laminar revienta y se mezcla con la masa. El punto bajo de fusión que tiene la mantequilla hace que su plasticidad sea muy blanda y cause esta anomalía o fenómeno. Primero, mantener la mantequilla en la nevera, cuando se vaya a utilizar debe tener una consistencia similar a la margarina. Introduciendo un termómetro esta ha de estar a 9º aproximadamente (entre 7º y 10º). Esta temperatura se debe mantener a lo largo de todo el proceso, es decir, que entre vuelta y vuelta (como mucho cada dos) reposar en la nevera. Como técnica complementaria para que mantenga la temperatura sin revenir o ablandar demasiado, laminar en máquina por apoyarse la masa sobre tela y si se lamina sobre mesa, que sea de madera o con una chapa de madera porosa sobrepuesta, dado que en mármol yo acero inoxidable, el hojaldre pierde antes la consistencia, pues al no respirar la base se reviene precipitándose al ablandado. Si la mantequilla está excesivamente dura o los reposos se dan en congelación el endurecimiento es irregular y se rompe Si el frío de la nevera es muy flojo, tarda mucho en endurecer y la masa se reviene y muere perdiendo elasticidad. La temperatura idónea está alrededor de los 3ºC (entre 2º y 5º). En los hojaldres compactos, como la grasa a envolver está en mezcla con parte de la harina de la fórmula, la cantidad de harina que queda en el empaste es inferior, por lo que en la totalidad de la masa hay menos agua produciendo por tanto una vaporización interior dificultando la subida o el crecimiento. Por lo tanto al estirar este tipo de hojaldres hay que dejarlos y detallarlos más gruesos. En los hojaldres compactos para emborrachar, la cantidad de jarabe a absorber será ligeramente inferior al peso de la pieza antes de emborrachar, es decir una pieza que pesa antes de emborrachar 20g una vez emborrachada pesará unos 36 g aproximadamente. En los hojaldres de nata y cacao, como no todas las natas tienen el mismo contenido en agua, el empaste puede quedar duro o blando. Si queda duro, añadir más agua (no más nata) y si queda demasiado blando, agregar harina. Si el cacao no se disuelve con la nata, calentar esta mezcla ligeramente y esperar a que se enfríe antes de proceder al empaste. Este tipo de hojaldres suelen resultar muy finos y suaves. DIFERENTES ELABORACIONES DE PASTELERÍA DULCE Y SALADA CON HOJALDRE Algunos resultados del empleo del hojaldre en la pastelería y realización de piezas dulces más usuales de hojaldre: Palmeras: Cortar un trozo de hojaldre del plastón de unos 500 g. y estirarlo en una pieza de forma rectangular de 50 centímetros de largo por 20 centímetros. de ancho y 2 milímetros de grueso, espolvorear la tira por ambas caras con azúcar en grano. Doblar la tira en tres partes iguales y volver a estirar dándole las dimensiones apropiadas al tamaño de las palmeras a elaborar. Doblar los bordes de afuera hacia adentro de forma simétrica hasta doblar cerrando como un libro. Igualar los extremos cortando con un cuchillo y cortar piezas de 1 cm. de anchas empezando por un extremo. Colocar las piezas en una chapa de horno ligeramente engrasada por la parte del corte con una separación que irá de acuerdo con el tamaño de la palmera (más grandes más separación), abrimos un poco las puntas. Cocer en el horno dándolas la vuelta una vez cocidas por una cara. Abanicos: Se confeccionan de igual forma que las palmeras con la salvedad de que se les da un corte en las puntas en forma horizontal. Lazos: Estirar un trozo de plastón de un tamaño según las necesidades del trabajo a un grosor de 2 milímetro y en forma rectangular. Espolvorear con azúcar por ambas caras de la tira, e igualar los bordes. Dividir la tira en bandas y coger cuatro. Las tres primeras se pintan con agua por el centro a lo largo, colocar ordenadamente unas encima de las otras terminando con la que se deja sin pintar. Hacer