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Ángel León , del restaurante Aponiente , en el Puerto de Santa María, se ha especializado en dar salida a muchos pescados que antes no se usaban en cocina. También ha sabido emplear esos peces de tal forma que los ha convertido en productos que la mayoría del público no se esperaría. Y entre esas nuevas formas de procesar los pescados están los embutidos marinos : chorizo, morcilla, butifarra, caña de lomo… cien por cien marinas. Esta es mi interpretación de una de sus recetas... la morcilla de atún rojo. Morcilla en dos texturas: a la plancha (arriba) y fresca (abajo) Ingredientes para 1,5 kgs. de morcillas: 1 hígado de atún 5 corazones de atún 1 cebolla roja 1 cucharada sopera de pimienta en grano 1 cucharada sopera de semillas de hinojo 1 cucharada sopera de pimentón dulce 1 cucharadita de canela en polvo 1 cucharadita de sal marina (la mía es con algas, de Suralgae ) 1 guindilla 1 metro de tripa de cerdo para embutir Los ingredientes. En el cuenco de la derecha está ya lista la pasta de atún Para empezar, tenéis que picar el atún y la cebolla hasta conseguir una textura cremosa, como veis en la foto superior. Las especias las he molido con un molinillo eléctrico, de los de café, que tengo para esos menesteres. La canela, aunque aparezca en rama, la he usado ya molida. Mezclad bien las especias y la sal con la pasta de atún. Vamos ahora a embutir. En el vídeo inferior (¡gracias Youtube!), a partir del minuto 4:30 se explica la técnica. Es importante limpiar bien la tripa por fuera y por dentro con agua templada para eliminar bien la sal en la que viene. Y en este vídeo se muestra una forma más simple de embutir la carne: con una botella de plástico cortada por la mitad. A medida que vais sacando las morcillas, las atáis con un trozo de bramante. El tamaño es a gusto de cada uno. Ahora tenéis que poner una olla con agua y cocer las morcillas durante 20 minutos a unos 90 grados. El agua no debe hervir a borbotones. ¡Que no llegue a hervir mucho el agua! Pasado ese tiempo las sacáis y las dejáis escurrir un poco. Luego, para que se enfríen bien, las colgáis. Así se secarán bien por todas partes. Esperando a que se sequen y se enfríen Las mías las he envasado al vacío para que se conserven mejor, y para poder regalarlas sin peligro a que se ensucien. Acabado "cuasi-profesional" *Noticia de última hora: nos acaban de comunicar que esta receta ha recibido el premio a la "receta más elaborada" del II Concurso Internacional de Recetas Pimentón Ahumado “La Chinata” .

Fuente: notengothermomix.blogspot.com.es

Segunda entrega de Top Chef y el programa empieza a definirse un poco, ya vamos empezando a conocer la personalidad de cada concursante, su ambición, sus inseguridades, sus filias y sus fobias. Comienzan a esbozarse favoritismos y rivalidades, concursantes que buscan agradar a todos y otros que, sin embargo, son incapaces de hacerlo. Pero antes de empezar a repasar el programa, me gustaría hacer una reflexión al hilo de lo ocurrido. ¿Alguien en su sano juicio pediría un plato hecho con aceitunas, arroz blanco y tinta de calamar?, creo que no, eso no puede estar bueno, por mucho que nos lo presenten muy bonito, por mucho que sea clavadito a una morcilla de burgos, eso, como ya digo, no puede estar bueno. ¿Pero qué es esto? ¿En qué pensamos cuando cocinamos? ¿en engordar nuestra vanidad, en sorprender y agradar al que lo come o en ambas cosas a la vez? ¿hasta donde podemos arriesgar el sabor de un plato para buscar otras virtudes como una determinada presentación o un aspecto sorprendente? Para mi no hay duda, la comida donde debe sorprender es sobre todo dentro de la boca, la presentación ayuda, pero no es lo más importante, y en este capítulo de Top Chef hemos visto reiteradamente como cocineros de egos muy subiditos han priorizado otras cosas al hecho de que el plato funcione (como dice Chicote). Definitivamente eso no es engañar al ojo del cliente, es directamente engañar al cliente, y sinceramente, creo que la cosa no está como para que, encima de que pagas una pasta por comer en un restaurante "de autor", además tengas que tragarte las ínfulas de gran artista del susodicho autor... UN CHINO DE HONG KONG, REY DE LOS IBÉRICOS Para sorpresa general, en la primera prueba apareció solo Chicote, es cierto que trajo un invitado, pero ¿donde estaba el resto del jurado oficial?. Sólo aparecieron a mitad del programa. Esto viene a confirmar la sospecha que sembramos la semana pasada, aquí quien manda es Chicote y los otros dos van a asumir mucho menos protagonismo. La prueba consistió en preparar una tapa con base de ibérico en tan solo quince minutos y de manera individual, el premio sería conquistar la inmunidad hasta la próxima semana. Desde el primer momento se vio el excesivo nerviosismo de los concursantes, y es que Chicote les acojona y mucho, y eso que una bronca suya es la banda sonora de "Sonrisas y lágrimas" al lado de una buena bronca de Gordon Ramsey (yo al menos todavía no he visto a Chicote decir que un plato sea una puta mierda). Chicote, palillo en mano, explica la prueba Pavor en su mirada El nivel fue bajito, casi todos asumieron pocos riesgos con architrilladas combinaciones de dulce y salado, un poco de tal, un poco de cual, pero se parecían demasiado unas a otras. Paso bastante desapercibido el hecho de que Bárbara, la superodiada, se apropió para ella sola todos los elementos vegetales decorativos que había, así, la presentación de ella era vistosa y colorida, mientras que la de los demás fue mucho más discreta. Chicote fue repasando las tapitas, el primer rapapolvo fue para Iván, el más jovencito, que presentó un ridículo "falso tomate" relleno, que en realidad lo único que tenía de falso era el rabito. Chicote hizo presa en el y le destrozó el juego de palabras como un león destroza una cría de gacela. Fue el principio de su inevitable caída. ¿Falso? tomate La peor bronca fue para Borja, un tipo difícil de soportar por su gigantesco ego que encuentra difícil justificación, al menos por ahora, en su proceder en la cocina. Preparó un pincho con base de pan y un pegote de sobrasada enorme que desagradó tanto a Chicote que lo tildó de "pincho de bar". Herido, fue incapaz de asumir su equivocación y pasó el resto del programa malhumorado. Borja intenta encajar el broncazo de Chicote Para muchos, el peor castigo fue la indiferencia y sólo para unos pocos llegó la alabanza clara y rotunda. El gran triunfador fue Hung Fai, este simpático personaje que antes de dar a probar su tapa, en un alarde de humildad, quiso resaltar que él había sido el único en usar el jamón mientras que casi todos sus compañeros habían optado por la cecina. Tengo la sensación de que Hug Fai va a ser un gran competidor, porque aunque va de suavón, es ante todo un gran psicólogo y sabe darle a cada uno lo que necesita escuchar en cada momento, obteniéndo de esta manera unos réditos enormes en cuanto a popularidad entre sus compañeros. Hung Fai celebra su triunfo con su amiga Eli. ¿Aquí hay tomate o falso tomate? Pues la prueba del ibérico la ganó un chino, cura de humildad para nuestros compatriotas concursantes que entre miedos, inseguridades y autocomplacencia no entendieron, como él, que el mundo es de los valientes y que sin riesgo no hay victoria posible en un concurso como este. La tapa de Hung Fai PRUEBA GRUPAL, DIFÍCIL SER JEFE CUANDO TODOS SE CREEN JEFES Quizás estas pruebas grupales sean las más difíciles de llevar en este programa porque cualquiera se siente con el derecho a criticar el estilo de liderazgo del otro, y es normal, porque en realidad no se trata de liderar un grupo de pinches, sino a un grupo de cocineros tan experimentados como tu mismo y que no admiten con facilidad gritos ni enmiendas. La segunda prueba consistió en preparar un cattering para 100 personas consistente en tres tapas libres que tendrían que servir ellos mismos en el hipódromo de Madrid. Tras formarse los equipos, empezó a liarse la cosa... Primero llegó la elección de capitanes. En el equipo gris, Hung Fai quiso dorar un poco la píldora a Borja tras la bronca de Chicote, lo propuso como jefe "para que se luciera" (y vaya si se lució), nadie se atrevió a rechistar y Borja, más ancho que alto, agradeció al oriental el detalle con un efusivo abrazo. Gracias Hung Fai, tu si que sabes pelotear En el otro equipo hubo más debate por la jefatura, y la insistencia de Bárbara en que fuera Jesús fue tal que, por no escucharla, todos acabaron aceptando. Sin embargo, Jesús pagó a Bárbara esa confianza de la peor manera posible, machacándola insistentemente y sin piedad, convirtiendo su natural nerviosismo en una auténtica caja de bombas. Los equipos eligieron los ingredientes, y entonces llegó la "putada", ya que cada equipo fue invitado a quitar al otro el ingrediente que quisieran, y como era de esperar quitaron lo que más podía fastidiarles. A partir de ahí hubo que adaptar las ideas iniciales y comenzó la elaboración. Hubo muchos gritos, carreras y puñaladas cruzadas. La presencia de Ángel y Susi fue casi testimonial En el equipo gris el principal desacuerdo estuvo entre Begoña y Borja, a la primera no le gustó nada el estilo de dirección de Borja, dominante, algo despectivo y sin dejar margen de maniobra a los distintos miembros del equipo, suya fue la frase del día: "la mujer en la cocina es necesaria, pero peligrosa". El conflicto estalló de camino al hipódromo, pero quedó demostrado que ante una situación así más vale sacarlo todo por el bien del equipo. Al final trabajaron mucho mejor y se llevaron el gato al agua. Hung Fai media entre Begoña y Borja En el otro equipo el problema duró hasta el final, porque Jesús, que al parecer es una garantía de éxito hizo una dirección muy decepcionante, desconfiando abiertamente de algunos de los miembros del grupo, en especial de Bárbara. Para colmo de males, se equivocaron eligiendo una técnica y sus "falsas cerezas de queso" llegaron estropeadas, por lo que tuvieron que hacer una chapuza a la que llamaron "semiesferas" de cereza, su derrota estuvo más que justificada. La "semiesfera" de la discordia TRAMPANTOJOS: HAY QUE ENGAÑAR AL OJO, NO AL COMENSAL La última prueba tenía un planteamiento interesante, engañar al ojo haciendo creer que lo que hay en el plato es una cosa, para luego descubrir que es otra, igual o más deliciosa (porque si te crees que es algo delicioso y descubres que es una porquería no tiene mucha gracia). El chef Diego Guerrero preparó como ejemplo un postre llamado "esto no es un huevo", original, bonito y presumiblemente delicioso, pero algunos de los concursantes no entendieron que la gracia de esto es hacerlo sin cargarte el plato. Y así nos encontramos con la extraña morcilla de aceitunas teñidas con tinta de calamar y arroz que preparó Miguel, un canto a la nada, un derroche de imaginación sin sentido, porque si no se puede comer ¿para qué lo hacemos?. Tuvo suerte Miguel, ya que Iván, que antes había sacado pecho por la cantidad de concursos que había ganado, lo hizo aún peor con un risotto que ni siquiera parecía un risotto. El mejor fue Antonio Arrabal, que preparó una sandía como si fuera atún, pero trabajándola para que supiera espectacular. El aspecto es ciertamente apetecible... Sandía disfrazada de atún Iván se fue a la calle, igual de sonriente que empezó y sin haber demostrado nada. Miguel, presentado como el malo malísimo la semana anterior, estuvo mucho mejor esta semana, y es que está claro que hay que dar tiempo al tiempo para ver de que va cada concursante.... Miguel se despide de Iván de esta peculiar manera

Fuente: cocinarconciencia.blogspot.com

Estábamos con las orejas tiesas esperando el nuevo linchamiento público de Bárbara que nos habían insinuado en el resumen de la semana pasada, y resulta que no lo ha habido, y mira que tanto Chicote como Yayo lo han intentado, pero nada, la gente se ha comportado. Bárbara venía preparada para la batalla Tampoco han dado apenas juego los concursantes del año pasado, no ha habido ni plásticos ni sudores, ni siquiera los habituales cuchillos volando, tan solo destacar que hemos descubierto que Iván era aún más estirado de lo que parecía (y vaya si lo parecía), que a Almagro le echaron una maldición el verano pasado y no hay manera de que se la quite de encima y que Miguel Sudorman necesita una mano urgente con el diseño de su chaquetilla... Esperemos que además de fea, la chaqueta al menos absorba el sudor Así, con las espectativas no cumplidas, la sorpresa ha venido de la mano de Honorato, que se ha buscado la eliminación por querer transformar un calamar en zanahoria, empresa que se antojaba, al menos a priori, bastante complicada. La suerte esta vez fue para Inés, que haciendo un auténtico mamarracho de plato se ha salvado en su primera prueba de eliminación. El calamar de Honorato, nunca pareció zanahoria PRUEBA DE FUEGO: A ENEMIGO QUE HUYE, DESPENSA DE PLATA Me gustó esta vez la primera prueba, no entraré a valorar si es justo o no hacer que la inmunidad dependa tanto del azar, pero es sin duda una prueba que pone a trabajar la imaginación y versatilidad de un cocinero. Chicote presentó la prueba como si fuera libre, es decir, los concursantes tendrían la posibilidad de hacer el plato que quisieran de la manera que quisieran y entrando en la despensa tantas veces como quisieran en un tiempo de 30 minutos. Los concursantes se las prometían muy felices Pero evidentemente la cosa tenía truco, y éste era que en la despensa todos los productos estaban envueltos en papel de aluminio, sólo podrían identificarlos por el tacto o moviéndolos, y todos los productos que cogieran tendrían que entrar en la elaboración. Este era el brillante aspecto de la despensa Soy de la opinión de que este tipo de pruebas se las lleva el que se las toma de una manera más relajada, incluso con un poco de humor, hay mucho que ganar y muy poco que perder. Los que se agobian o intentan tomárselo demasiado en serio acaban palmando siempre y son los que más se divierten en la prueba los que se lo acaban llevando. No ha sido el de hoy un buen programa para Inés, y puede darse con un canto en los dientes de no haberse vuelto para Vigo, porque yo diría que se lo ha merecido bastante. Su pesadilla empezó en esta prueba. Había acertado al coger melón, lima y limón, pero al ir a buscar azúcar se equivocó y cogió harina de maíz. Es difícil hacer casar todo eso, así que aromatizó el melón con lima y limón y en vez de azúcar le colocó encima una especie de minitortas tostadas de maiz. El resultado, que no convencía ni a ella misma, no gustó a Chicote, como era de esperar. Muy forzada la inclusión de la harina de maíz Desafortunado estuvo también Honorato, que se dejó caer con una de sus presentaciones viejunas, que Chicote calificó como "Benidorm 1803". Simplemente cortó rodajas de pomelo y piña y las alternó en el plato, las regó con una vinagreta hecha con grosella y acompañó todo con una sencilla ensalada muy bien puesta al ladito. Muy poco (y muy chungo, además). Benidorm 1803 Carlos afrontó la prueba a su manera, cogiendo ingredientes a porrillo, pero sin acertar siempre con lo que él pensaba que eran. Así se encontró con una serie de ingredientes bastantes inconexos, y para colmo, a medida que cocinaba seguía añadiendo, hasta el punto de que incluso faltando sólo unos minutos añadió unos cuantos paquetes más a su lista de ingredientes. Carlos rodeado de papel de aluminio por todas partes Carlos ha demostrado ser un poco fullero a veces y esta vez volvió a serlo. Juntó en la parte vistosa del plato todos los ingredientes que más o menos casaban y el resto de los ingredientes los usó para hacer un caldo en el que coció la pasta. No creo que este fuera el espíritu de la prueba, y Chicote pareció interpretarlo igual. Su pasta negra sobre plato negro pasó sin pena ni gloria. Chicote llamó a este plato "la comida de Darth Vader" No gustó tampoco el plato de Peña, y no me extraña, porque buena pinta no tenía, no se me ocurriría pedir en la vida algo que llevara sandía a la plancha, pero si encima lo acompañamos de licuado de calabacín, cebolla pochada y anacardo, la combinación promete funcionar como purgante. Eso si, queda en el aire su sugerente conversación con Chicote recuperada por Alimaña: P: Pensaba que era una cebolleta y era un nabo Ch: Ten cuidado con esos errores... Ni apetecible ni bonito Sin pena ni gloria pasaron por la prueba los platos de Marc, Marta y David, correctos en presentación, pero sin nada de especial que destacar en ellos. Así que la cosa se decidió entre Víctor y Fran. El valenciano afrontó la prueba de una manera muy divertida y poco especulativo, cogió diez ingredientes al azar e intentó montar un plato con ellos. Y el plato que preparó le hubiera servido también para la prueba de eliminación, porque montó un trampantojo de aceitunas con manzana y almendra de lo más resultón, aunque sus sudores le costó... Las aceitunas de Víctor se enquistaron un poco en el nitrógeno líquido El caso es que el sabía que había hecho un buen plato, y se ilusionó mucho con la posibilidad de ganar la inmunidad, pero al final, el que se llevó el premio gordo fue Fran. El salmantino se encontró con una inesperada sorpresa con sus ingredientes, lo que el creía que era un apionabo, resultó ser un melón cantalupo, de esos redonditos y naranjas, que no pegaba en absoluto con el resto de los ingredientes que tenía. Fran, lejos de tratar de meter el melón con calzador en el plato, rediseñó su idea dando todo el protagonismo a la fruta.Terminó preparando unos ravioli de melón rellenos de verduras en diferentes texturas sobre caldo de hinojo que, además de ser preciosos, estaban al arecer muy buenos. El plato con el que Fran ganó la inmunidad PRUEBA GRUPAL: MENOS ESCÁNDALO DEL ESPERADO Y llegó la tan esperad prueba grupal en la que nos reencontraríamos con nuestros queridos añorados conocidos concursantes el año pasado. Allí estuvieron todos, el sibilino Hung Fai, el prometedor Javier, el taciturno Almagro, los malvados brodels o la vilipendiada Bárbara. Sólo echamos de menos al tantas veces mencionado en este foro, Borja Letamendía, una pena, podría haber aderezado la espera con algún platillo combinado de los suyos y seguro que hubiera hecho buenas migas con Honorato. Estuvieron muy sosos La prueba se desarrolló en Toledo, y tuvo como hilo argumental el mundo del queso. Pero antes, había que escoger equipo y est vez fue el azar de los cuchillos el que decidió que Carlos, Víctor, Peña y Marta trabajaran en el equipo gris y Marc, David, Inés y Honorato en el naranja. Fran, pudo elegir equipo y se quedó con el aparentemente más fuerte, que era el gris (por i tenías dudas de mi criterio) Pintoresca imagen de los equipos difuminados tras floripondio morado La elección de los capitanes correspondió de nuevo a Fran, pero aquí entrarían en juego los exconcurantes, porque tendría que elegir a uno como capitán de cada equipo. Me imagino que pasaron muchas cosas por la cabeza de Fran, desde caer en el tópico de Bárbara hasta propiciar la polémica escogiendo a los brodels. Pero al final hizo lo más lógico, poner en su equipo a un tipo trabajador y poco polémico como Javier y en el otro al megagafe de la primera edición, Almagro, una apuesta segura. Madre mía, vaya combinación Y entonces nos clavaron 12 minutos de anuncios, si, como lo leéis, 12 minutazos consecutivos, enlazando el publirreportaje de Electrolux con una larguísima serie de anuncios convencionales. Tiempo de sobra para dormir un rato, cocinar alguno de los platos de la primera prueba o, si me apuras, terminar la Sagrada Familia añadiéndole un garaje y un trastero. Se admiten propuestas. Fue difícil volver a cogerle el hilo al programa después de este insufrible paréntesis, pero allí estaban ya los equipos organizando sus tareas. En el equipo gris, Javi dejó claro que si él era el capitán, él era el que decidía, así que el diseño general de los platos (uno dulce y uno salado con base de queso) fue suyo, eso si, aceptando sugerencias pero sin dejarse comer el terreno. Carlos aporta ideas sobre las propuestas de Javi Javi hizo una dirección del equipo eficaz, se ve que la experiencia acumulada del año pasado para este le ha valido para hacerse mejor director de equipos. A la hora de repartir tareas, las fue asignando en función de lo que cada cual había aportado a la idea, pero cuando Carlos se vio preparando un agua de tomate, se lo llevaban los demonios. Carlos, en un nuevo alarde de humildad, se sintió infravalorado Y es que según él, como Javi no lo conocía, no sabía que estaba desperdiciando su enorme talento. Sinceramente, este tipo de comentarios en Carlos no me hacen gracia, porque alguien tendrá que hacer esos trabajos, unos días les tocará a unos y otros días a otros. Así que en vista de la situación, Carlos decidió echarse un poco a un lado y simplemente acatar las órdenes del jefe. Gran acierto, vistas las experiencias anteriores, ha sido en la prueba donde menos se ha visto a Carlos y al final, cuando el triunfo les sonrió, allí estaba el tío pegando botes y dando palmadas a diestro y siniestro. Carlos se abraza con Peña para celebrar el triunfo El equipo naranja pareció tener un liderazgo algo más participativo por parte de Almagro, pero, reconociendo que debe ser un gran cocinero, hay que achacarle a este muchacho que tiene mala suerte y que pese a que se esforzó, no consiguió conectar con parte del equipo, de hecho una desazón fue creciendo en Inés a medida que la prueba avanzaba. Todos atentos a las palabras de Almagro La gallega seguía sin tener su día y a poco de iniciarse la prueba ya empezó a decir y a demostrar que no se encontraba a gusto en el equipo. No parecía gustarle el estilo de dirección de Almagro (llegó a decirle "a sus órdenes", cuando le dijo que le acercara unas pinzas) y decía no estar de acuerdo en la manera en que se estaban haciendo las cosas. Inés, seria en cara, cuenta su película ante la cámara personal No dudo que haya personas con las que se pueda empatizar mejor que con otras, pero sinceramente, no vi motivos en lo que nos mostraron para el enfado de Inés. Puede ser que sintiera un estilo de dirección excesivamente autoritario, pero la actitud que tomó ella lo único que hizo fue perjudicar al equipo. Pero vayamos con los platos. Como primero, el equipo gris e Javi eligió una versión del mojete manchego, con ñoqui de queso, infusión de la propia corteza del queso, agua de tomate (hecha por Carlos), aceituna y cebolla encurtida. Era un plato complejo, realizado de forma coral por todos los miembros del equipo. ",Me encanta la explosión en boca, cuando se te llena toda la boca de queso" En general el plato fue muy bien valorado por el jurado, compuesto en esta ocasión por los habituales más los concursantes e la edición anterior. Cabe destacar la opinión de Susi a la gustó especialmente la "explosión en boca" de los ñoquis de queso. No entendí la actitud de los Miguel, empeñado en acaparar protagonismo y criticando que un plato cuyo protagonista era el queso, sabía demasiado a queso... Estaría riquísimo, pero el nombre, a mi por lo menos, no me atrae mucho El equipo naranja optó por una cuajada de Idiazábal, cebolleta, kumato y setas de san Jorge. Un plato conduntente con una presentación impecable. Susi se mete un kilo de cuajada, buscando que se le llene toda la boca de queso (explosión en boca) Nuevamente, el plato fue bien recibido, a muchos les encantó, solo hubo algunas críticas al ya clásico equilibrio de sabores. Opinaba Chicote que deberían haber puesto menos queso y más guarnición, que es lo que haría el plato "más canalla". Bonita presentación, pero mucho arroz para tan poco pollo Con una sensación de ligera ventaja para el equipo gris, todo quedaba en el aire para el plato dulce. Y el equipo gris se esmeró en preparar un cremoso de queso manchego (pasado por nitro, así que no estaría tan cremoso), acompañado de tierra de piñones, gelatina de miel y uvas. En principio suena muy apetecible, pero al parecer le faltaba dulzor en boca. Como diría Jordi Cruz, si me ponen este postre, yo, lo pago Aquí los exconcursantes estuvieron quisquillosos, como si no recordaran lo mal que les sentaba a ellos que otros criticaran lo que ellos hacían (recuerdo a Arrabal hablando de falta de respeto ante las opiniones de los michelinosos en la finca del Marqués de Griñón). Fueron especialmente mordaces las opiniones de Eli y de Iván (que observó algunos puntos oscuros en la tierra que indicaban que se les había quemado), y resulta curioso, que estos dos, que apenas pasaron los primeros programas (Iván fue el primero en caer),se permitan ahora el lujo de poner a parir sin piedad detalles tan mínimos de los concursantes de este año. Este tipo pareció querer demostrar con sus críticas lo que no demostró en las cocinas El equipo naranja también presentó un postre vistoso, una especie de tomate hecho con queso mató (una especie de requesón), bañado con coulis de frambuesa, acompañado de higos al vinagre balsámico. Hoy era el día de los trampantojos El plato no despertó demasiado entusiasmo, porque al parecer los higos se comían el sabor de lo demás. Pero u comentario de Chicote sobre la inutilidad de los pétalos decorativos encendió la mecha de la polémica entre Carlos (que ya estaba calentito con Iván al que había llamado tonto por criticar su plato) y Almagro. Almagro defendió la necesidad de las flores en su plato porque aportaban amargor, y Carlos, en la cámara personal, calificó el plato de "una auténtica mierda" (y ya lo ha hecho unas pocas veces...) Almagro desafía a Carlos con la mirada Y llegó el momento de la votación, el momento soñado por algunos de los exconcursantes, allí que se pavonearon por delante de la urna como si estuvieran decidiendo la independencia de algún territorio. Arrabal, haciéndose el interesante delante de la urna Y esta vez salió cara para Carlos (o una vez más, salió cruz para Almagro), y por primera vez se libró de la prueba de eliminación, eliminación que tendría que jugarse entre Honorato, David, Inés, por primera vez, y el eterno Marc, que no se pierde una. PRUEBA DE ELIMINACIÓN Y así, más allá de las doce de la noche, nos colamos en la prueba de eliminación, donde la invitada estelar no era otra que la ganadora del año pasado Begoña a la que siempre recordaremos no por sus platos, sino por su lamentable actuación contra Bárbara el día que eliminaron a ésta. Y Begoña a lo mejor creyó que había hecho una genialidad, pero lo que presentó me pareció una de las cosas menos apetecibles del mundo. Bajo la apariencia de un champán ligeramente turbio, se ocultaba el caldillo de un gazpacho congelado y después filtrado. Para mi es uno de esos casos donde el cocinero prima más su propio ego de genio que el gusto del cliente, porque sabiendo que es un gazpacho, ese agüilla resultaba de lo menos apetecible. La apariencia de esa espuma revela la presencia de proteínas desnaturalizadas, un asquito Todo era para contextualizar la prueba final del programa, consistente en realizar un trampantojo con los ingredientes que quisieran en 60 minutos. Honorato no tardó en empezar a hacerse la víctima, decía no saber lo que era un trampantojo, pero a mi me resulta incomprensible que alguien que se presenta a un concurso como este no se haya molestado en ver las pruebas de la temporada anterior. Honoratrix apurando sus últimos minutos en el programa El único que entendió el espíritu de esta prueba fue David, se trataba de hacer un plato que pareciera una cosa y fuera y supiera a otra. Pero no nos engañemos, David había hecho esto trescientas veces antes de venir, de hecho, si pones en google "fuet de chocolate" salen un viaje de recetas, y en especial destaca el fuet con pan con tomate del restaurante Massana de Giron a (a dos pasos del restaurante de David). David haciendo sus primeros pinitos con el nitrógeno Pero el caso es que lo hizo, y lo hizo bien, otros podían como él, haber traído algo en la cabeza o ensayado y no lo hicieron. Visualmente era impecable, una tabla con su fuet con un cuchillo para cortar, un tomate, que en verdad era de queso y el pan, que era un bizcocho esponja de esos que se hacen en el microondas. Al jurado le encantó, e incluso desató una espontánea ovación en el almacén. El plato de David, engañoso en ojo El iluminado de Figueres, hizo una interpretación a su manera del concepto del trampantojo y se llevó un revolcón importante, a mi manera de ver excesivo, por parte del jurado. Marc preparó una falsa sardina con un falso pimiento del piquillo, pero su error fue que sabían a sardina y a pimiento del piquillo, por lo que sólo era un trampantojo a medias. El genio, currándose sus falsos pimientos El plato tenía dos partes, una de lo más vulgar, consistente en una falsa sardina hecha con una piel de sardina forrando un trozo de pan, la otra muy bien elaborada, un falso pimiento de piquillo hecho con caballa y forrado con gelatina de pimiento del piquillo. La pregunta es la siguiente, ¿qué gracia tiene pegarse el trabajazo de preparar un pimiento de mentira pero que sabe a pimiento del piquillo, pudiendo poner uno de verdad?. Excentricidades de los genios. En cualquier caso, ganó por goleada a Honoratrix e Inés. Los pimientos, correctos, las sardinas, chunguillas Pero detengámonos un rato en la actuación de Inés. Totalmente desbordada por la idea de preparar un trampantojo, no se le ocurrió otra cosa que imitar el falso sushi que preparó Arrabal el año pasado. Hay que estar muy necesitado para acabar imitando a Arrabal. La gallega se vio en todo momento sin ideas, bueno, la única que tuvo fue tan absurda que acabó destrozando su plato, quiso imitar el alga que cubre el pescado usando pasta brick pintada y horneada, pretendiendo que no se rompiera y quedara flexible. Idea absolutamente absurda, porque el horno convierte la pasta brick en delicada y quebradiza, por lo que se le hizo añicos. Inés coloca el falso alga alrededor del falso atún en plan mosaico (o trancadís) Inés trató de salvar los muebles cubriendo el falso pescado con pistachos machacados y trabajando un poco la presentación, pero ella sabía muy bien que merecía la eliminación. Plato vulgar y de imitación, digno de eliminación Honorato, además de encarnar la cocina de la época de las Grecas (que sólo le ha faltado hacer un melón con jamón por triplicado y un banana split) nos ha engañado y no solo una vez. Resulta que no tenía ni idea de lo que era un tramoantojo, pero mirad que cosita ha encontrado uno de nuestros comentaristas por internet... Qué curiosa coincidencia entre Ángel León y Honorato Grecian Resulta que no es que tuviera una idea genial pero mal ejecutada, es que trataba de imitar un plato de Ángel León pero so¡in tener ni pajolera idea de cómo ejecutarlo. OTROS ENLACES QUE QUIZÁS TE INTERESEN Top Chef 2.1: Un comienzo prometedor Top Chef 2.2: Honorato is back Top Chef 2.3: Batalla campal Top Chef 2.4: La primera sorpresa Top Chef 2.5: De vuelta a "La Berenjena" ESTA CRÓNICA ESTÁ EN PROCESO DE ELABORACIÓN, Y SE IRÁ ACTUALIZANDO EN LA MEDIDA QUE MIS OBLIGACIONES PROFESIONALES Y PERSONALES ME LO PERMITAN. GRACIAS

Fuente: cocinarconciencia.blogspot.com

Esta semana casi no he tenido tiempo para nada. Pero no por ello iba a dejar de preparar una nueva receta sencilla a la par que deliciosa con ingredientes muy asequibles y las piezas de la nueva colección de Quid ideada por el chef Ángel León. Si te apetece preparar este plato, estos son los ingredientes que necesitarás para cocinar esta sartenada de pollo con piquillos : 600 g de pechuga de pollo 100 g de pimientos del piquillo 100 de champiñones en conserva 2 tomates maduros 1/2 cebolla 3 cucharadas de aceite de oliva 1 cucharadita de azúcar Pimienta molida Sal Rallamos o trituramos los tomates y la cebolla . Ponemos a calentar una sartén con aceite y lo cocinamos bien. Añadimos una pizca de sal y un poco de azúcar para corregir la acidez. Cuando esté bien hecho incorporamos los champiñones cortados en trozos los pimientos en tiras . Removemos bien y dejamos que se mezclen los sabores. Cortamos la pechuga de pollo en tiras gruesas y las salpimentamos. Cuando empiece a reducir el jugo del tomate echamos el pollo y lo salteamos bien para que se haga unos minutos. El pollo tiene que estar hecho pero jugoso, así que no conviene dejarlo mucho tiempo. Y ya tenemos el plato listo. Podemos servirlo como segundo plato con unas patatas fritas, arroz cocido o lo que más nos apetezca. Espero que te animes a prepararla y no dudes en comentar qué te parecen estas y cualquiera de las demás recetas que puedes encontrar aquí.