en el centro y a lo largo de la última tira una acanaladura de ½ milímetro, cortar empezando por un extremo piezas de 1,5 centímetros de ancho. Coger una pieza con la mano y con la otra darle un giro de ¼ de vuelta. Colocarlos en chapas de horno ligeramente engrasadas con la parte del corte hacia arriba. Se cuecen en el horno como de costumbre. Una vez cocidas se pueden abrillantar con gelatina de manzanas, mermelada de albaricoque o glasearlas con grasa al agua. Crunis (madrileños): Se elaboran de forma similar a las piezas anteriores hasta que llegamos al punto de la acanaladura que estas piezas no la llevan. Se montan las tiras de igual forma presionando ligeramente con el rodillo por su superficie una vez montadas. Se cortan piezas de 1 cm. de anchas empezando por un extremo, colocándolas en chapas de horno ligeramente engrasadas con la parte del corte hacia arriba, las separamos según tamaño. Se cuecen en el horno según costumbre. Una vez cocidas y frías darle la vuelta a la mitad de las piezas a las que se les pondrá una capa de crema de mantequilla de unos 3 milímetros tapando con las otras. Para finalizar abrillantar con mermelada de albaricoque o con gelatina de manzanas poniendo en el centro de la pieza unos granos de pistacho o granillo de almendra. Alfonsinos: Estirar una cantidad de hojaldre a unos 3 milímetros de grosor y cortar tiras de 12 centímetros de ancho. Pintar con huevo una banda de unos 4 centímetros de ancha, doblar presionando ligeramente con lo que quedará una banda de unos 8 centímetros de ancha con una parte doble. Cortar perpendicularmente en piezas de 3 a 4 centímetros de ancho. Colocar en chapas de horno ligeramente humedecidas y cocer en el horno según costumbre. Una vez cocidas y frías, hacerles una abertura horizontal con el cuchillo de sierra y rellenar con crema pastelera o yema. Rosas: Estirar el hojaldre a 3 milímetros de grosor y cortar tiras de 7 centímetros de ancho, dividir en porciones de 7 centímetros de largo. Pincelar con huevo batido el centro de la pieza y doblamos las esquinas al centro presionado suavemente. Pincelar de huevo, y cocerlas en el horno según costumbre. Una vez cocidas y frías poner en el centro de la pieza un punto de crema pastelera. Canutillos: Estirar el hojaldre a 2 milímetros de grosor, cortar tiras de 10 a 15 centímetros de ancho (según tamaño del canutillo) y estas a su vez en tiras de 2,5 centímetros de ancho. Coger el canutillo de chapa con una mano y con la otra la tira de hojaldre, empezar a enrollar por la parte más fina del canutillo, la primera vuelta en redondo y las siguientes hasta terminar la tira en forma de espiral de forma que quede encabalgada la mitad de la tira en cada vuelta. Colocar en las chapas de horno con el extremo final hacia abajo, pintar de huevo y cocer en el horno. Rellenar con crema pastelera de diferentes gustos, nata, etc., espolvorearlos de azúcar glass. Bésamelas: Estirar el hojaldre a 2 milímetros de grosor, cortar piezas con molde de corta-pastas rizado del diámetro establecido para las piezas a elaborar. Sacar del centro de la pieza un circulo con un molde corta-pastas más pequeño procurando que no queden las paredes demasiado finas. Estirar los recortes y cortar discos del mismo diámetro que los anteriores, pintar de huevo y pegar las piezas anteriores. Colocar las piezas sobre chapas de horno y pintarlas con huevo, cocerlas en el horno según costumbre. Cuando empiezan a dorar se sacan, se espolvorean con azúcar glass y se terminan de cocer. Una vez cocidas y frías se rellenan con crema pastelera, nata montada, etc. Torteles: Estirar el hojaldre a 2 milímetros de grosor y cortar tiras de 30 centímetros de ancho y estas a su vez en tiras perpendiculares de 6 centímetros de ancho. Con una manga y boquilla lisa del Nº 8 poner en el centro de cada tira un cordón de mazapán