Fuente: qurico.blogspot.com.es

La merluza, como cualquier pescado blanco, admite todo tipo de preparaciones y salsas. Por eso me he atrevido con una salsa valiente a base de café , y he de reconocer que el resultado ha sido bastante rico. ¿Qué te parece? Si te apetece preparar esta rica y sencilla receta de merluza con salsa de café , te dejo sin más con los ingredientes: 400 g de filetes de merluza sin piel 200 g de patatas 100 g de zanahoria 200 ml de café negro (cargado) 50 g de mantequilla 2 cucharadas de azúcar Comino molido Pimienta Sal Empezamos lavando, pelando y cortando las patatas y las zanahorias en dados medianos . Ponemos a calentar una cacerola con agua y sal, cuando empiece a hervir las cocemos tapadas durante 10 minutos. Escurrimos y reservamos A continuación prepararemos la salsa de café , para lo que ponemos a calentar el café en una cacerola, y cuando empiece a hervir bajamos el fuego, añadimos la mantequilla y removemos bien para que se funda. Echamos un poco de azúcar y salpimentamos. Ponemos una sartén al fuego y calentamos un par de cucharadas de aceite. Salteamos las patatas y las zanahorias con un poco de sal y cominos molidos. Wok de la nueva colección Iron by Ángel León Enrollamos los filetes de merluza y los pinchamos con un palillo. Los cocinamos como más nos guste. Yo los he preparado al vapor con una vaporera de silicona y unas cucharadas de agua en el fondo. En unos 6 minutos están listos. Ponemos en un plato un fondo de verdura salteada y la merluza por encima . Batimos bien la salsa de café para emulsionarla un poco y regamos con ella el plato. Servir inmediatamente. ¡Espero que os haya gustado la receta!

Fuente: qurico.blogspot.com.es

RISOTTO DE CALAMARES CON FITOPLANCTON No suelo cocinar platos que lleven ingredientes difíciles de conseguir, pero en esta ocasión no he podido resistirme. Se trata del fitoplancton, un extracto marino que da un sabor extraordinario a platos de pescado, arroces, fideuás, etc Es como incrementar el sabor del plato con un maravilloso sabor a marisco, a mar. Lo bueno es que con una pizca podemos condimentar un plato y conseguir darle un toque especial. La receta la he tomado del chef del mar, Angel León y el resultado ha sido exquisito. Si tenéis dificultades para encontrar fitoplancton os doy la dirección del sitio donde podéis conseguirlo: Carniceria A. Murillo C/Sancho Ramirez 13 50007 Zaragoza [email protected] INGREDIENTES: Arroz Fumé (caldo de pescado) Ajo Cebolla Calamarcitos Puerro Sal Aceite Fitoplancton PREPARACION: Ponemos el caldo a hervir. Mientras limpiamos los calamarcitos y los cortamos en forma de anillas. En una sartén ponemos aceite y cuando esté caliente introducimos el ajo, la cebolla y el puerro picaditos. Salamos y dejamos que se poche sin llegar a dorar. Una vez pochados agregamos los calamarcitos troceados y rehogamos de nuevo. Agregamos el arroz y seguimos removiendo. Vertemos una chorrada de vino blanco y dejamos evaporar. A continuación vamos añadiendo fumé de pescado que tendremos caliente y comenzaremos a remover el risotto con una espátula. Conforme se evapore el caldo iremos añadiendo más hasta que el arroz esté en su punto. Retiramos del fuego y añadimos media cucharita pequeña de fitoplancton en crema y removemos para que todo adquiera el sabor. Presentamos el risotto ayudándonos de un aro de emplatar y decoramos el plato con dos pinceladas de fitoplancton.