rebajado con huevo en la cantidad de 8 huevos por kilo de mazapán. Pincelar con huevo el lateral de cada banda y pegar con el otro presionando levemente. Hacer un circulo con cada pieza introduciendo un extremo dentro del otro presionando para que unan. Se colocan en chapas de horno humedecidas con agua con la pestaña hacia arriba. Cocer en el horno a 220º C., cuando empiezan a dorar espolvorear de azúcar glass y terminar de cocer. Los torteles se pueden rellenar también con crema pastelera, cabello de ángel, yema, etc. Herraduras: Estirar las tiras igual que para los torteles, rellenar con cabello de ángel. Proceder de igual forma que para los torteles pero sin cerrar los extremos. Doblar la pieza en forma de herradura y dar en los bordes unos cortes con una puntilla con una separación de 1 centímetro. Espolvorear con azúcar glass y cocer en el horno a 200º C. Religiosas: Estirar el hojaldre a un grueso de 3 milímetros y cortar tiras de unos 6 centímetros de ancho. Dividir las tiras en bandas de unos 30 centímetros de largo, colocar una tira sobre la chapa de horno humedecida con agua. En el centro de la pieza extender una capa de ½ centímetro de gruesa de cabello de ángel dejando un espacio de ½ centímetro, hasta llegar al borde. Pintar con huevo estas partes que no llevan cabello y cubrir con otra banda, presionando los bordes para que pegue. Pincelar la pieza con huevo y en la superficie dar unos cortes con una separación de 2 centímetros con cuidado de no llegar al cabello (superficiales). Puntear los bordes con una separación de ½ centímetro. Cocer las en el horno a 190º C, y cuando empiezan a dorar espolvorear con azúcar glass y terminar de cocer. Jesuitas: Estirar el hojaldre a 3 milímetros de grosor y cortar tiras de 12 centímetros de ancho. En el centro de cada tira poner un cordón de mazapán rebajado con huevos y mantequilla (40 g. por kilo de mazapán) con manga y boquilla del Nº 12. Pintar el lateral de la banda con huevo batido y doblar la parte sin pintar sobre esta presionando suavemente. Pintar la superficie con glasa real y cortar piezas triangulares. Colocar las piezas en chapas de horno humedecidas con agua y cocerlas a 200º C. Teclas: Estirar el hojaldre a un grosor de 3 milímetros y cortar piezas de 5 x 15 centímetros. Colocarlas en chapas de horno, pincharlas con un tenedor y dejarlas descansar. Pintar con huevo y espolvorear con almendra fileteada. Cocer en el horno a 200º C., cuando empiezan a dorar espolvorearlas con azúcar glass y terminarlas de cocer. Una vez frías dividirlas a la mitad horizontalmente y rellenarlas con una mezcla de yema fina y cabello de ángel a partes iguales. Tortell Vienés : Estirar el hojaldre a 2 milímetros de grosor y cortar piezas en forma de rectángulos de 10 x 45 centímetros. Poner en el centro de la pieza con manga y boquilla lisa del Nº 12 una tira de cabello de ángel y otra de crema pastelera juntas. Pintar uno de los bordes de la pieza con agua o huevo batido y doblar sobre este el otro borde presionando ligeramente para que pegue, dar cortes en el borde de la pieza con una puntilla con una separación de 1 centímetro. Darle forma de rosco uniendo los dos extremos y colocar sobre chapas de horno humedecidas con agua. Pintar la superficie con mazapán rebajado, espolvorear con piñones y azúcar, cocer en el horno a 200º C. Una vez cocida la pieza y fría espolvorear con azúcar glass. Tostados de crema: Estirar el hojaldre a 6 milímetros de grosor y cortar con un molde corta-pastas piezas de 8 centímetros de diámetro. Estirar los discos con el rodillo en forma ovalada espolvoreándolos al mismo tiempo con azúcar por ambas caras. Poner en el centro de la pieza con manga y boquilla lisa del n” 10 una tira de crema pastelera, pintar el borde con agua o huevo batido y doblar uno sobre otro cerrando la pieza, colocarlas en chapas de horno humedecidas con agua. Cocer en el horno a 225º C. por una cara y después dar la vuelta y cocer por la otra como si de palmeras se tratase. Cocas de piñones: Estirar un trozo de recortes de hojaldre a 2 milímetros de grosor y cortar bandas de 14 centímetros. de ancho. Extender por la superficie de las bandas una capa fina de cabello de ángel y mazapán rebajado. Poner en el centro de la pieza una franja de piñones y cortar piezas de 4 centímetros. de ancho, colocarlas en chapas de horno humedecidas con agua. Cocer en el horno a 225º C., una vez cocidas y frías abrillantar los piñones con gelatina de manzana y los bordes espolvorearlos con azúcar glass. Bretzels: Estirar el hojaldre a 2 milímetros de grosor, cortar rectángulos de 40 x 60 centímetros. Extender en la mitad de la superficie una capa fina de una mezcla de cabello de ángel y un 30 % de confitura de naranjas. Doblar y tapar con la otra mitad haciendo coincidir los bordes y extremos, cortar tiras de 2 centímetros de ancho. Coger la tira con ambas manos por los extremos y enroscarlas en sentidos opuestos, formar un lazo y colocarlo sobre chapas de horno humedecidas con agua. Cocer en el horno a 200º C., una vez cocidas y frías abrillantar con gelatina de manzanas y bañar con glasa al agua o fondant. Bayonesas: Para una bayonesa de 20 x 30 centímetros por ejemplo, emplear unos 700 g de recortes de hojaldre. Estirar un rectángulo de 40 x 30 centímetros a un grueso de 3 milímetros y dividirlo en dos partes por su parte más ancha. Enrollamos una de las partes y la dejamos caer ordenadamente sobre una chapa de horno humedecida con agua. Extender sobre el hojaldre de la chapa una capa de cabello de ángel de ½ centímetro, dejando una parte sin cubrir en los bordes de 1 centímetro. Pincelar con agua o huevo. Enrollamos la otra parte de hojaldre en el rodillo y dejarlo caer sobre la plancha de la chapa igualando los bordes, presionamos estos ligeramente para que pegue. Pintar la superficie con huevo batido y la marcar con el revés de un cuchillo trazando líneas diagonales empezando por una esquina y con una separación de 1 centímetro. Marcar también con el revés del cuchillo las porciones que se van a sacar, pinchar la pieza con un tenedor para evitar que forme ampollas, y dejarla descansar 10 minutos. Cocer en el horno a 200º C., cuando empieza a dorar, espolvorear la superficie con azúcar glass y terminar de cocer. Tarta y pastel milhojas: Estirar los recortes de hojaldre a un grosor de 3 milímetros y cortar tres discos de 22 centímetros de diámetro si es para tartas o tres bandas de 10 x 30 centímetros si es para pastel. Colocarlas sobre chapas de horno humedecidas con agua, pinchar los discos o las bandas con un tenedor y dejarlas descansar por espacio de 10 minutos. Antes de introducirlos en el horno para su cocción espolvorearlos con azúcar glass, cocerlos a una temperatura de 200º C. Una vez fríos colocar un primer disco sobre una superficie lisa y extender una capa de crema pastelera de 1 centímetro de gruesa aproximadamente, colocar sobre esta otro disco de hojaldre y extender una capa de nata montada azucarada de 2 centímetros de espesor, tapar con otro disco, presionar ligeramente y alisar los bordes con nata. Tostamos granillo de almendra y cuando esta frío pegarlos en los bordes de la tarta. La superficie se espolvoreará con azúcar glass y sobre esta elaborar un dibujo con canela en polvo. Para elaborar los pasteles e incluso planchas se seguirá el mismo procedimiento salvo en los casos de planchas grandes que sean para racionar en los que los extremos y bordes se igualarán con cuchillo de sierra en vez de alisarlos. El relleno se puede variar empleando merengue solo o alternado con la crema pastelera, la crema pastelera se puede sustituir por Veme, también se pueden rellenar de nata solamente. A continuación se detallan