Fuente: illyviajera.blogspot.com

Lo han vuelto a hacer, por tercer año consecutivo nos han colado un publirreportaje del ejército español en un programa supuestamente de cocina, y ha sido una de las pruebas más ridículas y absurdas que recordamos, y eso que aquella de Andorra era difícil de superar. Vaya por delante que no tengo nada en contra de la gente que se gana la vida en el ejército, todo lo contrario, lo que no llego a entender es por qué año tras año nos clavan este publirreportaje descarado metido con calzador para dignificar la imagen de nuestro ejército e intentar que los chavales se animen a alistarse. Lo único que nos queda por ver es una prueba de grupos en el congreso de los diputados donde aparezcan todos ellos hambrientos después de una "dura" jornada de laboral y nos muestren lo importante y sacrificado que es su trabajo (eso si, que no saquen el momento en que sus señorías se van a tomar gintonics al bar del congreso). Jordi y Samantha a lo Top Gun Para colmo, este año se han "esmerado" con el guión, no se han dejado un detalle. Primero, demostración de poderío con los aviones haciendo piruetas; después, despliegue de instalaciones como el túnel de viento; a continuación, sainete protagonizado por los jueces y un pobre militar que repetía como un loro lo que le habían dicho que dijera. Eva, después de pasar por el túnel del viento Entonces llegó la lamentable resolución de la ausencia de Alberto. Sabemos que en el momento de grabarse este engendro, el muchacho andaba de baja médica, y no porque se hubiera torcido un tobillo. Vender que Alberto ha renunciado voluntariamente a acudir a la repesca no sólo es un insulto a la inteligencia de los espectadores, es una manera muy burda de esconder la realidad, después del trato recibido, el chaval ha cumplido su promesa y se ha metido en un agujero. Pero donde se han lucido ha sido en las entrevistas, todas ellas llevaban mucha intencionalidad. Empezaron con un muchacho joven, que con solo cinco años de experiencia ya es piloto y teniente, se nos manda el mensaje de que en poco tiempo, el ejército te permite alcanzar una alta capacitación profesional. Después, la interrogada es una mujer, que comenta casi por casualidad que tiene un hijo, el mensaje es claro, la vida castrense es compatible con una vida familiar normalizada. Finalmente, aparece el cura, que nos confirma que la inmensa mayoría de los reclutas son cristianos, pero que hay tal nivel de tolerancia que los de otras religiones son bien recibidos. Recién salido de "Amar en tiempos revueltos" Después de esto, quiero anunciar públicamente que dejo mi trabajo y mi blog para integrarme en la disciplina del ejército, ¿Puede haber algo mejor?. Ya me he arrepentido. Entremos en materia. PRUEBA DE PRESIÓN SIN PRESIÓN: LACRIMÓGENO E INÚTIL RELLENO Ayer en la prueba inicial, tuvimos la demostración palpable de que esto como concurso no tiene ninguna validez. Los guionistas se olvidaron hasta de justificar la existencia de una primera prueba dejándolo como un mero espacio sentimentaloide en el que los concursantes no se jugaban absolutamente nada. No había ni premio ni castigo, a los mejores de la prueba, una palmadita en la espalda y a otra cosa. Una prueba, por tanto, completamente obviable, por su contenido y por el metraje extra que añadió y que llevó el programa hasta la una y media de la madrugada. Esa que llora es tu madre...y lo sabes La prueba sirvió como excusa para el clásico reencuentro familiar de todas las ediciones, donde se espera principalmente que los concursantes dejen que aflore toda la emotividad acumulada tras semanas de separación. Son clásicas las imágenes de concursantes y jurado emocionados por los reencuentros, pero lo que más destacó fue que Sally batió la plusmarca mundial de velocidad lacrimal, que quedó establecida en 0,1 nanosegundos después de ver a su hija. Intenté sacarla sin llorar pero me fue imposible Al inicio de la prueba no solo conocimos al marido y a la hija (por cierto, muy salada) de Sally, también nos enteramos de que Andrea tiene una melliza que no es cuqui; que el padre de Carlos es una versión envejecida de el propio Carlos; que la hermana de Fidel es muy simpática pero mejor que no ayude en la cocina; que Kevin siente admiración por su trajeado padre, que tuvo que criarlo él solo; que Antonio tiene muy buen rollo con su madre; o que, sorprendentemente, la madre de Lidia es más joven que la propia Lidia. ¿Quién es quien? Pero aunque no lo parezca, se supone que aquí lo que importa es la cocina, y lo que les tocó cocinar fue un nuevo pastel, en este caso una tarta San Marcos. Y como en años anteriores, contaron con la ayuda de sus familiares. Este es el aspecto que buscaban Cuando se puso en marcha la prueba, el supermercado parecía el metro en hora punta... Joé, que de gente La presencia de la niña de Sally en el plató supuso el despertar del instinto maternal de Eva, que se hizo cargo de ella, pero el instinto le duró exactamente cinco minutos, el tiempo de descubrir que un niño en brazos pesa, se aburre y se mueve y optar, con la excusa de que ayudara a sus padres, por dejarla libre en el suelo. A la niña le encargaron que ablandara un limón con la lengua (pastelera) Sally hizo un buen trabajo con la tarta, impecable presentación, elaboraciones bien hechas y buen sabor (según dicen), pero lo que más destacó el jurado fue lo que menos tenía que valorar, lo bonito que había sido verlos cocinar en familia en buena armonía. Joaquín, su marido, resultó ser un alma bendita, lo cual confirma la hipótesis que muchos barjábamos en secreto, detrás de una persona dominante como Sally, sólo podía haber una persona dócil. Un aspecto casi profesional Lidia y su madre no conectaron especialmente en la cocina, e incluso llegaron a discutir un poco por la forma de hacer la yema tostada de cobertura. Pero el resultado fue bastante satisfactorio, un presentación muy parecida a la original y un corte perfecto, con las capas de crema abundantes y bien equilibradas con el bizcocho. El único pero fue que la yema tostada estaba poco cremosa y había atravesado el bizcocho. En mi opinión, el mejor corte fue el de Lidia Fidel tuvo en su hermana pequeña más una enemiga que una aliada, porque varios despistes suyos hicieron que el resultado final no se pareciera mucho a lo previsto. Primero se equivocó al separar claras y yemas, y luego achicharró las almendras que debían decorar la parte exterior de la tarta. La hermana de Kevin lamenta su error con las yemas y las claras El padre de Kevin es un hombre mayor de chaqueta y corbata, pero en cuanto se la quitó, se desvivió por seguir las instrucciones que su hijo le iba dando. El resultado fue muy bueno, tan bueno, que al final fue destacado junto a Sally como los mejores de la prueba. Por alguna razón que ignoramos, la presencia del padre de Kevin evocó en Bordi la imagen de su propio padre, y tras contarnos cómo la cocina le redimió de ser un delincuente, se permitió aconsejarle al buen hombre que no escatimara elogios y apoyos a su hijo, que buena falta le hacían. Mala elección de atuendo Antonio no tuvo su prueba, pero como no se jugaban absolutamente nada se lo tomó bastante bien. Primero se les olvidó encender el horno y cuando se dieron cuenta había transcurrido la mitad del tiempo; luego cortaron mal el bizcocho, y tuvieron que usar la tapa como capa superior de la tarta. Para colmo de males, como el bizcocho estaba aún caliente, al colocar la nata en los laterales por una parte. se iba cayendo por la contraria. El resultado fue desastroso, una tarta absolutamente impresentable que además no estaba ni buena. A estas alturas la cosa tenía mal arreglo Carlos también cocinó con su padre, y por encima del resultado final de su tarta, que quedó en la zona media sin destacar especialmente ni por buena ni por mala, vimos muy buena sintonía entre el hijo y el padre, que además es su jefe en la vida real. Esta vez fue el hijo el que mandó al padre, y aunque se quejara, el hombre fue un pinche más que digno. Carlos senior nos explica lo mandón que le ha salido el niño Andrea pasó una velada muy agradable con su hermana melliza, menos mal que no son gemelas, porque lidiar con dos cuquis a la vez debe ser complicado, el caso es que Marta parece menos cuqui y más todoterreno que Andrea y entre las dos parecen contrarrestarse un poco. Su principal problema fue la crema tostada, que les quedó muy líquida por falta de cocción y empapó completamente el bizcocho. Además, las capas del bizcocho le quedaron muy gordas y el relleno muy flojo, por lo que la calificaron como una de las peores tartas. Una cuqui cobertura para disimular el desastre de abajo Esto nos llevó, cerca de las doce menos cuarto de la noche, a la pírrica victoria de Sally y Kevin y a una prueba de grupos que recordaremos mucho tiempo. PRUEBA GRUPAL: LA REVISIÓN ANUAL AL ESTADO DE LA TROPA Si en las ediciones anteriores fueron el ejército de tierra y la marina los protagonistas, este año tocaba el turno al ejército del aire. Unos días después del día de las FF.AA, tocaba presumir del potencial que atesora nuestro ejército en el aspecto material y, ya de paso, sugerir a los jóvenes que se agostan en los sofás de sus casas, que es una buena manera de encauzar su futuro profesional. El vodevil empezó con las espectaculares acrobacias aéreas de la patrulla Águila, grabadas en la provincia de Murcia. Después, Eva, demostrando sus pésimas dotes como actriz, escenificó una situación que trajo hasta la pista de despegue a Jordi y Samantha vestidos de camuflaje para celebrar su bautismo paracaidístico. Qué mal colorcito, Bordi Mientras que Jordi y Samantha saltaban, Eva disfrutaba de una sesión en el túnel del viento que utilizan para entrenar a los paracaidistas, y Pepe se montaba su propia película en la cual tenía que rescatar de algún lugar a los concursantes eliminados para que pudieran celebrar la repesca, que era en realidad el motivo principal de esta prueba. Eva, en el túnel del viento La operación de salvamento tuvo lugar unos segundos después. Atravesando túneles, escondiéndose tras las esquinas y, finalmente, derribando un muro, llegaron a su Lo que encontraron era como par darse la vuelta, un variopinto grupo de exconcursantes, algunos de los cuales (otros descaradamente no) optaban a reincorporarse al programa. Tanto esfuerzo para esto Fue entonces cuando a Pablo empezó a hervirle la sangre patria y confesó que él mismo había querido entrar en el ejército, no me lo quiero ni imaginar. Poco después aparecía montado en un helicóptero con toda la cara de la hormiga atómica, y solo unos segundos después, vomitando hasta la primera papilla. En fin, menos mal que abandonó su vocación castrense... Este es como para mandarlo a Afganistán No fue una sorpresa comprobar la ausencia de Alberto en la prueba de repesca, si lo fue la versión oficial, según el programa es el primer aspirante que renuncia voluntariamente a participar en la repesca. Pero seamos serios, con un contrato firmado que le obligaba y un nivel de carnaza televisiva tan alto ¿alguien se cree que la productora no ha peleado con uñas y dientes la presencia de Alberto en la prueba?. No me cabe duda de que los motivos de ausencia eran tan justificados que ni con el contrato en la mano podían obligarle a asistir. Tras el frio reencuentro entre concursantes y exconcursantes, se establecieron dos grupos con intereses diferentes. Los concursantes formaron un solo equipo y ellos mismos escogieron a Sally como capitana, y se les encargó preparar una caldereta de cordero como segundo plato y un brazo de gitano de nata y chocolate como postre. Una prueba sencilla en cuanto a cocina pero que contaba como única dificultad con una importante limitación de tiempo para ejecutar las 200 raciones demandadas (prueba fácil corta de tiempo o con zancadillas es el esquema que estamos viendo una y otra vez en esta edición de Masterchef). Cada concursante sería juzgado por su trabajo individual y en el grupo. Los concursantes al ver a sus ex-compañeros Por otra parte, los siete ex-oncursantes se encargaron del primer plato. Cada uno preparó un plato distinto, pero todos ellos con el denominador común de la patata. Hubo suerte dispar, a algunos les tocaron platos lucidos como a Mila, que preparó patatas con chocos, o a Víctor, patatas con costillas, mientras que otros tuvieron que lidiar con platos más difíciles de vender, como fue el caso de Sara, a la que le tocó una ensalada de patata. Este fue el plato de Mireia Desde el primer momento se vio claramente que la prueba iba a superar con creces las posibilidades del grupo de los concursantes, y para colmo, la organización que diseñó Sally no dio buen resultado. La paraguaya pudo a todo el mundo a cortar cordero y verduras para el sofrito, mientras que ella tomaba en solitario las riendas del postre, requiriendo ayudas puntuales de unos y otros. Esto fue interpretado por algunos (como Kevin) como una estrategia planificada, según la cual ella se llevaría todo el lucimiento de un postre que pensaba que le iba a salir estupendo, mientras que el mérito de los demás quedaría diluido en el grupo. Sally se nubló con el postre y se olvidó del guiso La primera bronca para Sally llegó de la mano de Jordi, que fue el primero en hacerle ver que esa no era la manera de dirigir al equipo, que tenía que ocuparse de ambos platos y coordinar el trabajo de los demás. A medida que la prueba iba avanzando, se fue instalando cierto malestar entre los concursantes, que se sentían víctimas de la estrategia de Sally y además se sentían ignorados en sus sugerencias. Sally no puede creer que esto le esté pasando a ella La guinda a la mala labor del equipo la puso Lidia, que en vez de añadir al guiso pimentón dulce, le añadió pimentón picante, además, a cascoporro, por lo que el guiso se volvió bastante incomible (de hecho muchos de los comensales no se lo comieron). Pero todavía quedaba un problema mayor por aflorar, no se sabe si fue por que habían hecho poco o porque se pasaron con las raciones, pero se agotaron tanto la caldereta como el brazo de gitano antes de que pasaran todos los comensales. Ninguno de ellos reaccionó, pero sólo cuando Jordi les dijo que la gente no podía quedarse sin comer, se pusieron a preparar algo para cubrir el expediente. Intentando evitar lo inevitable, la comida se acababa La consecuencia de esto fue la esperable, aunque muchas de las críticas fueron para la labor de Sally, todo el equipo fe condenado en bloque a la prueba de eliminación. Sally, encajando El publirreportaje del ejército se completó con tres entrevistas hechas a pie de cola (la que se formó para que les sirvieran la comida). La primera nos mostró un joven y entusiasta teniente de 24 años, que en sólo cinco había alcanzado ese rango como piloto, una muestra palpable de cómo se puede progresar con esfuerzo y dedicación dentro de la estructura del ejército. Mas tarde, entrevistó Eva a una sargento más veterana, y la conversación giró en torno al hecho de que tenía un hijo y podía conciliar su vida familiar y profesional sin problemas. Finalmente apareció el cura, y a este tal Páter Ángel si que no lo acabo de encajar. Si quieres puedes, del sofá al avión en solo cinco años De los ex-concursantes vimos poca cocina y solamente nos mostraron algunos detalles de comportamiento. Mila se mostró muy motivada durante la prueba, así como Mila o Sara, pero otros como Encina o incluso el propio Pablo, se notaba que estaban allí porque el contrato les obligaba. La forma de determinar qué persona sería repescada fue muy surrealista, los platos no se probarían, se tendría en cuenta la actitud en cocinas, la opinión de los comensales y cuales de los platos se acabaran primero. Por esta última razón, el reparto de comida fue algo bochornoso, raciones inmensas para aligerar las bandejas, participantes vociferando las vrtudes de sus platos e incluso algunos de ellos (Sara, Pablo o Encina) entrando a servir en la propia fila para adelantarse a sus rivales. Tremenda cobra la que le hizo este señor a Mila cuando intentó abrazarle Pero el jurado estuvo espabilado y todas estas irregularidades las tuvo en cuenta a la hora de juzgar, y decidir, de una manera bastante arbitraria, que la repescada sería Mila, que celebró aquello como si hubiera ganado el triplete. Parece que se alegró PRUEBA DE ELIMINACIÓN: PORTUGAL Y MARRUECOS, ESOS GRANDES DESCONOCIDOS La desastrosa participación de los concursantes en la prueba anterior convirtió a Mila en la única salvada de la prueba de eliminación. Para su regreso, Mila se disfrazó de leona come gambas y disfrutó desde el balcón del nerviosismo de sus rivales. Esa tranquilidad de Mila nos sirvió para descubrir que vive en un universo paralelo, porque ella misma se ve muy favorita e incluso se permitió el lujo de despreciar a rivales como Lidia por no estar a su nivel. Metió los dedos en el enchufe Los concursantes se encontraron al entrar con dos cajas, una naranja y otra verde y fueron instados a elegir color. La caja verde, elegida por Fidel, Andrea y Carlos , contenía productos típicos de la gastronomía portuguesa, mientras que la naranja, elegida por Antonio, Sally, Lidia y Kevin contenían productos de gastronomía marroquí. Con esos ingredientes tendrían que preparar libremente un plato representativo del país que les hubiera tocado en suerte. Como invitados especiales a esta prueba se presentaron los chefs Miguel Vieira (que curioso, como las vieiras) y Moha, que actúan como jurado en las versiones portuguesa y marroquí de Masterchef y que superisarían la elaboraciones de los participantes. Moha y Vieira escoltan a Pepe No se puede decir que los chefs invitados estuvieran ni mucho menos amables con los concursantes, de hecho no dudaron en dar muchos palos y muy pocas orientaciones a los desconcertados aspirantes, que, por desconocimiento, se dedicaron sobre todo a dar palos de ciego. Vieira a punto de convertirse en Hulk al enterarse de que Fidel había puesto vino de Oporto al pescado Sally recibió la visita de Moha mientras preparaba el plato, y ya le había advertido de que su guiso estaba bastante dulce. Cuando finalmente Sally presentó su Tajin de cordero con cuscús y hummus, lo primero que hizo Moha fue decir que en Marruecos tajin y cuscús no se sirven juntos. el fallo de Sally en realidad tiene que ver más con un problema de nomenclatura que de concepto. En España la sémola se vende bajo el nombre comercial de cuscús, y nosotros llamamos así a la sémola cocida o al vapor, en Marruecos, cuscús es un guiso hecho con la sémola, no la sémola puesta ahí en seco, de ahí la extrañeza del chef Moha. Además de esto, se le criticó que el guiso de carne estaba muy dulce, aunque la sémola le había quedado muy bien. Jordi apuntó entonces que la veía muy despistada y esto fue demasiado para ella, que rompió a llorar y se excusó en la sensación de pérdida al irse su familia para justificar un plato ramplón. Tajín de cordero con sémola Sally apuntó como una de las razones de su pequeño naufragio el desconocimiento que tenía de la comida marroquí, y no fue la única. ninguno de ellos se sintió a gusto con lo que le había tocado, lo que evidencia una vez más la escas preparación de los concursantes. Ya sea por haber viajado o por simple curiosidad, algo debes conocer de las distintas cocinas, y en especial de estas que nos son tan cercanas, sobre todo si pretendes ganar un concurso de cocina. Arroz con pulpo, bacalao dorado, pasteles de Belem, cerdo a la alentejana o cataplana son platos internacionalmente conocidos de la cocina portuguesa, mientras que el cuscús, el tajín, las pastelas, el hummus o los pastelitos de almendra y miel son igualmente representativos de la marroquí. Resulta difícil de creer la falta de conocimiento e imaginación que demostraron los concursantes en esta prueba. Moha no quiso dar pistas a los concursantes La siguiente en pasar fue Andrea, que presentó un arroz meloso, una especie de risotto, de bacalao con langostinos y almejas. Ya le había advertido Vieira de que había hecho poco caldo, pero además de eso, le informó de que en Portugal, el bacalao no se pone con arroz. Personalmente no veo descabellado pensar que eso pueda ser un plato portugués, y si se cocina como el arroz con pulpo, con un buen caldo y mucho cilantro, creo que puede colar perfectamente. Pero Andrea presentó un arroz muy flojo, duro e insulso, fruto de un caldo escaso y poco cocinado. La sorpresa vino en el comentario final de pepe, "pero aun así, no es un mal plato", le dijo. Flipo. Desde aquí se ve que está duro Antonio fue uno de los grandes triunfadores de esta prueba, no recibió recriminación alguna en la visito que hizo Moha a su puesto y a la hora de la cata presentó su carne mixta especiada con cuscús dulce y verdhumus (¿esto no es un guiso y el cuscús en el mismo plato?). Pese a su floja presentación, el jurado alabó y mucho la ejecución del plato, la manera en que había sabido innovar sin perder la esencia de la cocina marroquí. Carne mixta con lata de whiskas Carlos tampoco tuvo una prueba brillante, su sopa de marisco con bacalao no convenció para nada a Miguel Vieira. El caldo estaba superconcentrado y salado y la presentación era extraña y fea. No obstante, tratándose de Carlos y para no ponerlo en peligro hicieron como con Andrea, le vinieron a decir que el plato era un churro pero el planteamiento era bueno. No termino de captar el sentido de la patata con boquetes Kevin presentó el palto de Sally pero dividido en tres, por una parte un tajín de cordero, en otro cuenquecito la sémola y en un tercero un hummus de harissa y zumo de limón. No hubo mención al hecho de que el hummus no pegaba nada con el resto del plato, pero se le criticó por haber hecho un guiso tan dulce que no se sabía si era un postre o un segundo plato. Pues a mi me gusta más con su sémola mezclada Pero la gran triunfadora de la prueba fue Lidia, y me suena a canto de cisne antes de cargársela en las próximas semanas. Su plato, el tercer tajín de cordero con cuscús y hummus de la noche, fue elevado a los altares del masterchefismo como algo sublime, sin duda el mejor plato de esta edición y uno de los mejores de la historia de Masterchef. Muy sobreactuado por parte de Pepe, no digo que no estuviera bueno o incluso buenísimo (sin probarlo es difícil decirlo), pero me resultó muy extraño porque ella no estaba nada convencida del plato, y aun más extraño porque el experto Chef Moha no dijera ni mu. El supuesto platazo A Fidel se la tenía jurada el señor Vieira desde que lo vio con el Oporto en la mano, de hecho fue lo primero que le dijo. Además, a su estofado de bacalao con frutos del mar le faltaba sabor y para colmo la patata le había quedado como la de el león come gamba. Fidel se había limitado a poner todos los ingredientes en la olla y dejarlos cocer, y esto se interpretó no solo como un fallo en la concepción del plato sino también como falta de trabajo en el mismo. La cataplana que se quedó en pescado en blanco La decisión final quedó entre Kevin y Fidel, dos platos muy flojos, pero no más que el de Andrea, que sigue transitando tranquilamente por una prueba de eliminación tras otra. Y el elegido finalmente fue Fidel. Fidel recibió la oferta de Bordi de convertirlo en un buen cocinero en un mes Pero no se fue triste el ex-militar. Jordi le había propuesto hacer prácticas en su restaurante (parece que aquí hay mano de obra barata) y la verdad es que hacía tres o cuatro semanas que él mismo veía venir que esto iba a pasar. Más disgusto se llevó Eva, que lloró "amargamente" la marcha de Fidel, mientras él observaba atónito la escena. En la despedida, muchas palabras de agradecimiento a sus compañeros y al jurado, aunque, en el fondo, todos, incluso él mismo, sabemos, que ha sido la gran decepción de esta edición. Eva observa la decoración del mueblecito de la pared ESTA CRÓNICA ESTÁ EN PROCESO DE ELABORACIÓN Y SE IRÁ ACTUALIZANDO A LO LARGO DEL DÍA. GRACIAS

Fuente: cocinarconciencia.blogspot.com

Este es un plato único en el mundo. No se cocina en ninguna otra parte. Su autor, el cocinero gaditano Ángel León, conocido como el chef de la mar, se ha inspirado para elaborar este original risotto andaluz en el microscópico plancton, cuya proteína mantequillosa y nada grasa le hace las veces de elemento de ligazón. Se elabora con la variedad arroz bomba, que cuece poco a poco, casi en blanco, para preservar su identidad, su sabor natural, que se ve realzado por las esencias marinas del plancton, los calamares en tartar y el ali oli de humo de huesos de aceitunas incandescentes (Yo no ahumé el ali oli). INGREDIENTES: 500 gr de calamares 2 dientes de ajo 1 cebolla o 2 cebolletas 1 vaso de vino blanco o palo cortado c/s fumet (yo puse agua) 600 grs. de arroz bomba c/s plancton marino c/s sal c/s aceite de oliva ELABORACIÓN: Se limpian los calamares, como se indica en el video. Se cortan en dados para conseguir un tartar. Se corta la cebolleta y el ajo en brounoise. Se pocha en aceite de oliva. Una vez está bien pochado, sin que haya cogido color, se le agregan los calamares. Se rehoga todo. Se moja con el vino y se le añade el arroz a fuego máximo. Una vez reducido el vino, se va mojando con fumet (o agua en su defecto) poco a poco, a modo de risotto. Cuando esté listo se aparta del fuego. Se hidrata el plancton con un poco de agua hasta que tenga textura de mantequilla pomada. Se liga el arroz con el plancton, que debido a su proteína, queda como una mantequilla. Para el Alioli INGREDIENTES: 1 huevo 1 yema de huevo 1 diente de ajo 1 Limón c/s de sal 1 chorrito de aceite de oliva c/s de aceite de girasol ELABORACIÓN: Se coloca en el vaso de batidora el huevo, la yema, el ajo (que se pela y se le quita el centro para que no repita), un poco de jugo de limón y sal. Se coloca el brazo de la túrmix en el fondo del vaso. Se pone a funcionar y sin mover se va añadiendo en hilo fino el chorrito de aceite de oliva y el aceite de girasol. Se va montando y se va subiendo el brazo de la batidora. Se homogeniza todo. PRESENTACIÓN: Se coloca el arroz en un plato y se colocan unas cucharaditas de alioli. Se colocan encima unas patitas de calamar. Se sirve al momento, caliente. Aponiente, by Ángel León