algunos resultados del empleo del hojaldre en la pastelería y realización de piezas saladas más usuales de hojaldre: Vol-au-vent individual: Estirar el hojaldre a un grueso de 5 milímetros, con un molde de cortapastas rizado de 10 centímetros de diámetro cortar las piezas. Colocarlas separadas ligeramente en chapas de horno humedecidas con agua, pintarlas con huevo batido. Con un molde de corta-pastas liso de 5 centímetros de diámetro marcar un circulo en la superficie presionando hasta la mitad del grosor de la pieza dándole un pequeño giro. Cocer en el horno a 225º C., una vez cocidos y fríos levantar la tapa, sacar parte de las laminas de hojaldre y rellenar con la farsa, volviéndolos a tapar. Empanadillas: Estirar el hojaldre a 2 milímetros de grueso, con un molde de corta-pastas liso de 9 centímetros de diámetro cortar las piezas necesarias. Con manga y boquilla lisa del Nº 14 colocar una porción de unos 30 g. del relleno previsto en el centro de cada pieza. Pintar el borde de la mitad de la pieza con agua y tapar con la otra mitad presionando para que pegue, con la parte no cortante del molde hacer una marca a 1 centímetro del borde, pintar la superficie de la pieza con huevo batido. Cocer en el horno a 200º C. Los rellenos pueden ser variados (carne, pescados, fiambres, etc., incluso dulces) y serán los que den el nombre a la pieza. Agujas: Estirar la cantidad necesaria de recortes de hojaldre a 2 milímetros de grosor, y fondear con ello los moldes de las agujas y rellenar hasta sus ¾ partes con el relleno deseado. Pintar los bordes de la masa con huevo y cubrir con hojaldre flor estirado al mismo grueso, pasar el rodillo por la superficie para cortar el hojaldre sobrante. Pintar la superficie con huevo batido y marcar con la puntilla tres líneas paralelas a lo largo de la masa sin profundizar demasiado. Cocer en el horno a 200º C. normalmente el relleno más común de las agujas es de carne picada Tartaletas: Colocar las tartaletas que se vayan a fondear sobre la mesa o chapa de horno ordenadamente. Estirar los recortes de hojaldre (ligeramente amasados y descansados) a 2 milímetros de grosor, recoger la masa con el rodillo y la dejamos caer sobre los moldes previamente humedecidos con agua. Con la ayuda de una bola formada con la misma masa fondeamos las tartaletas, pasamos el rodillo por la superficie presionando para cortar el sobrante de masa. En el caso de que se vayan a cocer en blanco pinchar el fondo de la tartaleta con un tenedor y colocar alubias o garbanzos en el fondo para evitar que suba la pasta al cocer, en el caso de que la tartaleta vaya rellena son necesarias las operaciones anteriores ya que el peso del relleno no deja subir a la masa. Cocer en el horno a 200º C. Vol-au-vent para seis raciones: Estirar un trozo de hojaldre de 600 g aproximadamente y estira una pieza de 22 x 66 centímetros a un grueso de 3 milímetros. Cortar dos discos de 20 y uno de 22 centímetros y colocar el primero sobre una chapa de horno humedecida con agua, pinchando el fondo con un tenedor. Hacer una bola de papel de unos 10 centímetros de diámetro, recogiendo los bordes para que quede en forma de champiñón, y colocarla en el centro del disco. Pincelar los bordes con agua. Cubrir la bola de papel con el disco de hojaldre de 22 centímetros y presiona los bordes para que pegue con el disco base. En el disco restante de 20 centímetros cortar un círculo interior de 12 centímetros de diámetro y lo colocar sobre la superficie del vol-au-vent previamente pintados los bordes con agua para que pegue. Pintarla superficie con huevo batido y decorar según gusto con recortes de hojaldre, en el contorno de la pieza hacer pequeñas incisiones verticales con una puntilla con una separación mínima. Cocer en el horno a 190º C. Una vez cocido, se recorta la tapa, se saca la bola de papel y se rellena