Fuente: andreacordonbleu.blogspot.com.es

INFORMACIÓN GENERAL El hojaldre es una pasta formada por finísimas capas de masa y grasa, que cocida en el horno da como resultado una pieza de gran volumen, crujiente y aspecto uniforme. Es una de las pastas básicas de la pastelería ya que da origen a otros tipos de masas y pastas (bollería hojaldrada) y a innumerables piezas tanto dulces como saladas. Las piezas pueden rellenarse antes de su cocción o después de ella según su modelo y siempre resultan de una gran exquisitez y rendimiento. No existen escritos o legados en los que se exprese claramente por quién, cómo y cuándo nació o se originó el hojaldre. Sólo mediante conjeturas, se ha llegado a la conclusión de que, en 1613, un pastelero francés llamado Claude Lorrain, nacido en el año 1600 en Lorena, Francia que además de pintar, trabajaba para un maestro pastelero, quien le sugirió aplicar su ingenio artístico innato en la cocina; al terminar de preparar un empaste para elaborar unos pasteles de moda de aquella época, se dio cuenta de que se le había olvidado poner la grasa. Para remediar el olvido, estiró la masa finamente con el rodillo y extendió la grasa por su superficie, doblándola y estirándola varias veces. Formó, después, piezas y las coció en el horno, quedando sorprendido al ver los resultados de su elaboración, ya que había conseguido unos pasteles ligeros y esponjosos y lo más novedoso, que estos eran hojaldrados. Luego otro pastelero de renombre, el francés Marie Antoine Carême establece el número de dobleces que debe llevar para una adecuada separación de las hojas. También es el creador del vol-au-vent, un pastelillo de hojaldre ahuecado para ser rellenado a gusto. Anécdotas aparte, se tienen noticias, a través de la historia, de la existencia de ciertos tipos de elaboraciones hojaldradas en tiempos del Imperio Romano. La teoría más probable sobre su origen es que se desarrolló a partir de la introducción en Europa de las famosas «especialidades orientales», en las cuales se extendía la pasta o masa hasta lograr un grosor sumamente fino, casi como un papel, impregnando a continuación toda la superficie de materia grasa, doblándola y enrollándola sobre sí misma. Confirman esta teoría los «pasteles de carne» de Murcia que, durante siglos y hasta la actualidad, han mantenido los pasteleros de esta región. La elaboración de estas antiquísimas y exquisitas especialidades tienen gran similitud con las comentadas orientales, ya que su elaboración se basa en el extendido de la masa muy fina, casi como un papel, extendiendo generosamente sobre su superficie manteca de cerdo y enrollándose sobre sí misma al tiempo que se estira todavía un poquito más la masa. Si se compara la masa del pastel murciano una vez cocida con un corte vertical de una pieza de hojaldre un poco gruesa, también cocida, se apreciará que la estructura de las capas es bastante similar. Este es el motivo por el que se puede afirmar que el hojaldre es de origen oriental y no árabe. En la actualidad, los procesos de elaboración del hojaldre se han perfeccionado y simplificado debido a la aparición de nuevas máquinas (prensas, laminadoras, etc.) y a una amplia gama de materias primas, como las harinas y grasas de diferentes tipos adecuadas cada una al tipo de hojaldre a elaborar. INGREDIENTES BÁSICOS DEL HOJALDRE Entre los ingredientes básicos que intervienen en la elaboración del hojaldre solo se tratarán aquellos los aspectos específicos que afecten a la elaboración del hojaldre. La harina: El contenido proteínico de la harina determina la fuerza de la misma así se clasifica en; Fuerte, Semifuerte o Media fuerza y Floja y su empleo está relacionado directamente con el momento de la utilización del hojaldre (inmediato, medio o largo plazo). Es importante recordar los tipos de harina y que el gluten se forma por la hidratación y como consecuencia el hinchamiento de esas proteínas lo que posibilita la formación de la masa, retención de gases y mantenimiento de la forma de las piezas. Las proteínas del trigo se dividen en solubles e insolubles perteneciendo a estas últimas la (Gliadina y Glutenina) son conjuntamente las que al añadirle agua forman el gluten. La gliadina aporta a la masa elasticidad y plasticidad mientras la glutenina se encarga de la estructura de la masa. El gluten así formado absorbe el doble de su peso en agua, por lo cual cuanto más fuerte es una harina más cantidad de agua admite en su amasado. Por esto para la elaboración del hojaldre se debe elegir una harina de fuerza adecuada, de alto contenido en proteínas y con un buen nivel de absorción de agua para obtener una consistencia mediana y firme. El contenido proteínico idóneo de un 9% a un 11 % lo que da un 25% a un 27 % de gluten húmedo en la harina, un contenido de gluten húmedo superior al 30% se clasificaría como harina fuerte. Las harinas vienen clasificadas por el grado de extracción del gluten en: - Harina de gran fuerza: Extracción T-45 y T-55, con un mínimo de proteínas del 11 %. - Harina de media fuerza: Extracción T-70 con un mínimo de proteínas del 9%. - Harina floja: Extracción T-75 con un mínimo en proteínas del 8%. Si a la hora de elaborar hojaldre se hiciera con harinas que sobrepasasen estos tantos proteínicos tanto en la harina fuerte como en la floja sería imprescindible la mezcla de harinas para conseguir la fuerza adecuada. Una harina con demasiada fuerza produce masas con mucha elasticidad con lo que el estirado de las masas se vuelve dificultoso y las piezas se encogen al cocer. Una harina con poca fuerza produce masas muertas sin elasticidad, el hojaldre se rompe, pierde vistosidad, las piezas no desarrollan o tienen poco volumen, el periodo de conservación es más corto y carece de hojas suficientes. Una vez tratadas las harinas es necesario saber que harina utilizar para la elaboración del hojaldre, pues esta va estrechamente ligada al momento del uso del hojaldre. Si es en el mismo momento o día en el que se va a utilizar el hojaldre elaborado, se debe emplear como base una harina de medía fuerza pudiéndose emplear incluso más proporción de harina floja que de fuerte. En cambio, si es para el día siguiente o posteriores, la harina a emplear ha de ser harina fuerte pudiéndose incluso castigar con algo de ácido (vinagre o zumo de limón), en el caso de que la harina fuese de gran fuerza se puede emplear algo de harina floja (entre un 20% y un 30% sobre el peso de harina fuerte). La materia grasa: Es otro ingrediente básico del hojaldre y de su calidad depende en gran parte la del producto final. La grasa empleada ha de ser plástica, resistente, de buen sabor, no ha de pegarse al paladar y dar al hojaldre un aspecto apetitoso. Las grasas de hojaldre han sido tradicionalmente formuladas con puntos de fusión entorno a los 45º – 48º C. para conseguir una alta plasticidad y tolerancia a las condiciones de trabajo (temperatura del obrador). Sin embargo estas grasas aunque facilitan el trabajo de elaboración y dan un gran volumen a las piezas debido a su alto punto de fusión, no llegan a fundirse en el paladar, por lo que dejan un velo de grasa desagradable el hojaldre se pega al paladar. También su vida se acorta ya que pasado más de un día el hojaldre toma mal aspecto, no es tan apetitoso El avance de la tecnología en la fabricación de margarinas ha hecho posible lograr productos con un punto de fusión más bajo (entre los 35º y 38º C.) aventajando en plasticidad a las grasas de alto punto de fusión. La materia grasa que da mejor sabor y por lo tanto calidad es la mantequilla, tiene el inconveniente de que presenta mayores dificultades para su trabajo debido a su punto de fusión, requiriendo para su manipulado condiciones de temperatura adecuadas (aire acondicionado, mesas refrigeradas, etc.) sobre todo en épocas de calor. Las margarinas son las que le siguen en calidad y existen en el mercado una amplia gama de texturas, sabores, presentaciones, etc. tienen la ventaja de su facilidad de trabajo ya que su punto de fusión es más alto que la mantequilla. La manteca de cerdo de peor calidad, para el trabajo es similar a las margarinas ya que la industria ha desarrollado productos con texturas muy similares a estas. Hay que decir que fue unas de las primeras grasas con las que se elaboró el hojaldre y que todavía hay quien la emplea en su estado tradicional. Es recomendable poner al empaste algo de grasa (entre un 5% y un 10 % del peso de la harina) procurando que esta no sea dura para que se mezcle fácilmente en la masa, mejora la elasticidad evitando un exceso de este así como el sabor suavizándolo. Es muy importante destacar que la dureza de la grasa irá ligada directamente a la dureza de la masa o viceversa. Es conveniente trabajar la grasa sobre la mesa antes de incorporarla para darle las vueltas, así se evitarán o desharán los posibles grumos que pueda tener y que de conservarlos, pueden producir roturas y deformaciones en el volteado y cocción del hojaldre. El agua: Al igual que en el pan y otras masas tiene importancia vital ya que hay que hidratar la proteína para formar el gluten en su cantidad correcta. El tanto por ciento de hidratación vendrá marcado por la calidad de la harina, porcentaje de grasa y el proceso y normalmente oscilará entre el 44% y 56% del peso de harina. El agua usada para el empaste debe ser fría tanto más cuanto más bajo sea el punto fusión de la grasa utilizada. Asimismo, cuando la temperatura del obrador sea alta, el agua debe ser tan fría como sea posible, como norma general el agua será siempre fría. La temperatura del agua, como la de la harina y la temperatura ambiente sumadas no debe de sobrepasar una media de 25ºC. La sal: Aparte de emplearse como saborizante, tiene una función endurecedora sobre el gluten, estabilizándole y dándole plasticidad y elasticidad a la masa, haciéndola mucho más manejable y fácil de trabajar. El tanto por ciento a emplear está entre el 1% y el 2 % del peso de la harina, dependiendo en gran parte del tipo de grasa empleada (si contiene o no sal) y el tipo de pastelería a elaborar (dulce o salada). A parte de los ingredientes básicos de una masa de hojaldre como son la harina, el agua, la sal y en particular la grasa, hay otro tipo de ingredientes adicionales que se pueden emplear en las elaboraciones del hojaldre como pueden ser los que a continuación se pasan a detallar. La leche: El uso de leche como parte de la hidratación de la harina de la masa favorece la coloración del hojaldre por el contenido en azúcar de la leche (lactosa) de esta. Yemas de huevo: La yema mejora el sabor y da elasticidad (no hay que olvidar que en gran parte es una grasa) al amasado además de aportar color. Colorantes naturales o artificiales: (Color amarillo huevo) se usa a voluntad de quien lo elabora si quiera aumentar la coloración del hojaldre ya que las grasas (sobre todo la mantequilla y las margarinas) aportan color adecuado al hojaldre. La clara de huevo: Cuando se desea elaborar hojaldre que deba tener poco desarrollo con harina floja que se va a destinar al fondeado, elaboración de canapés u otras elaboraciones saladas, conviene incluir en la masa algo de clara con el fin de mejorar las propiedades de esta. El uso de ácidos orgánicos: La inclusión en las masas de ácidos orgánicos como el vinagre, el zumo de limón, ácido tartárico, etc., vienen determinados por dos factores principales como es el caso del uso de la harina de fuerza o uso posterior al día de elaboración del hojaldre. La fuerza de la harina si esta es demasiado baja se requiere el uso de un ácido para castigar la masa (dar fuerza o elasticidad). Cuando el hojaldre no ve va a usar en el día es conveniente castigar la masa para que no pierda el hojaldre totalmente su elasticidad ya que nos quedaría la masa muerta. El tanto por ciento de ácido irá de acuerdo con la fuerza de la harina usando como norma general entre un 2% y un 5 % del peso de la harina. Los ácidos orgánicos actúan sobre el gluten mejorando y favoreciendo al hinchamiento de la masa. PROCESO DE ELABORACIÓN DEL HOJALDRE La elaboración del hojaldre hasta su cocción comprende tres etapas fundamentales que son el amasado, el volteado y el laminado y que se exponen a continuación. El amasado reúne características que hace recordar a los sistemas del pan, pudiéndolo hacer de dos formas una a mano y otra en máquina (amasadera o batidora). Si se opta por hacerlo a mano, hay que tamizar la harina sobre la mesa, hacer un volcán en el centro de la harina lo suficientemente grande como para que quepan en él los otros ingredientes que componen la masa. Colocar en su interior los ingredientes con la grasa a punto de pomada y amasar hasta conseguir una masa homogénea y elástica, heñirla y hacer una bola, colocarla sobre la mesa espolvoreada de harina, darle en la superficie dos cortes en forma de cruz y dejarla reposar por espacio de veinte minutos. En el caso de optar por la acción mecánica, colocar en el perol o cubeta todos los ingredientes a excepción de la harina con la grasa a punto de pomada, trabajar hasta que se hayan mezclado los ingredientes, detener la máquina y agregar la harina de golpe, iniciándola de nuevo, dejarla trabajar hasta que la masa despega de los bordes de la máquina. Secar de la amasadora o perol sobre la mesa y dividir en las porciones y pesos deseados, heñir, reposar y dar dos cortes en forma de cruz. Una vez hecho esto dejar reposar por espacio de 20 minutos. Una vez finalizado el tiempo de reposo se pasará al volteado del hojaldre; para ello se espolvorea la mesa con harina, se coge el rodillo y partiendo de las puntas que se han formado al dar los cortes se estiran estas formando una estrella de cuatro puntas quedando en el centro de ella la masa más abultada que en las puntas. Sobre esta porción más abultada de masa se coloca la grasa trabajada o laminada si se trabaja con margarinas que vienen así preparadas. Se arropa con las puntas procurando que quede bien tapada. Se golpea con el rodillo sobre la mantequilla con suavidad para evitar que se rompa la masa hasta conseguir un grosor de unos 2 centímetros procurando que quede de forma rectangular y que el ancho del plastón sea como máximo el ancho del rodillo por su parte más gruesa. Se sigue estirando con el rodillo dejando rodar al mismo tiempo que se presiona procurando que esta presión sea uniforme para evitar que el plastón se deforme. Pasar el cepillo para retirar el exceso de harina y doblar el plastón en tres partes iguales (vuelta sencilla), repitiendo el proceso y dejando reposar en la cámara por espacio de 20 minutos. Transcurrido este tiempo sacar el plastón y depositarlo sobre la mesa espolvoreada con harina. Estirar el plastón de igual forma pero ahora doblando las puntas al centro y estas sobre sí mismas como si fuese un libro (vuelta doble) dejándolo reposar otros veinte minutos. Darle otra vuelta sencilla y dejarlo en la cámara hasta el momento de su utilización en que se le dará otra vuelta sencilla estirándolo a continuación para el corte de las piezas. Como nota aclaratoria es conveniente dejarlo reposar entre cada vuelta unos 20 minutos si se dispone de tiempo. El hojaldre se puede amasar y voltear en el mismo día. El hojaldre se puede amasar el día anterior darle la mitad o las ¾ partes de las vueltas (nunca todas) dejándolo descansar en la cámara hasta el día siguiente envuelto en plástico (para que no forme costra) a una temperatura de 4º a 5º C. y al día siguiente terminar de dar las vueltas que le falten, estirar y cortar las piezas. En esta variante es conveniente reducir la humedad de la masa (quitar agua al amasar o emplear una harina más fuerte), a fin de compensar el efecto de revenimiento que se puede producir en la cámara. El hojaldre se presta perfectamente a la congelación con resultados de conservación excelentes lo que permite un sistema de trabajo muy apropiado para los días de gran demanda pudiendo elaborarse los plastones y congelándolos para el momento necesario. También se pueden cortar las piezas y colocarlas en las chapas de horno congelándolas a continuación, en este caso es conveniente si no se dispone de un congelador específico para hojaldre preservar un poco las piezas con plásticos para evitar la mezcla de sabores dentro del congelador (sobre todo de dulces y salados). Esto mismo se puede hacer pero colocando las piezas en cajas de acero inoxidable tapadas en el caso de que no se pueda disponer de las chapas para la congelación. El periodo de almacenamiento de los productos crudos congelados variará en función de la temperatura de congelación que puede variar entre -20º a –40º C. Para temperaturas a partir de –20º C. se puede mantener el hojaldre durante 3 a 4 semanas sin que pierda cualidades durante la cocción. La humedad relativa de congelación debe estar entorno al 85% para evitar que las piezas se resequen. Cuando llegue el momento se su utilización sacar las chapas con el tiempo suficiente para su total descongelación a la temperatura ambiente o las cajas colocando las piezas en las chapas. Es conveniente la total descongelación de las piezas antes de su cocción ya que una pieza a medio descongelar en el horno supone una pérdida de energía y se corre el riesgo de pérdida de calidad. No es conveniente congelar piezas de hojaldre rellenas con farsas, picadillos o cremas ricas en agua ya que su descongelación provoca deterioros en el hojaldre. El peso del relleno de las piezas no debe sobrepasar el 5% de las mismas para un perfecto desarrollo. Los procesos industriales de elaboración del hojaldre tienen notables diferencias con respecto a la fabricación más o menos artesanal, existiendo líneas de hojaldre en las cuales la masa se pone en una tolva y la materia grasa en otra, produciéndose automáticamente la envuelta de la materia grasa por la masa, el laminado y plegado en forma de acordeón, el ulterior estirado, corte y relleno y si así lo requiere finalizará con la cocción en un horno de cinta. Existen otros sistemas semi industriales en los que intervienen desde prensas hidráulicas para aplastar la mantequilla una vez arropada con la masa hasta laminadoras más o menos sofisticadas incluyéndose trenes de corte y rellenado de piezas, estos sistemas están entre lo puramente artesano (cada vez más en desuso) y lo industrial, la realidad es que cada vez se estira menos a rodillo y es rara la pastelería que no dispone al menos de laminadora ya que el rendimiento y perfección en el laminado no se puede comparar al rodillo. Una vez que se ha hablado del volteado hay que explicar más detalladamente en que consisten las vueltas, número de capas que forman, etc. Conviene recordar que las únicas pastas que llevan incorporada la materia grasa en forma de bloque o plastón dentro de la masa o empaste son: el hojaldre, croissant y danesas. Para que estas pastas tengan la característica de formar finas láminas u hojas, es necesario el estirado para su mezcla por medio de la laminación y el plegado, de forma que se vayan intercalando las capas o láminas de masa y materia grasa. Existen tres tipos de vueltas - Medias o sencillas. - Enteras o dobles. - Múltiple La vuelta sencilla consiste en el plegado en tres hojas. La vuelta doble en cuatro hojas. La vuelta múltiple es un plegado en 7 hojas. El hojaldre por norma general no llevará menos de cinco ni más de seis vueltas, teniendo en cuenta que una vuelta doble equivale a dos sencillas A continuación se detallan el número de hojas que producen las vueltas  - Hojaldre con seis vueltas sencillas: 1. Primera vuelta sencilla 3 2. Segunda vuelta sencilla 3 x 3 = 9 3. Tercera vuelta sencilla 3 x 9 = 27 4. Cuarta vuelta sencilla 3 x 27 = 81 5. Quinta vuelta sencilla 3 x 81 = 243 6. Sexta vuelta sencilla 3 x 243 = 729 capas o láminas de materia grasa.  - Hojaldre con dos vueltas dobles y dos sencillas: 1. Primera vuelta doble 4 2. Primera vuelta sencilla 3 x 4 = 12 3. Segunda vuelta sencilla 3 x 12 = 36 4. Segunda vuelta doble 4 x 36 = 144 capas o láminas de materia grasa En este caso es posible alterar el orden de las vueltas, no afectando para nada en el número total de ellas. 1. Primera vuelta sencilla 4 2. Primera vuelta doble 4 x 3 = 12 3. Segunda vuelta doble 4 x 12 = 48 4. Segunda vuelta sencilla 3 x 48 = 144 capas o láminas de materia grasa. O bien esta otra forma de realizar las vueltas 1. Primera vuelta sencilla 3 2. Segunda vuelta sencilla 3 x 3 = 9 3. Primera vuelta doble 9 x 4 = 36 4. Segunda vuelta doble 36 x 4 = 144 capas o láminas de materia grasa. Se puede comprobar que la combinación de dos vueltas sencillas y dos dobles no altera el número de capas de materia grasa. Visto esto, el profesional podrá saber en cualquier momento el número de capas que tiene en su hojaldre según el número y tipo de vueltas que tenga costumbre de dar. Según este mecanismo de vueltas lo que se logra es intercalar un número de capas o láminas de masa y materia grasa.  - Hojaldre con tres vueltas dobles: 1. Primera vuelta doble 4 2. Segunda vuelta doble 4 x 4 = 16 3. Tercera vuelta doble 4 x 16 = 64 capas o láminas de materia grasa Dicho esto hay que pasar a conocer los diferentes tipos de hojaldre, como son:  - Hojaldre común (materia grasa dentro)  - Hojaldre invertido (materia grasa fuera)  - Hojaldre rápido o de piel de cocodrilo (materia grasa con el empaste)  - Hojaldre compacto o mitad – mitad (800 g de empaste de harina y 400 g de empaste de harina y materia grasa) Al hojaldre también se le puede denominar por el porcentaje de materia grasa que contenga, entero, tres cuartos o medio:  - Entero (por kilo de harina contiene un kilo de materia grasa)  - ¾ (por kilo de harina contiene ¾ de kilo de materia grasa)  - Medio (el que por kilo de harina contiene medio de materia grasa) Hay que tener en cuenta que las cantidades de agua varían en función de la calidad y fuerza de la harina. Los tiempos de reposo entre vuelta y vuelta, están supeditados a factores cómo la fuerza de la harina que se use lo que conlleva mayor liga o tiro de la masa es por lo que no se fijan tiempos exactos sino orientativos y dependerán estos del profesional que lo elabora que con su experiencia sabrá en cada caso los periodos de reposo que son necesarios.  - Hojaldre Común (materia grasa dentro) Ingredientes: 1000 g de harina fuerte 80 g de manteca de cerdo 500 a 750 g de agua 15 g de sal 900 g de mantequilla o margarina para el plastón Elaboración: Amasar todos los ingredientes (menos la mantequilla para las vueltas) hasta obtener una masa homogénea y elástica que no se pega. Dejar descansar la masa sobre la mesa heñida y con dos cortes en forma de cruz. Aplastar la mantequilla sobre la mesa humedecida y volver a darla forma de bloque o plastón. Estirar la masa en forma de estrella de cuatro puntas y colocar en el centro la materia grasa. Arropar con las puntas de la masa, procurando que no se vea la materia grasa. Aplastar con el rodillo o prensa y laminar en el siguiente orden; dos vueltas simples, reposo, vuelta doble, reposo y para finalizar otras dos vueltas sencillas. Descansar en la cámara hasta el día siguiente, dar la última vuelta sencilla, descansar estirar y cortar las piezas.  - Hojaldre Invertido (materia grasa fuera) Ingredientes: 700 g de harina fuerte 50 g de Manteca de cerdo 400 g de Agua 20 g de Sal 500 g de Harina fuerte para formar el bloque 1000 g de mantequilla o margarina para formar el bloque Elaboración: Hacer los dos empastes como de costumbre con los ingredientes indicados, dejarlos descansar. Estirar el empaste de harina y materia grasa en forma rectangular con un grueso de uno a un centímetro y medio de grosor. Estirar el empaste de harina en forma cuadrada y ponerlo encima del empaste anterior (harina con materia grasa) de forma que cubra las ¾ partes aproximadamente, cubriéndolo con la parte restante. Dar las vueltas en el orden siguiente; una vuelta sencilla y una doble, reposar, darle una vuelta doble, un nuevo reposo y una vuelta sencilla más. Estirar, cortar las piezas, reposarlas. Cocerlas en el horno a 220º C.  - Hojaldre Rápido (materia grasa con el empaste) Ingredientes: 1000 g de harina de media fuerza . 850 g de mantequilla o margarina. 500 g de Agua 10 g de Sal Elaboración: Enfriar la materia grasa en el frigorífico a 10 o 15º C. y cortarlo en dados de 3 centímetros de lado aproximadamente. Amasar todos los ingredientes juntos procurando que los dados de materia grasa no se deshagan o mezclen con el empaste, dándole forma más o menos rectangular. Estirar el plastón y darle las vueltas en el siguiente orden; 3 vueltas dobles con reposo entre cada una de ellas. Estirar y cortar las piezas. Cocer en el horno a 220º C. Este sistema de hacer el hojaldre se puede decir que es de emergencia para salir de un apuro en un momento determinado. El uso estará destinado a piezas en las que la subida no tenga una gran importancia como puedan ser piezas de aperitivo, planchas de milhojas, ya que la subida pierde aproximadamente un 40 % con respecto a los demás tipos de hojaldre.  - Hojaldre compacto o mitad/mitad Ingredientes: 800 g de harina fuerte 50 g de manteca de cerdo 400 g de agua 20 g de sal 3 huevos 6 Yemas 1000 g de mantequilla o margarina Elaboración: Amasar la harina, la manteca, el agua y la sal. Con las yemas, la mantequilla y los huevos formar un bloque. Estirar la primera masa en forma de cruz y poner dentro el segundo empaste arropándole como de costumbre. Darle las vueltas en el siguiente orden; una vuelta sencilla y una doble, reposo, vuelta doble, nuevo reposo y por último una vuelta sencilla. Estirar y cortar las piezas, reposarías. Cocer en el horno a 220º C. Este sistema de elaboración da un hojaldrado muy continuo y crujiente, de un sabor delicioso. Tiene una similitud este hojaldre con el empleado para la elaboración de las Rosquillas de Reinosa. Una vez estirado el hojaldre al grosor deseado, cortar las piezas, que se introducirán en el horno a una temperatura comprendida entre los 200º y 220º C. y un tiempo de acorde a las características de la pieza durante el cual se producirá el fenómeno físico de la subida. Este fenómeno se debe a la deshidratación del agua contenida en la masa y el fundido por calentamiento de la materia grasa, es decir, las capas de materia grasa se calientan, separando y aislando al mismo tiempo las capas de masa entre sí, que son levantadas por la presión del vapor que se produce, hinchándose a medida que la cocción va efectuándose, levantando y expulsando vapor húmedo y haciéndose firmes hasta el término de la cocción (alrededor de 20 minutos a 220º C. para piezas de tamaño medio). Si se desea obtener un hojaldre de excelentes resultados entre ellos que suba bien hay que tener en cuenta: Elegir una harina de buena calidad con la fuerza suficiente para que la hidratación del gluten sea buena, de no ser así las hojas no hajaldrarán lo suficiente. La temperatura del horno que ha de ser entorno a los 220º C. en caso de no ser esta se pueden producir los siguientes efectos: Si se sobrepasan los 220º C. la subida del hojaldre es rapidísima sin control, las piezas no suben rectas y tienden a caerse con unos efectos similares a los producidos por el exceso de fuerza o falta de descanso. Si por el contrario la temperatura es inferior a los 220º C. el desarrollo es lento, no sube completamente, se resquebraja y no hojaldra; los efectos son comparables a los resultados de hojaldres elaborados con harinas demasiado flojas. Si se quiere saber si el desarrollo del hojaldre es correcto se puede hacer la siguiente prueba; estirar una porción pequeña de hojaldre a 3 milímetros de grosor y cortar algún cuadrado de 10 x 10 centímetros. Cocer en el horno a 220º C durante 20 minutos aproximadamente. Esto ha de dar como resultado que al comerlo estará crujiente siendo su altura de 6 a 8 centímetros. El cuadrado (la pieza cortada y ya horneada) tendrá una medida entre 8,5 y 8,7 centímetros. Se puede deducir que el hojaldre bien elaborado y descansado pierde tamaño en superficie pero lo gana en altura. Si al hacer el empaste este se pega a las manos o no se termina de desprender de las paredes del perol, es debido a una harina menos fuerte o más floja de lo calculado, siendo esta insuficiente para el trabajo del empaste. Como solución hay que añadir más harina si después de seguir trabajando el empaste sigue sin quedar compacto. En los siguientes empastes hay que equilibrar la mezcla de harina fuerte y floja y en el caso de solamente disponer de harina floja, añadir algo de vinagre en la mezcla con el agua. Cuando el empaste queda con grumos sin mezclar es por haber hecho la mezcla inicial con poco agua o haberlo trabajado con demasiada rapidez antes de haber puesto toda el agua. Por lo tanto mantener o proseguir el trabajo añadiendo el agua que resta. Si a pesar de todo no se corrige, mezclarlo con otro empaste ya realizado y trabajar ya realizado y trabajar el conjunto hasta que quede homogéneo Si el empaste queda duro es causado por usar una harina demasiado fuerte o haber calculado mal el agua, por lo tanto añadir más agua y proseguir elaborando el empaste. En los próximos empastes equilibrar la mezcla de harina fuerte y floja, y en caso de tener que utilizar solo fuerte, añadir más agua al empaste. Cuando al laminar el hojaldre la grasa se cuarte es por dejar el hojaldre demasiado blando, estar la grasa demasiado dura o ambas cosas a la vez. Para solucionarlo hay que dejar el empaste algo más duro, ablandar la grasa trabajándola con el gancho o en la amasadora según la cantidad. Si la grasa está demasiado dura, mezclarla con algo de grasa blanda para compensar. En el caso de que este demasiado dura por refrigeración bastara con dejarla a temperatura ambiente hasta que recupere su textura natural. A veces al laminar la grasa se sale (revienta), y esto es causado por haber dejado un empaste demasiado duro o normalmente por emplear una grasa demasiado blanda. Por lo tanto se ha de dejar el empaste algo más blando, endurecer la grasa refrigerándola y durante el laminado realizar los reposos en refrigeración. Si en el laminado se aprecian múltiples manchas (puntos a modo de pecas), es causado por margarinas o mantequillas mal homogeneizadas o aperdigonadas. Como último recurso refinarla pasándola por los rodillos de la refinadora. Cuando el hojaldre se estira con dificultad, es decir, se resiste a la laminación es por estar realizado con un empaste con harina demasiado fuerte o haberlo dejado muy duro. Como solución dar unos reposos más prolongados entre vuelta y vuelta, y en los próximos empastes utilizar harinas menos fuertes y en cualquier caso dejar el empaste más blando. Si el hojaldre se lamina sin resistencia es por estar realizando el empaste con harina demasiado floja o haberlo dejado demasiado blando o excesivo reposo entre las vueltas. Para solucionarlo laminar el empaste sin reposar y con la mayor rapidez posible. En los próximos empastes, utilizar harinas más fuertes o dejarlos más duros. A veces durante el laminado. La masa se arruga pegándose a la mesa; esto es debido a un hojaldre demasiado blando (masa y grasa), o un laminado con escasez de harina en el espolvoreado. Para corregir esto espolvorear la mesa y la masa con harina abundante repitiendo la operación con la frecuencia necesaria. Realizar en los próximos empastes un hojaldre más firme, utilizar grasas más consistentes o realizar los reposos en refrigeración, y con todo esto no olvidarse de espolvorear con la frecuencia necesaria la masa y la mesa. Si en las orillas o extremos del laminado este queda desigual es por realizar un laminado irregular. Adelgazar las orillas con el rodillo y recogerlas hacia dentro a modo de media vuelta. Cuando por toda la superficie del laminado se aprecian dos tonalidades (coloración de masa y coloración de grasa) es por una mala distribución de la grasa al inicio del laminado. Para corregir esto, dar una media vuelta a mayores y si la irregularidad es muy acusada, una sencilla. En siguientes preparaciones hay que cuidar que antes de empezar a plegar la grasa quede bien distribuida hasta las orillas; si quedan espacios o porciones sin grasa en las orillas, adelgazar estas y recogerlas hacia dentro. Realizar reposos al aire libre se crearán en la superficie del hojaldre espacios acortezados. Mientras no se esté laminado, dejar la masa bien tapada con un plástico. Si las cortezas ya están presentes, humedecerlas ligeramente con una brocha y agua antes de plegar la siguiente vuelta. El siguiente caso sería que las piezas encogen mucho al cocer y algunas se doblan. Esto se debe a la falta de reposo una vez detalladas, es decir que se han puesto en el horno antes de lo conveniente. También puede ser causado por una harina excesivamente fuerte, un hojaldre demasiado duro o resistentes. Por lo tanto, antes de meter todas las piezas al horno, meter una muestra, si se ve que encoge o se cae, dejar todas las piezas en descanso, repetir esta operación hasta comprobar que la subida es correcta, aunque algo de encogimiento es propio. En sucesivas elaboraciones, utilizar harinas más flojas, dejar más blandos los empastes o laminar para detallar más delgado y manteniendo el reposo conveniente. En realidad este fenómeno lo acusa un hojaldre bien elaborado. Cuando las piezas durante la cocción pierden grasa y una vez cocidas se deshojan con mucha facilidad, es por falta de capas, es decir una o dos vueltas. Si todo el hojaldre está cocido no hay otra solución que aplicarlo en mezclar con crema o nata entre otras dos capas de hojaldre o bizcocho o inclusi para pudding. Si quedan restos por cocer, mezclarlos sin apelotonar, estirar, plegar dar una vuelta doble y utilizar como recortes para milhojas, o para fondear. Si las piezas no se desarrollan, es decir que no suben es por un laminado castigado, mal rodado y mal distribuido, una harina muy floja o grasas aperdigonadas. Para solucionar esto se debe laminar sin presionar excesivamente manteniendo los reposos. Ir adelgazando la masa con regularidad. Es mucho más importante las regularidades de los grosores que las del formato más o menos regular. Si la causa es producida por la harina, cambiar de harina, siendo la más idónea para hojaldres aquella que por kilo de harina retiene y absorbe más o menos 550 g de agua. Puede ocurrir que las piezas de hojaldre se oxiden por debajo debido a la humedad en contacto con la chapa y que esta produce oxido que queda fijado en el suelo de las piezas. Para solucionarlo y evitarlo, colocar teflón en las latas o papel vegetal. Otra solución sería engrasarla bien con mantequilla o margarina y además espolvorearlas con harina. En el caso de los hojaldres con mantequilla, esta al laminar revienta y se mezcla con la masa. El punto bajo de fusión que tiene la mantequilla hace que su plasticidad sea muy blanda y cause esta anomalía o fenómeno. Primero, mantener la mantequilla en la nevera, cuando se vaya a utilizar debe tener una consistencia similar a la margarina. Introduciendo un termómetro esta ha de estar a 9º aproximadamente (entre 7º y 10º). Esta temperatura se debe mantener a lo largo de todo el proceso, es decir, que entre vuelta y vuelta (como mucho cada dos) reposar en la nevera. Como técnica complementaria para que mantenga la temperatura sin revenir o ablandar demasiado, laminar en máquina por apoyarse la masa sobre tela y si se lamina sobre mesa, que sea de madera o con una chapa de madera porosa sobrepuesta, dado que en mármol yo acero inoxidable, el hojaldre pierde antes la consistencia, pues al no respirar la base se reviene precipitándose al ablandado. Si la mantequilla está excesivamente dura o los reposos se dan en congelación el endurecimiento es irregular y se rompe Si el frío de la nevera es muy flojo, tarda mucho en endurecer y la masa se reviene y muere perdiendo elasticidad. La temperatura idónea está alrededor de los 3ºC (entre 2º y 5º). En los hojaldres compactos, como la grasa a envolver está en mezcla con parte de la harina de la fórmula, la cantidad de harina que queda en el empaste es inferior, por lo que en la totalidad de la masa hay menos agua produciendo por tanto una vaporización interior dificultando la subida o el crecimiento. Por lo tanto al estirar este tipo de hojaldres hay que dejarlos y detallarlos más gruesos. En los hojaldres compactos para emborrachar, la cantidad de jarabe a absorber será ligeramente inferior al peso de la pieza antes de emborrachar, es decir una pieza que pesa antes de emborrachar 20g una vez emborrachada pesará unos 36 g aproximadamente. En los hojaldres de nata y cacao, como no todas las natas tienen el mismo contenido en agua, el empaste puede quedar duro o blando. Si queda duro, añadir más agua (no más nata) y si queda demasiado blando, agregar harina. Si el cacao no se disuelve con la nata, calentar esta mezcla ligeramente y esperar a que se enfríe antes de proceder al empaste. Este tipo de hojaldres suelen resultar muy finos y suaves. DIFERENTES ELABORACIONES DE PASTELERÍA DULCE Y SALADA CON HOJALDRE Algunos resultados del empleo del hojaldre en la pastelería y realización de piezas dulces más usuales de hojaldre: Palmeras: Cortar un trozo de hojaldre del plastón de unos 500 g. y estirarlo en una pieza de forma rectangular de 50 centímetros de largo por 20 centímetros. de ancho y 2 milímetros de grueso, espolvorear la tira por ambas caras con azúcar en grano. Doblar la tira en tres partes iguales y volver a estirar dándole las dimensiones apropiadas al tamaño de las palmeras a elaborar. Doblar los bordes de afuera hacia adentro de forma simétrica hasta doblar cerrando como un libro. Igualar los extremos cortando con un cuchillo y cortar piezas de 1 cm. de anchas empezando por un extremo. Colocar las piezas en una chapa de horno ligeramente engrasada por la parte del corte con una separación que irá de acuerdo con el tamaño de la palmera (más grandes más separación), abrimos un poco las puntas. Cocer en el horno dándolas la vuelta una vez cocidas por una cara. Abanicos: Se confeccionan de igual forma que las palmeras con la salvedad de que se les da un corte en las puntas en forma horizontal. Lazos: Estirar un trozo de plastón de un tamaño según las necesidades del trabajo a un grosor de 2 milímetro y en forma rectangular. Espolvorear con azúcar por ambas caras de la tira, e igualar los bordes. Dividir la tira en bandas y coger cuatro. Las tres primeras se pintan con agua por el centro a lo largo, colocar ordenadamente unas encima de las otras terminando con la que se deja sin pintar. Hacer en el centro y a lo largo de la última tira una acanaladura de ½ milímetro, cortar empezando por un extremo piezas de 1,5 centímetros de ancho. Coger una pieza con la mano y con la otra darle un giro de ¼ de vuelta. Colocarlos en chapas de horno ligeramente engrasadas con la parte del corte hacia arriba. Se cuecen en el horno como de costumbre. Una vez cocidas se pueden abrillantar con gelatina de manzanas, mermelada de albaricoque o glasearlas con grasa al agua. Crunis (madrileños): Se elaboran de forma similar a las piezas anteriores hasta que llegamos al punto de la acanaladura que estas piezas no la llevan. Se montan las tiras de igual forma presionando ligeramente con el rodillo por su superficie una vez montadas. Se cortan piezas de 1 cm. de anchas empezando por un extremo, colocándolas en chapas de horno ligeramente engrasadas con la parte del corte hacia arriba, las separamos según tamaño. Se cuecen en el horno según costumbre. Una vez cocidas y frías darle la vuelta a la mitad de las piezas a las que se les pondrá una capa de crema de mantequilla de unos 3 milímetros tapando con las otras. Para finalizar abrillantar con mermelada de albaricoque o con gelatina de manzanas poniendo en el centro de la pieza unos granos de pistacho o granillo de almendra. Alfonsinos: Estirar una cantidad de hojaldre a unos 3 milímetros de grosor y cortar tiras de 12 centímetros de ancho. Pintar con huevo una banda de unos 4 centímetros de ancha, doblar presionando ligeramente con lo que quedará una banda de unos 8 centímetros de ancha con una parte doble. Cortar perpendicularmente en piezas de 3 a 4 centímetros de ancho. Colocar en chapas de horno ligeramente humedecidas y cocer en el horno según costumbre. Una vez cocidas y frías, hacerles una abertura horizontal con el cuchillo de sierra y rellenar con crema pastelera o yema. Rosas: Estirar el hojaldre a 3 milímetros de grosor y cortar tiras de 7 centímetros de ancho, dividir en porciones de 7 centímetros de largo. Pincelar con huevo batido el centro de la pieza y doblamos las esquinas al centro presionado suavemente. Pincelar de huevo, y cocerlas en el horno según costumbre. Una vez cocidas y frías poner en el centro de la pieza un punto de crema pastelera. Canutillos: Estirar el hojaldre a 2 milímetros de grosor, cortar tiras de 10 a 15 centímetros de ancho (según tamaño del canutillo) y estas a su vez en tiras de 2,5 centímetros de ancho. Coger el canutillo de chapa con una mano y con la otra la tira de hojaldre, empezar a enrollar por la parte más fina del canutillo, la primera vuelta en redondo y las siguientes hasta terminar la tira en forma de espiral de forma que quede encabalgada la mitad de la tira en cada vuelta. Colocar en las chapas de horno con el extremo final hacia abajo, pintar de huevo y cocer en el horno. Rellenar con crema pastelera de diferentes gustos, nata, etc., espolvorearlos de azúcar glass. Bésamelas: Estirar el hojaldre a 2 milímetros de grosor, cortar piezas con molde de corta-pastas rizado del diámetro establecido para las piezas a elaborar. Sacar del centro de la pieza un circulo con un molde corta-pastas más pequeño procurando que no queden las paredes demasiado finas. Estirar los recortes y cortar discos del mismo diámetro que los anteriores, pintar de huevo y pegar las piezas anteriores. Colocar las piezas sobre chapas de horno y pintarlas con huevo, cocerlas en el horno según costumbre. Cuando empiezan a dorar se sacan, se espolvorean con azúcar glass y se terminan de cocer. Una vez cocidas y frías se rellenan con crema pastelera, nata montada, etc. Torteles: Estirar el hojaldre a 2 milímetros de grosor y cortar tiras de 30 centímetros de ancho y estas a su vez en tiras perpendiculares de 6 centímetros de ancho. Con una manga y boquilla lisa del Nº 8 poner en el centro de cada tira un cordón de mazapán rebajado con huevo en la cantidad de 8 huevos por kilo de mazapán. Pincelar con huevo el lateral de cada banda y pegar con el otro presionando levemente. Hacer un circulo con cada pieza introduciendo un extremo dentro del otro presionando para que unan. Se colocan en chapas de horno humedecidas con agua con la pestaña hacia arriba. Cocer en el horno a 220º C., cuando empiezan a dorar espolvorear de azúcar glass y terminar de cocer. Los torteles se pueden rellenar también con crema pastelera, cabello de ángel, yema, etc. Herraduras: Estirar las tiras igual que para los torteles, rellenar con cabello de ángel. Proceder de igual forma que para los torteles pero sin cerrar los extremos. Doblar la pieza en forma de herradura y dar en los bordes unos cortes con una puntilla con una separación de 1 centímetro. Espolvorear con azúcar glass y cocer en el horno a 200º C. Religiosas: Estirar el hojaldre a un grueso de 3 milímetros y cortar tiras de unos 6 centímetros de ancho. Dividir las tiras en bandas de unos 30 centímetros de largo, colocar una tira sobre la chapa de horno humedecida con agua. En el centro de la pieza extender una capa de ½ centímetro de gruesa de cabello de ángel dejando un espacio de ½ centímetro, hasta llegar al borde. Pintar con huevo estas partes que no llevan cabello y cubrir con otra banda, presionando los bordes para que pegue. Pincelar la pieza con huevo y en la superficie dar unos cortes con una separación de 2 centímetros con cuidado de no llegar al cabello (superficiales). Puntear los bordes con una separación de ½ centímetro. Cocer las en el horno a 190º C, y cuando empiezan a dorar espolvorear con azúcar glass y terminar de cocer. Jesuitas: Estirar el hojaldre a 3 milímetros de grosor y cortar tiras de 12 centímetros de ancho. En el centro de cada tira poner un cordón de mazapán rebajado con huevos y mantequilla (40 g. por kilo de mazapán) con manga y boquilla del Nº 12. Pintar el lateral de la banda con huevo batido y doblar la parte sin pintar sobre esta presionando suavemente. Pintar la superficie con glasa real y cortar piezas triangulares. Colocar las piezas en chapas de horno humedecidas con agua y cocerlas a 200º C. Teclas: Estirar el hojaldre a un grosor de 3 milímetros y cortar piezas de 5 x 15 centímetros. Colocarlas en chapas de horno, pincharlas con un tenedor y dejarlas descansar. Pintar con huevo y espolvorear con almendra fileteada. Cocer en el horno a 200º C., cuando empiezan a dorar espolvorearlas con azúcar glass y terminarlas de cocer. Una vez frías dividirlas a la mitad horizontalmente y rellenarlas con una mezcla de yema fina y cabello de ángel a partes iguales. Tortell Vienés : Estirar el hojaldre a 2 milímetros de grosor y cortar piezas en forma de rectángulos de 10 x 45 centímetros. Poner en el centro de la pieza con manga y boquilla lisa del Nº 12 una tira de cabello de ángel y otra de crema pastelera juntas. Pintar uno de los bordes de la pieza con agua o huevo batido y doblar sobre este el otro borde presionando ligeramente para que pegue, dar cortes en el borde de la pieza con una puntilla con una separación de 1 centímetro. Darle forma de rosco uniendo los dos extremos y colocar sobre chapas de horno humedecidas con agua. Pintar la superficie con mazapán rebajado, espolvorear con piñones y azúcar, cocer en el horno a 200º C. Una vez cocida la pieza y fría espolvorear con azúcar glass. Tostados de crema: Estirar el hojaldre a 6 milímetros de grosor y cortar con un molde corta-pastas piezas de 8 centímetros de diámetro. Estirar los discos con el rodillo en forma ovalada espolvoreándolos al mismo tiempo con azúcar por ambas caras. Poner en el centro de la pieza con manga y boquilla lisa del n” 10 una tira de crema pastelera, pintar el borde con agua o huevo batido y doblar uno sobre otro cerrando la pieza, colocarlas en chapas de horno humedecidas con agua. Cocer en el horno a 225º C. por una cara y después dar la vuelta y cocer por la otra como si de palmeras se tratase. Cocas de piñones: Estirar un trozo de recortes de hojaldre a 2 milímetros de grosor y cortar bandas de 14 centímetros. de ancho. Extender por la superficie de las bandas una capa fina de cabello de ángel y mazapán rebajado. Poner en el centro de la pieza una franja de piñones y cortar piezas de 4 centímetros. de ancho, colocarlas en chapas de horno humedecidas con agua. Cocer en el horno a 225º C., una vez cocidas y frías abrillantar los piñones con gelatina de manzana y los bordes espolvorearlos con azúcar glass. Bretzels: Estirar el hojaldre a 2 milímetros de grosor, cortar rectángulos de 40 x 60 centímetros. Extender en la mitad de la superficie una capa fina de una mezcla de cabello de ángel y un 30 % de confitura de naranjas. Doblar y tapar con la otra mitad haciendo coincidir los bordes y extremos, cortar tiras de 2 centímetros de ancho. Coger la tira con ambas manos por los extremos y enroscarlas en sentidos opuestos, formar un lazo y colocarlo sobre chapas de horno humedecidas con agua. Cocer en el horno a 200º C., una vez cocidas y frías abrillantar con gelatina de manzanas y bañar con glasa al agua o fondant. Bayonesas: Para una bayonesa de 20 x 30 centímetros por ejemplo, emplear unos 700 g de recortes de hojaldre. Estirar un rectángulo de 40 x 30 centímetros a un grueso de 3 milímetros y dividirlo en dos partes por su parte más ancha. Enrollamos una de las partes y la dejamos caer ordenadamente sobre una chapa de horno humedecida con agua. Extender sobre el hojaldre de la chapa una capa de cabello de ángel de ½ centímetro, dejando una parte sin cubrir en los bordes de 1 centímetro. Pincelar con agua o huevo. Enrollamos la otra parte de hojaldre en el rodillo y dejarlo caer sobre la plancha de la chapa igualando los bordes, presionamos estos ligeramente para que pegue. Pintar la superficie con huevo batido y la marcar con el revés de un cuchillo trazando líneas diagonales empezando por una esquina y con una separación de 1 centímetro. Marcar también con el revés del cuchillo las porciones que se van a sacar, pinchar la pieza con un tenedor para evitar que forme ampollas, y dejarla descansar 10 minutos. Cocer en el horno a 200º C., cuando empieza a dorar, espolvorear la superficie con azúcar glass y terminar de cocer. Tarta y pastel milhojas: Estirar los recortes de hojaldre a un grosor de 3 milímetros y cortar tres discos de 22 centímetros de diámetro si es para tartas o tres bandas de 10 x 30 centímetros si es para pastel. Colocarlas sobre chapas de horno humedecidas con agua, pinchar los discos o las bandas con un tenedor y dejarlas descansar por espacio de 10 minutos. Antes de introducirlos en el horno para su cocción espolvorearlos con azúcar glass, cocerlos a una temperatura de 200º C. Una vez fríos colocar un primer disco sobre una superficie lisa y extender una capa de crema pastelera de 1 centímetro de gruesa aproximadamente, colocar sobre esta otro disco de hojaldre y extender una capa de nata montada azucarada de 2 centímetros de espesor, tapar con otro disco, presionar ligeramente y alisar los bordes con nata. Tostamos granillo de almendra y cuando esta frío pegarlos en los bordes de la tarta. La superficie se espolvoreará con azúcar glass y sobre esta elaborar un dibujo con canela en polvo. Para elaborar los pasteles e incluso planchas se seguirá el mismo procedimiento salvo en los casos de planchas grandes que sean para racionar en los que los extremos y bordes se igualarán con cuchillo de sierra en vez de alisarlos. El relleno se puede variar empleando merengue solo o alternado con la crema pastelera, la crema pastelera se puede sustituir por Veme, también se pueden rellenar de nata solamente. A continuación se detallan algunos resultados del empleo del hojaldre en la pastelería y realización de piezas saladas más usuales de hojaldre: Vol-au-vent individual: Estirar el hojaldre a un grueso de 5 milímetros, con un molde de cortapastas rizado de 10 centímetros de diámetro cortar las piezas. Colocarlas separadas ligeramente en chapas de horno humedecidas con agua, pintarlas con huevo batido. Con un molde de corta-pastas liso de 5 centímetros de diámetro marcar un circulo en la superficie presionando hasta la mitad del grosor de la pieza dándole un pequeño giro. Cocer en el horno a 225º C., una vez cocidos y fríos levantar la tapa, sacar parte de las laminas de hojaldre y rellenar con la farsa, volviéndolos a tapar. Empanadillas: Estirar el hojaldre a 2 milímetros de grueso, con un molde de corta-pastas liso de 9 centímetros de diámetro cortar las piezas necesarias. Con manga y boquilla lisa del Nº 14 colocar una porción de unos 30 g. del relleno previsto en el centro de cada pieza. Pintar el borde de la mitad de la pieza con agua y tapar con la otra mitad presionando para que pegue, con la parte no cortante del molde hacer una marca a 1 centímetro del borde, pintar la superficie de la pieza con huevo batido. Cocer en el horno a 200º C. Los rellenos pueden ser variados (carne, pescados, fiambres, etc., incluso dulces) y serán los que den el nombre a la pieza. Agujas: Estirar la cantidad necesaria de recortes de hojaldre a 2 milímetros de grosor, y fondear con ello los moldes de las agujas y rellenar hasta sus ¾ partes con el relleno deseado. Pintar los bordes de la masa con huevo y cubrir con hojaldre flor estirado al mismo grueso, pasar el rodillo por la superficie para cortar el hojaldre sobrante. Pintar la superficie con huevo batido y marcar con la puntilla tres líneas paralelas a lo largo de la masa sin profundizar demasiado. Cocer en el horno a 200º C. normalmente el relleno más común de las agujas es de carne picada Tartaletas: Colocar las tartaletas que se vayan a fondear sobre la mesa o chapa de horno ordenadamente. Estirar los recortes de hojaldre (ligeramente amasados y descansados) a 2 milímetros de grosor, recoger la masa con el rodillo y la dejamos caer sobre los moldes previamente humedecidos con agua. Con la ayuda de una bola formada con la misma masa fondeamos las tartaletas, pasamos el rodillo por la superficie presionando para cortar el sobrante de masa. En el caso de que se vayan a cocer en blanco pinchar el fondo de la tartaleta con un tenedor y colocar alubias o garbanzos en el fondo para evitar que suba la pasta al cocer, en el caso de que la tartaleta vaya rellena son necesarias las operaciones anteriores ya que el peso del relleno no deja subir a la masa. Cocer en el horno a 200º C. Vol-au-vent para seis raciones: Estirar un trozo de hojaldre de 600 g aproximadamente y estira una pieza de 22 x 66 centímetros a un grueso de 3 milímetros. Cortar dos discos de 20 y uno de 22 centímetros y colocar el primero sobre una chapa de horno humedecida con agua, pinchando el fondo con un tenedor. Hacer una bola de papel de unos 10 centímetros de diámetro, recogiendo los bordes para que quede en forma de champiñón, y colocarla en el centro del disco. Pincelar los bordes con agua. Cubrir la bola de papel con el disco de hojaldre de 22 centímetros y presiona los bordes para que pegue con el disco base. En el disco restante de 20 centímetros cortar un círculo interior de 12 centímetros de diámetro y lo colocar sobre la superficie del vol-au-vent previamente pintados los bordes con agua para que pegue. Pintarla superficie con huevo batido y decorar según gusto con recortes de hojaldre, en el contorno de la pieza hacer pequeñas incisiones verticales con una puntilla con una separación mínima. Cocer en el horno a 190º C. Una vez cocido, se recorta la tapa, se saca la bola de papel y se rellena según lo previsto. Palitos de anchoa: Estirar el hojaldre a 2 milímetros de grosor en rectángulos de 12 centímetros de ancho por el largo que se quiera. En la mitad de la banda a lo ancho colocar anchoas verticalmente con una separación de 1 centímetro, tapar con la otra mitad de la banda, presionar en las separaciones de las anchoas con el revés de un cuchillo. Cortar las piezas por las separaciones de las anchoas y colocarlas en chapas de horno humedecidas con agua. Pintar la superficie de las piezas con huevo batido y cocer en el horno a 225º C. Esta es forma de elaborar los palitos de anchoa, el relleno se puede sustituir por pasta de anchoas en este caso se extendería con la espátula procediendo de igual forma retorciendo las piezas una vez cortadas. Las anchoas se pueden colocar horizontalmente sobre una banda estrecha de hojaldre, enrollando la anchoa en este y cortando después porciones del tamaño deseado, pintándolas de huevo batido. Palitos de parmesano (queso): Estirar el hojaldre a 2 milímetros de grosor, igualar los bordes y extremos, pintar de huevo la superficie, extender queso rallado (tipo parmesano), pasar el rodillo y presionar ligeramente para que se pegue el queso. Cortar bandas de 6 centímetros de ancho. y a su vez estas en tiras verticales de 1,5 centímetros de ancho, dar a cada pieza dos giros en sentido opuesto y colocarlas en chapas de horno humedecidas con agua. Cocer en el horno a 225º C. Si se quiere potenciar el sabor de la pieza, mezclar con el queso una pizca de cayena en polvo. Bouches de chorizo: Estirar el hojaldre a 2 milímetros de grosor, con un molde de corta-pastas de 3 centímetros de diámetro cortar discos en número par. Colocar la mitad de los discos en chapas de horno humedecidas con agua con una separación de 1 centímetro. Humedecer los discos con una brocha y agua y colocar encima el relleno (chorizo, bonito, farsa, etc.) procurando que no llegue hasta el borde. Colocar encima los discos restantes para tapar las piezas presionando los bordes, con la parte no cortante de un molde de corta-pastas de 2,5 centímetros de diámetro presionar para marcar en el centro de la pieza, pintar las piezas con huevo batido. Cocer en el horno a 225º C. Los bouches se pueden hacer también en tartaletas. Croissant de sobrasada: Estirar el hojaldre a un grueso de 2 milímetros, cortar tiras de 7 centímetros de ancho y de estas triángulos de 5 centímetros de base. Disponerlos sobre la mesa y poner en el centro de la base una porción de sobrasada de unos 5 g en forma de pequeño cilindro, enrollar sobre esto el triángulo de igual forma que se forma un croissant. Colocar en chapas de horno humedecidas con agua, pintar de huevo y Cocer en el horno a 200º C. HOJALDRES CON DENOMINACIÓN ESPECÍFICA  - Hojaldre dulce Ingredientes: 250 g de harina fuerte 500 g de harina floja 500 g de agua 20 g de sal Color amarillo huevo 1000 g de mantequilla o margarina para el plastón 250 g de harina fuerte para el plastón Elaboración: Preparar la masa como de costumbre con los ingredientes arriba indicados, formar una bola y dejarla reposar por espacio de 20 minutos con dos cortes en forma de cruz. Preparar el plastón, darle forma de bloque o lámina y dejarlo en el frigorífico mientras descansa el hojaldre. Una vez reposados ambos componentes dar las vueltas en el siguiente orden; tres vueltas sencillas, un reposo, dos vueltas sencillas más y otro reposo. A la hora de estirar espolvorear abundantemente la superficie de la masa con azúcar glass o en grano. Cortar las piezas deseadas, descansarlas y cocer en el horno a 200º C. Es un hojaldre de uso específico para piezas dulces de hojaldre.  - Hojaldre dulce (otra receta) Ingredientes: 1500 g de harina floja 500 g de harina fuerte 1000 g de Agua 40 g de sal 2000 g de mantequilla para el plastón Elaboración: Es igual que el hojaldre común con la variante del empleo de una cantidad considerable de harina floja con lo que le da una textura diferente, se puede incorporar a la masa algo de color amarillo huevo.  - Hojaldre al Jerez Ingredientes: 1100 g. de harina fuerte 500 g. de harina floja 500 g de vino blanco 250 g. de yemas 100 g. de Aceite 15 g de sal 1200 g de mantequilla para el plastón Elaboración: Preparar una masa como de costumbre aunque este tipo de hojaldre lleve algunos poco comunes como el vino blanco y el aceite. Darle las vueltas como de costumbre, dejarlo reposar. Estirarlo a un grueso de 3 mm. y cortar las piezas en forma de triángulos, tiras para formar lazos, etc. Colocar las piezas sobre chapas de horno humedecidas con agua y dejarlas descansar, pintarlas con glasa real no dura y poner un punto de granillo de almendra encima de la glasa. Cocer en el horno a 225º C. Este tipo de hojaldre es típico de la zona de León y Cantabria y es de gusto suave y delicado muy fino.  - Hojaldre Especial Ingredientes: 2000 g de harina de ½ fuerza 250 g de vino blanco 20 yemas 500 g de agua fría 30 g de sal 1500 g de Mantequilla o margarina . Elaboración: Amasar la grasa con el 15 o 18 % del peso de harina para compensar la humedad de la grasa, dar forma de bloque y conservar en el frigorífico hasta su utilización. Amasar el resto de los ingredientes de la forma acostumbrada. Dar el reposo correspondiente y proceder al volteado del plastón dando dos vueltas dobles y dos sencillas.