según lo previsto. Palitos de anchoa: Estirar el hojaldre a 2 milímetros de grosor en rectángulos de 12 centímetros de ancho por el largo que se quiera. En la mitad de la banda a lo ancho colocar anchoas verticalmente con una separación de 1 centímetro, tapar con la otra mitad de la banda, presionar en las separaciones de las anchoas con el revés de un cuchillo. Cortar las piezas por las separaciones de las anchoas y colocarlas en chapas de horno humedecidas con agua. Pintar la superficie de las piezas con huevo batido y cocer en el horno a 225º C. Esta es forma de elaborar los palitos de anchoa, el relleno se puede sustituir por pasta de anchoas en este caso se extendería con la espátula procediendo de igual forma retorciendo las piezas una vez cortadas. Las anchoas se pueden colocar horizontalmente sobre una banda estrecha de hojaldre, enrollando la anchoa en este y cortando después porciones del tamaño deseado, pintándolas de huevo batido. Palitos de parmesano (queso): Estirar el hojaldre a 2 milímetros de grosor, igualar los bordes y extremos, pintar de huevo la superficie, extender queso rallado (tipo parmesano), pasar el rodillo y presionar ligeramente para que se pegue el queso. Cortar bandas de 6 centímetros de ancho. y a su vez estas en tiras verticales de 1,5 centímetros de ancho, dar a cada pieza dos giros en sentido opuesto y colocarlas en chapas de horno humedecidas con agua. Cocer en el horno a 225º C. Si se quiere potenciar el sabor de la pieza, mezclar con el queso una pizca de cayena en polvo. Bouches de chorizo: Estirar el hojaldre a 2 milímetros de grosor, con un molde de corta-pastas de 3 centímetros de diámetro cortar discos en número par. Colocar la mitad de los discos en chapas de horno humedecidas con agua con una separación de 1 centímetro. Humedecer los discos con una brocha y agua y colocar encima el relleno (chorizo, bonito, farsa, etc.) procurando que no llegue hasta el borde. Colocar encima los discos restantes para tapar las piezas presionando los bordes, con la parte no cortante de un molde de corta-pastas de 2,5 centímetros de diámetro presionar para marcar en el centro de la pieza, pintar las piezas con huevo batido. Cocer en el horno a 225º C. Los bouches se pueden hacer también en tartaletas. Croissant de sobrasada: Estirar el hojaldre a un grueso de 2 milímetros, cortar tiras de 7 centímetros de ancho y de estas triángulos de 5 centímetros de base. Disponerlos sobre la mesa y poner en el centro de la base una porción de sobrasada de unos 5 g en forma de pequeño cilindro, enrollar sobre esto el triángulo de igual forma que se forma un croissant. Colocar en chapas de horno humedecidas con agua, pintar de huevo y Cocer en el horno a 200º C. HOJALDRES CON DENOMINACIÓN ESPECÍFICA  - Hojaldre dulce Ingredientes: 250 g de harina fuerte 500 g de harina floja 500 g de agua 20 g de sal Color amarillo huevo 1000 g de mantequilla o margarina para el plastón 250 g de harina fuerte para el plastón Elaboración: Preparar la masa como de costumbre con los ingredientes arriba indicados, formar una bola y dejarla reposar por espacio de 20 minutos con dos cortes en forma de cruz. Preparar el plastón, darle forma de bloque o lámina y dejarlo en el frigorífico mientras descansa el hojaldre. Una vez reposados ambos componentes dar las vueltas en el siguiente orden; tres vueltas sencillas, un reposo, dos vueltas sencillas más y otro reposo. A la hora de estirar espolvorear abundantemente la superficie de la masa con azúcar glass o en grano. Cortar las piezas deseadas, descansarlas y cocer en el horno a 200º C. Es un hojaldre de uso específico para piezas dulces de hojaldre.  - Hojaldre dulce (otra receta) Ingredientes: 1500 g de harina floja 500 g de harina fuerte 1000 g de Agua 40 g de sal 2000 g de mantequilla para el plastón Elaboración: Es igual que el hojaldre común con la variante del empleo de una cantidad considerable de harina floja con lo que le da una textura diferente, se puede incorporar a la masa algo de color amarillo huevo.  - Hojaldre al Jerez Ingredientes: 1100 g. de harina fuerte 500 g. de harina floja 500 g de vino blanco 250 g. de yemas 100 g. de Aceite 15 g de sal 1200 g de mantequilla para el plastón Elaboración: Preparar una masa como de costumbre aunque este tipo de hojaldre lleve algunos poco comunes como el vino blanco y el aceite. Darle las vueltas como de costumbre, dejarlo reposar. Estirarlo a un grueso de 3 mm. y cortar las piezas en forma de triángulos, tiras para formar lazos, etc. Colocar las piezas sobre chapas de horno humedecidas con agua y dejarlas descansar, pintarlas con glasa real no dura y poner un punto de granillo de almendra encima de la glasa. Cocer en el horno a 225º C. Este tipo de hojaldre es típico de la zona de León y Cantabria y es de gusto suave y delicado muy fino.  - Hojaldre Especial Ingredientes: 2000 g de harina de ½ fuerza 250 g de vino blanco 20 yemas 500 g de agua fría 30 g de sal 1500 g de Mantequilla o margarina . Elaboración: Amasar la grasa con el 15 o 18 % del peso de harina para compensar la humedad de la grasa, dar forma de bloque y conservar en el frigorífico hasta su utilización. Amasar el resto de los ingredientes de la forma acostumbrada. Dar el reposo correspondiente y proceder al volteado del plastón dando dos vueltas dobles y dos sencillas.

Fuente: lastentacionesdelossantos.blogspot.com.es

Estuvimos esta Semana Santa en Ciudad Rodrigo , es una ciudad amurallada medieval preciosa. Os recomiendo ir. Se encuentra en la provincia de Salamanca y está muy cerca con la frontera de Portugal. Hay vestigios de los romanos que, dejaron las tres monumentales columnas que hoy forman el escudo heráldico de la Ciudad. Las invasiones bárbaras la destruirían, volviendo a resurgir aunque con menos pujanza para ser nuevamente asolada por los árabes. Se comenzó la repoblación en tiempos de Alfonso VI a cargo del Conde D. Rodrigo, de donde coge su nombre. Fernando II de León, el gran benefactor de la Ciudad, la rodearía de murallas . Los siglos XV y XVI serían los de mayor esplendor de la Ciudad, construyéndose innumerables monumentos religiosos, así como multitud de palacios y casas solariegas. En cuanto los sitios para tapear me gustaron especialmente: El parador , que es un castillo precioso. Además como todos sabemos tienen una cocina espectacular. Me gustó en especial la ensalada de la raya- con pimientos y bacalao- Patatas con torreznos, calderillo de cordero y de postre la duquesita- bizcocho emborrachado cubierto con coco-. El restaurante el estoril . Tiene una buena carta de vinos y tapas de vanguardia al estilo de las de Valladolid, como por ejemplo el hojaldre de morcilla y chocolate, foie de pato con caramelo, pulgas de berenjenas y tomate y el más tradicional el jamón de guijuelo. Para terminar tómate una gin tonic, lo preparan con tónica Fever y un largo surtido de las mejores ginebras como g vine, bookmarks y bulldog, con frutos rojos, espuma de pepino.... El zascandil , es otro buen ejemplo de tapeo a la vallisoletana en Ciudad Rodrigo, con canapés muy curiosos y sabrosos. Un detalle curioso son sus vasos. El de principe estaba genial, también tenían uno con foie y caramelo expectacular, el más clásico de jamón también tenía su aquel. El chupa chus de farinato- parecido al chorizo- es increible. También están muy bien las terrazas de la plaza mayor, el café que está al lado del estanco que no logro acordarme de su nombre, el sanatorio y el bar ángel entre otros. Algunas de sus tapas tienen jamón de salamanca, croquetas, calamares, jeta crujiente, morro, sesos.... ¡uhm qué rico!

Fuente: gastronomiayunapizca.blogspot.com.es

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