Fuente: lastentacionesdelossantos.blogspot.com.es

RISOTTO DE CALAMARES CON FITOPLANCTON No suelo cocinar platos que lleven ingredientes difíciles de conseguir, pero en esta ocasión no he podido resistirme. Se trata del fitoplancton, un extracto marino que da un sabor extraordinario a platos de pescado, arroces, fideuás, etc Es como incrementar el sabor del plato con un maravilloso sabor a marisco, a mar. Lo bueno es que con una pizca podemos condimentar un plato y conseguir darle un toque especial. La receta la he tomado del chef del mar, Angel León y el resultado ha sido exquisito. Si tenéis dificultades para encontrar fitoplancton os doy la dirección del sitio donde podéis conseguirlo: Carniceria A. Murillo C/Sancho Ramirez 13 50007 Zaragoza [email protected] INGREDIENTES: Arroz Fumé (caldo de pescado) Ajo Cebolla Calamarcitos Puerro Sal Aceite Fitoplancton PREPARACION: Ponemos el caldo a hervir. Mientras limpiamos los calamarcitos y los cortamos en forma de anillas. En una sartén ponemos aceite y cuando esté caliente introducimos el ajo, la cebolla y el puerro picaditos. Salamos y dejamos que se poche sin llegar a dorar. Una vez pochados agregamos los calamarcitos troceados y rehogamos de nuevo. Agregamos el arroz y seguimos removiendo. Vertemos una chorrada de vino blanco y dejamos evaporar. A continuación vamos añadiendo fumé de pescado que tendremos caliente y comenzaremos a remover el risotto con una espátula. Conforme se evapore el caldo iremos añadiendo más hasta que el arroz esté en su punto. Retiramos del fuego y añadimos media cucharita pequeña de fitoplancton en crema y removemos para que todo adquiera el sabor. Presentamos el risotto ayudándonos de un aro de emplatar y decoramos el plato con dos pinceladas de fitoplancton.

Fuente: illyviajera.blogspot.com

Hola queridos seguidores, siguiendo la linea de Ángel de León de aprovechar todo lo que el mar nos ofrece, me he atrevido con el hígado de una melva preciosa que compre el otro día. Ingredientes Hígado de melva 1 cebolla tres dientes de ajo 5 granos de pimienta 2 clavos 3 hojas de laurel medio vaso AOVE 1/4 vaso se vinagre 1/4 vaso vino blanco sal Preparación Lo primero desangrar bien el hígado. La melva es un pescado muy sangrante y hay que limpiarlo bien.Para ello dejar en un bol con agua con hielo 25 minutos. Congelar 3 días, aunque se pasa por aceite, así nos aseguramos bien de la muerte de posibles parásitos. En una sarten, poner AOVE y pochar los ajos y la cebolla en fina juliana. Apartarlas en un plato y dorar el hígado de melva cortado a trocitos. En un cacharro de cristal poner la melva cubrir con la cebolla y los ajos.Añadir las especias. El aceite de haber frito una vez frío emulsionar con el vinagre y el vino.Cubrir bien lo anterior. Así podemos dejarlo varios días sin problema. Os aseguro que triunfareis con esta receta, que es ideal como tapa. La verdad que sorprende. ¡Qué Aproveche!

Fuente: recetascasacarmen.blogspot.com.es

Estuvimos esta Semana Santa en Ciudad Rodrigo , es una ciudad amurallada medieval preciosa. Os recomiendo ir. Se encuentra en la provincia de Salamanca y está muy cerca con la frontera de Portugal. Hay vestigios de los romanos que, dejaron las tres monumentales columnas que hoy forman el escudo heráldico de la Ciudad. Las invasiones bárbaras la destruirían, volviendo a resurgir aunque con menos pujanza para ser nuevamente asolada por los árabes. Se comenzó la repoblación en tiempos de Alfonso VI a cargo del Conde D. Rodrigo, de donde coge su nombre. Fernando II de León, el gran benefactor de la Ciudad, la rodearía de murallas . Los siglos XV y XVI serían los de mayor esplendor de la Ciudad, construyéndose innumerables monumentos religiosos, así como multitud de palacios y casas solariegas. En cuanto los sitios para tapear me gustaron especialmente: El parador , que es un castillo precioso. Además como todos sabemos tienen una cocina espectacular. Me gustó en especial la ensalada de la raya- con pimientos y bacalao- Patatas con torreznos, calderillo de cordero y de postre la duquesita- bizcocho emborrachado cubierto con coco-. El restaurante el estoril . Tiene una buena carta de vinos y tapas de vanguardia al estilo de las de Valladolid, como por ejemplo el hojaldre de morcilla y chocolate, foie de pato con caramelo, pulgas de berenjenas y tomate y el más tradicional el jamón de guijuelo. Para terminar tómate una gin tonic, lo preparan con tónica Fever y un largo surtido de las mejores ginebras como g vine, bookmarks y bulldog, con frutos rojos, espuma de pepino.... El zascandil , es otro buen ejemplo de tapeo a la vallisoletana en Ciudad Rodrigo, con canapés muy curiosos y sabrosos. Un detalle curioso son sus vasos. El de principe estaba genial, también tenían uno con foie y caramelo expectacular, el más clásico de jamón también tenía su aquel. El chupa chus de farinato- parecido al chorizo- es increible. También están muy bien las terrazas de la plaza mayor, el café que está al lado del estanco que no logro acordarme de su nombre, el sanatorio y el bar ángel entre otros. Algunas de sus tapas tienen jamón de salamanca, croquetas, calamares, jeta crujiente, morro, sesos.... ¡uhm qué rico!

Fuente: gastronomiayunapizca.blogspot.com.es

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